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Arturo Meza: Terapeuta del Sonido y de la Luz:

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Llena tu mirada de Amor

Levanta a la hermana caída

Levántate a ti.

(Arturo Meza -Yo Soy Tú mismo)

 

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“…La música puede ser medicinal…” Dice Arturo Meza, aunque: “…No siempre… Depende de qué alma la ejecute…”

Y surge la pregunta ineludible al escucharlo, a quienquiera que se haya acercado a alguno de sus discos o libros: ¿Qué fue primero en Meza: el terapeuta, el sanador, el chamán, o el músico y el autor? Y aún más inquietudes reverberan: ¿Fueron todos estos Arturos a un tiempo desde el origen, como en el inicio del Universo, indisoluble e indiferenciado?¿O se fueron dando uno a uno, en cadena y secuencia?, ¿Pero cuál primero y cuál después? Quién sabe…

Al sugerirnos el cantautor las cualidades curativas latentes y secretas de la música, siempre y cuando sea interpretada por un alma despierta, emergen aún más inquietudes y cuestionamientos: ¿Qué requiere el alma para ser capaz de sanar con música a sus semejantes? Las melodías de Arturo, desde sus títulos nos lo sugieren: “Amor en el Éter”, “Nuestras Almas”, “Yo soy Tú mismo”.

El alma requiere preparación, así como se asiste a la escuela o con un profesor  a estudiar música o medicina. El alma necesita también una guía y en algunas etapas, un maestro. Aprender a sufrir amorosamente, no como antes lo hacía: por mero egoísmo. Adquirir y ejercitar las maneras de amarse a sí misma, entendiéndose, descubriendo su Misión Cósmica. Entonces, ésta alma deja de luchar: primero deshaciendo el conflicto contra sí misma, y por ende, con los otros: “Yo soy Tú mismo”. Nos repite la lírica de Arturo.

 

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Siendo ya un músico y escritor reconocido, mientras trabajaba en la elaboración de su libro: El Diablero, recorriendo la comunidad de Tetela del Volcán, en los confines de los Altos de Morelos, contacta con Modesta Levana, una médico indígena, “…la doctora descalza…” Quien lo inicia en la medicina prehispánica.

Pero el maestro Meza ya tenía todo un trabajo espiritual previo desde décadas atrás, mismo que en aquel momento sería el precedente que lo llevaría inequívocamente a la enseñanza de Modesta.

En años anteriores se acercó a una lectura vivencial de los libros de Josefa Luque Álvarez, pilar de la Fraternidad Cristiana Universal, algunos de los cuales llegó a musicalizar en algún momento. De esta autora de nacionalidad argentina, Arturo Meza asimilaría con pasión la importancia de conocerse a sí mismo mediante un trabajo disciplinado de meditación, conjuntando una serie de aprendizajes místicos y espirituales: en el pensar, el sentir, el obrar. Principios que impregnarán de inicio a fin su obra musical y literaria.

De adolescente sintió estar destinado a estudiar medicina en la Ciudad de México, igual que su padre, pero se atravesó en su camino la Biblioteca Central, con cuyos volúmenes se nutrió y no consiguió soltar, hasta no haber leído todo lo que pudo de ella. La literatura se convertiría en otro de sus canales de alimentación, realimentación y creación. Es sabido que Meza es un lector amoroso y detallado de autores como Borges, William Blake, aunque tiene una preferencia especial por la obra completa de Juan Rulfo.

Vivió por otro lado una intensa formación en la música ranchera y vernácula desde la infancia, en su natal Tocumbo, en Michoacán, de la mano de músicos callejeros y de cantinas. Acercándose luego, en algún punto al rock clásico, encontrando el rock británico de los 60s y 70s, el progresivo, el rock argentino de los ochentas y el rock rupestre. Se sabe también que es un gran admirador del icónico grupo de rock tapatío: Los Spiders, con quienes ha llegado a compartir escenarios y estudios de grabación.

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Hijo de médico y enfermera, Meza fue durante un tiempo alumno de Fausto Leal, creador de la Terapia Lumínica y del cardiólogo, Demetrio Sodi, quien le transmitió la aplicación de imanes terapéuticos en puntos acupunturales de los pacientes.

Con los años, a partir de incontables experiencias clínicas, terapéuticas, espirituales y de muchísimas lecturas, Arturo Meza ha sistematizando su método terapéutico:

1.) Un diagnóstico energético del paciente de manera Distal. Muy distinto del diagnóstico reduccionista de “Arco-Reflejo”, practicado por la medicina alopática, únicamente a partir de síntomas aislados.

2.) El uso de plantas medicinales y sales minerales.

3.) “Descompresión” de los centros energéticos del enfermo a partir del uso de técnicas de acupuntura, imanes terapéuticos y Terapia Lumínica o Terapia de Luz.

4.) Brindar al paciente un respeto y un amor “absolutos”, al buscar su bienestar y curación.

En algún punto, en su madurez, el maestro Meza se sentó  a sostener largas conversaciones y profundos diálogos con su padre médico, asentando con su ayuda todo este conocimiento médico y terapéutico y sistematizándolo. Su padre acabará heredándole sus formularios de la Antigua Botica: “…a base de extractos, fluidos esenciales y sales minerales…”

En su libro: Planeta Amor, Arturo Meza sintetiza toda la teoría y práctica de su visión Médico-Energética.

 

 

 

 

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La Batalla de los Chamanes

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Así, matar por matar, estaba prohibido no sólo en su tribu, sino en todos los pueblos indígenas que habitaban el Norte de México. Empero, había situaciones que por su naturaleza “especial”, no sólo representaban un acto de justicia, sino que eran necesarias y obligatorias. Aunque implicaran cierto grado de violencia y el asesinato de un opresor o enemigo de los pueblos indígenas.

En esos casos especiales, sí estaba permitido eliminar a un enemigo público, de hecho era un acto justo y obligado. Por difícil que pueda resultar comprenderlo por alguien no perteneciente a la mentalidad de los pueblos tarahumaras. Quien fácilmente tomaría esto como una justificación para el ojo por ojo y diente por diente, del que tanto se escandaliza la cultura occidental y judeocristiana.

Este acto de justicia divina pretendía ir mucho más allá.

El elegido era imbuido por los ancianos de su comunidad de un poder divino que le concedía la facultad de ejercer la justicia celestial. No cualquiera, desde luego llegaba a gozar de tal privilegio y responsabilidad.

Era el caso de Martín Pescador, el indio rarámuri quien llevaba más de un año preparándose para luchar contra el viejo brujo apache que venía desde el Norte del continente en varias ocasiones al año para hacer de las suyas.

Lobo Tuerto tenía su banda de forajidos, algunos mexicanos, mestizos, comanches y pies negros que lo seguían hasta la muerte, sembrando el miedo y el temor en los Estados Unidos y en México. Aprovechándose de las comunidades indígenas para su beneficio.

El brujo exigía a los pueblos indios dos veces al año, la entrega de una dotación de doncellas vírgenes o jóvenes que luego llevaba de contrabando hasta el centro de México para vendérselas a las fuerzas de Álvaro Obregón.

Las muchachas acababan convirtiéndose en prostitutas, soldaderas o esclavas sexuales de los soldados rasos. Mucha gente intentó pelear con él y frenar su contrabando cruel de mujeres. Pero Lobo Tuerto lanzaba maleficios a sus enemigos, les robaba el alma, los dejaba locos o los mataba antes que pudieran hacerle algo a él.

Martín pasó más de un año entrenándose, ayunando, dejando de comer sal, absteniéndose de mujer alguna. Debía entrar en un estado espiritual muy específico, en el cual tendría que volverse invisible para lograr sorprender al hechicero y matarlo. Poniéndole fin a su gobierno de terror por sobre los pueblos yaquis, mayos y rarámuris que cohabitaban el Norte del país.

Para hacerse “invisible”, Martín debía purificar su alma y su cuerpo hasta el máximo.

Cultivaría la compasión, la justicia, extirparía de él todo deseo de posesión material y carnal.

Martin era buena persona, listo, astuto, soñador y rápido para aprender. Pero llegar a hacerse lo suficientemente invisible para no ser captado por un brujo veterano y malvado y vencerlo en una lucha a muerte, era más de lo que se le podía pedir a un aprendiz.

Todo ello era un requisito necesario en su formación como curandero y médico de las regiones del Norte de México: enfrentar y derrotar a Lobo Tuerto, si es que él mismo quería en verdad llegar a convertirse en un chamán bueno y poderoso algún día. Al derrotar al apache, él mismo desarrollaría sus poderes más de lo que lo lograría sin enfrentar un obstáculo de tal naturaleza. Venciéndolo, los poderes del apache pasarían a la posesión de Martín. Si un brujo moría, según la creencia, su sabiduría y poderes serían asignados a su vencedor.

Antes de entrenarse como aprendiz de brujo, Martin fue tallador de pedernal. Un arte heredada por los pueblos precolombinos desde muchos siglos atrás. Un arte también a punto de desaparecer, en una época en que las armas de fuego sustituían por su facilidad, la caza del venado y del oso tan sólo con arco y flechas o lanza. Martín fue también soldado y agricultor junto con su papá y su abuelo, músico y violinista en las ceremonias tradicionales del pueglo, maestro de escuela y escribano, antes que los ancianos del consejo de chamanes lo llamaran para convertirse en brujo. Aprendió a leer de forma autodidacta y estudió por correspondencia inglés y pedagogía. Luego, uno de los ancianos soñó que Martín derrotaba al apache tan sólo con su arco y flechas.

Martín pasó muchos días afilando sus puntas de pedernal, fabricadas por él mismo, lubricándolas con el veneno de los colmillos de diez serpientes cascabel y cinco coralillos. Humedecía las flechas con el hocico de las víboras y luego las dejaba secar sobre su hoguera. Diez puntas filosísimas en total. Con ellas atacaría al brujo y paralizaría sus funciones vitales, aunque no sabía si lo mataría, pues según se contaba, Lobo Tuerto era inmortal.

Los ancianos tarahumaras le confeccionaron una máscara de bejucos mágica, que podía sonreír sola y le permitía camuflarse entre la maleza y las montañas para no ser visto. Le cubrieron el cuerpo semidesnudo con pintura de guerra. Le pusieron su máscara de brujo guerrero y luego Martín se fue a acechar a los apaches desde la cumbre de un árbol.

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El brujo malvado apareció desde una colina lejana, encabezando la fila de jinetes que lo seguían como fieles servidores. Martín distinguió en la oscuridad del ocaso en el bosque, la silueta de más de veinte mujeres atadas sobre los lomos de caballos y burros tras de sus captores. Eran las prisioneras y esclavas que serian vendidas.

Lobo Tuerto presentía desde días atrás algo fuerte y malo en su contra, pero por más que ensoñaba por las noches e invocaba a sus demonios aliados en busca de ayuda, no atinaba a saber con precisión qué o quién se preparaba para atacarlo.

Estaba a punto de anochecer. El viejo hechicero olisqueó el aire, con un presentimiento desconocido. Martín se había logrado hacer lo suficientemente invisible como para no ser detectado por su enemigo.

La primer flecha del rarámuri le pegó al brujo cerca del corazón y no lo mató, tan sólo le cortó la respiración y paralizó sus músculos. Lobo Tuerto gritó, alertando a sus forajidos, pero no lo suficientemente rápido como para que otra flecha envenenada no se le clavara en el estómago.

Sus seguidores disparaban a ciegas sus máusers y revólveres, pues de ningún modo podían percibir a Martín, que se había vuelto invisible. En eso aparecieron decenas de guerreros tarahumaras, ocultos compañeros y amigos de Martín, mataron a unos y aprisionaron a otros. Pronto liberaron a las mujeres esclavas y las desataron de sus monturas, donde viajaban sangrantes por las ataduras y enfermas debido al forzamiento y el secuestro.

Martin apareció, ya visible ante los hombres. Como renacido. No debía recibir pago alguno por el bien que había hecho. Con la ayuda de las mujeres liberadas y de los guerreros tarahumaras, cavaron un foso enorme durante toda la noche. Colocaron al brujo apache en el fondo. Aún seguía vivo y respiraba, aunque dificultosamente, con sus ojos inyectados de odio. Luego pusieron sobre él una tonelada de rocas. Ya nunca saldría de esa tumba en vida. Era la única forma de someter a un brujo inmortal.

Una de las mujeres liberadas, Brígida, una huichola que llevaba meses en manos de los apaches, decidió quedarse junto con Martín. Los chamanes no debían tener tratos ni relaciones con mujeres durante su entrenamiento mágico. Pasaban hasta diez años antes que un joven chaman recibía el permiso para tomar mujer o matrimoniarse.

El hecho de que una mujer decidiera seguirlo y vivir con él en su cabaña por el resto de la vida, era una señal divina, para que Martín dejara su etapa de abstinencia sexual y pasara a otra, y a otro nivel de su vida como brujo. Ya no sería más un novicio y aprendiz de curandero. Aunque aún le faltaban muchos otras pruebas que enfrentar y decisiones por asumir.

El fin de la época de abstinencia sexual del joven Martín había llegado, junto con el comienzo de otra nueva de práctica y más aprendizaje.

El Profeta Científico (Primera Parte)

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Atenea lanzaba su potente grito. Y en frente de ella bramaba Ares. Terrible cual oscuro torbellino, llamando en tonos agudos a los troyanos.

Así los sagrados dioses incitaban a los dos ejércitos a chocar en batalla, y entre ellos hacían que estallara horrible conflicto. Entonces tronó terriblemente desde las alturas el padre de los dioses y de los hombres; y desde abajo Poseidón hizo que temblara la tierra y los empinados picos de las montañas…

( LA ILIADA –Libro V)

 

 

  1. El pequeño judío pobre y descalzo

Sus padres no poseían dinero alguno para costearle sus estudios. Aunque desde muy niño les manifestara su anhelo de convertirse en médico o rabino algún día. Tanto él como sus hermanas tenían que trabajar desde pequeños en la modesta panadería de sus padres, contribuyendo en la difícil manutención de la familia. Vivían al día, apenas sorteando los difíciles y numerosos obstáculos a los que se enfrentaban los judíos pobres en una Europa racista, agresiva y sectaria de finales del siglo XIX. Su única escuela había sido la de la sinagoga en su aldea, en donde llegó a ser el alumno más destacado desde los 5 años.

A pesar de ello, él robaba todas las horas posibles a su trabajo para leer las Sagradas Escrituras y cuanto libro de filosofía, medicina, biología  e historia cayera en sus manos. Lo fascinaba la historia del pueblo de Israel. Ante las severas dificultades para ir a la universidad, acariciaba la idea de llegar a ser un médico autodidacta, atendiendo a los múltiples enfermos de su pueblo. Más luego se detenía a pensar en las sanciones por parte de la policía imperial alemana a los judíos y la idea de sufrir una condena de por vida lo amedrentaba.

Simón Yehiel Velikovsky ejerció los más diversos oficios hasta antes de los 13 años: aprendió a hacer pan en el horno casero de piedras de su padre: Yosef, de cuyas cálidas entrañas emergían los suculentos frutos de trigo con los cuales se alimentaron sus abuelos, progenitores y hermanos durante muchos años, vendiendo los excedentes a los vecinos para ayudarse con algunas monedas de cobre que de ningún modo les caían mal. También fue albañil, encuadernador, sastre, escribano y zapatero en diferentes épocas, alternativamente, volviendo a uno u otro oficio cuando el trabajo escaseaba en una parte y las necesidades y el apetito de su familia así lo exigían.

De manera que al dejar la casa de sus padres en un pueblecito de judíos cerca de Alemania, siendo ya un implacable lector, políglota y dominando múltiples oficios, podría decirse que  Simón había terminado su formación. Algunos de los muchachos de su edad ya estaban comprometidos con alguna muchacha bonita de su misma comunidad o de algún pueblo cercano. Teniendo su futuro, si no asegurado, sí predeterminado casi en totalidad. Preparándose para heredar el negocio de la familia y ahorrando para sus nada lejanos matrimonios.

Simón Yehiel no se veía a sí mismo de ningún modo atado por el resto de sus días a la ruinosa y diminuta aldea donde nació, casado con una granjera inculta, llevando gansos a pastar cerca del arrollo en las mañanas, amasando y horneando pan hasta acabarse la espalda en las madrugadas. Por las noches estudiaba sin descanso, iluminado por la diminuta luz de una vela. Así aprendió ruso, italiano, francés y griego, por propia cuenta, además del hebreo y el alemán que le proporcionaron sus padres como lenguas maternas.  Soñaba a menudo con la Tierra Prometida, de la que hablaban sin cesar las Sagradas Escrituras, reflexionando acerca de los múltiples significados de ella y fantaseando con reconstruirla alguna vez. Un paraíso terrestre donde los judíos de diferentes partes del mundo pudiesen encontrarse, dialogar, trabajar, estudiar y vivir tranquilos. Proyectaba ser médico algún día y construir un hospital en su pueblecito, restaurar la vieja sinagoga donde estudiaba varias veces por semana, erigiendo incluso una nueva, más digna y suntuosa.

Recién cumplió los 13 años dejó la casa de sus padres, con mucho pesar debido a la falta que les harían sus manos y su espalda para hacer producir el horno. Sin llevar apenas unos incómodos zapatos de madera, que eran su mayor posesión, una bolsa con dos libros, algunas hogazas del pan de su casa, y una delgada cobija.

La distancia que separaba su pequeña aldea en Alemania de San Petersburgo en Rusia era impensable en aquellos tiempos. No llevaba ni una sola moneda, pues esto hubiese significado privar a sus padres y hermanos de ella. Se despidió de todos ellos cariñosamente, con la promesa de enviarles algún dinero en cuanto pudiera, temiendo nunca volverlos a ver. Debido a los peligros del viaje y la distancia gigantesca a la que se enfrentaría en breve.

De los zapatos de madera logro deshacerse pronto, obteniendo algún dinero a cambio de ellos para comprarse otros de lona, más ligeros para su viaje y un abrigo que le resultaba indispensable, conforme el invierno ruso se aproximara y sus pasos lo acercaran cada vez más al inmenso País Blanco.

Hizo múltiples amistades en el camino, conociendo campesinos y comerciantes, quienes lo acogieron, aconsejaron y guiaron. Su objetivo estaba cada vez más claro: llegar a San Petersburgo y ser admitido en el más importante centro talmúdico de aquel entonces. Convertirse en rabino y ser un experto intérprete de los textos sagrados. Su caminata duro casi dos años, deteniéndose durante las temporadas más difíciles en algún granero o mesón barato a pernoctar, trabajando en variadas cosas para obtener algún recurso económico, ahorrando otro poco. Impartiendo algunas clases de idiomas a diversas gentes que encontraba en su camino, ayudándolos a sembrar la tierra, a realizar reparaciones en sus hogares y granjas. Así logró enviar parte de sus primeros ingresos por correo a su familia en Alemania, aún antes de llegar a Rusia.

Para el mes de Octubre, cuando el frío comenzara a apuñalar sin piedad su esqueleto, arribó descalzo a San Petersburgo, sin cartas de recomendación y con muy poco dinero, orientándose apenas con los relatos que algunos amigos encontrados por el camino le proporcionaran acerca de la ubicación de la escuela talmúdica a donde se dirigía.

Logró ser admitido y pronto se convirtió en uno de los mejores estudiantes, demostrando poseer una inteligencia y fuerza de voluntad poco comunes. Trabajando durante las tardes y noches en la reparación de zapatos y la confección de ropa para costear sus estudios, alimentos, renta y aún enviando algo de dinero a su aldea en Alemania. No tardaría en ser considerado uno de los mejores estudiantes de la escuela, consiguiendo comprometerse con Ana, la hija de uno de sus profesores.

Al mismo tiempo que estudiaba y contraía nupcias, logró instalar su primer taller de costura, el cual se transformaría con los años en un enorme comercio de ropa.

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Y todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejército… Porque en los cielos se embriagará mi espada… Y mis arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre.

(ISAÍAS 34:1)

 

Cuatro niñas y un varón fueron los hijos que procreo con Ana. De todos ellos el niño: Immanuel, sería quien mayormente siguiera los pasos de su padre, espiándolo mientras este estudiaba por las noches, tomándole sus libros sin su permiso, leyendo en su compañía y traduciendo juntos del hebreo pasajes del Antiguo Testamento. Escondiéndose durante las madrugadas para escuchar las disertaciones bíblicas y filosóficas que Simón entablaba con sus colegas rabinos y otros eruditos acerca de las Sagradas Escrituras. El misticismo e idealismo de su padre dejarían honda huella en el pequeño Immanuel.

Las políticas antisemitas del gobierno zarista no se harían esperar, planteando la posibilidad a Velikovsky, a su esposa e hijos de regresar a Alemania con su familia, a la cual abandonara casi dos décadas atrás. En los últimos años había hecho crecer su comercio de telas, calzado  y ropa. Instalando un almacén en su aldea materna y en otros tres poblados vecinos. Convirtiéndose poco a poco en un exitoso comerciante de ropas, calzado y telas. Su madre y sus hermanas se encargaron de hacer crecer enormemente el almacén en la aldea.

De manera que no resultó difícil tomar la decisión de volver a Alemania y continuar trabajando y estudiando con su esposa e hijos en su tierra natal. Volviendo ahora con todos ellos en tren. La mayor de sus hijas tenía 12 años, luego Immanuel Velikovsky y tras de él otras tres niñas.

Immanuel pronto destacó en la sinagoga, logrando ingresar con excelentes notas al liceo, preparándose en ciencias naturales, filosofía, historia, lenguas. Su padre se sentía orgulloso de él. Pronto logró ser admitido en la facultad de Medicina en Berlín, cumpliendo el sueño paterno de convertirse en médico. Volvería, según los planes y las expectativas de toda su familia, de la capital a la aldea cuando finalizara la universidad, haciéndose cargo del hospital que construyó Simón ahí.

La Revolución Rusa los sorprendería con mucha atención en Alemania. Simón, transformado ya en un rabino maduro, comerciante y padre de familia, vería con desconfianza el ascenso de los comunistas y el encumbramiento posterior de Stalin en el poder. Pero no así su hijo, quien lejos de pensar en regresar con sus padres, solicitaría ahora su ingreso a la facultad de Ciencias de Moscú. Con una carrera a cuestas ya como médico, Immanuel Velikovsky marcharía hacia la capital de Rusia para estudiar otras tres licenciaturas: biología, historia y derecho.

Los cambios políticos, sociales e históricos obligarían a Simón, su padre, a tener que movilizarse con toda su familia lejos de su amada Alemania. En esta ocasión debido al ascenso de los nazis y a las inminentes políticas antisemitas que se anticipaban ya. Adquirió algunas hectáreas en Israel, con la idea muy clara de fundar una Tierra Prometida con ayuda de otros judíos. Simón Velikovsky dejaría su aldea de nueva cuenta, en esta ocasión acompañado de sus tías, esposa, su madre, su padre,  las hijas y varios sobrinos con rumbo a Oriente Medio.

Mientras tanto, su hijo Immanuel se embebía de múltiples ciencias: biología, historia, leyes, neurología. También a él le fascinaba la historia del pueblo de Israel. Una curiosa mezcla se agitaba interiormente en su corazón: por una parte el estudio de las ciencias naturales e históricas, y por otra el misticismo hebraico que heredara de Simón, el cual no lo dejaría jamás. Preparándose para convertirse en el “profeta científico”. Como llegaran a llamarlo la prensa, los editores y sus miles de futuros lectores.

G. I. Gurdjieff: la lucha de los magos

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  1. La Lucha de los Magos

“La Lucha de los Magos”: anunció esa mañana el conservador diario de San Petersburgo.

Era el año 1914. Rusia sufría las embestidas y consecuencias de la Primera Guerra Mundial.

Crisis internas y externas en su sociedad preparaban el escenario para la Revolución de Octubre que sobrevendría.  Casi inmediatamente después de acabar con la última Gran Guerra Mundial, ya se presentía en el aire el olor a sangre, pólvora, muerte  y fuego de la siguiente matanza.

No sólo una cruenta ruptura económica y de clases agitaba al País Blanco, también las hambrunas y el descontento social cundían.

Sectarias y subversivas ideologías nacían y se propagaban, confundiendo o encendiendo al pueblo con violentos y febriles ánimos. Los errores estratégicos y militares cometidos por el Zar, su ingenuidad y prepotencia, en breve le costarían el trono, su vida y la de su familia.

Los valores de los grupos de la sociedad oscilaban entre un materialismo ramplón, consecuencia de nocivas lecturas de Marx y Engels, así como un cristianismo místico primitivo, casi medieval.

Nuevos mesías emergían a cada paso prometiendo la salvación: hipnotistas, líderes revolucionarios, anarquistas, socialistas, espiritistas, conspiradores políticos. Todos confluían, se enfrentaban, copulaban, en una densa y explosiva coctelera social. El espíritu brillaba por su ausencia.

Al joven psicólogo y periodista P. D. Ouspensky le desagradó el título del espectáculo: “La Lucha de los Magos”. Escuchó que la dirigía un hindú, luego alguien le dijo que se trataba de un griego del Cáucaso. Pensó que sería un nuevo mercachifles, un farsante, uno más de los múltiples estafadores que visitaban San Petersburgo, anunciando que venían de la India o del Extraño Oriente, para transmitir y mostrar profundas enseñanzas, con la oscura finalidad de engordar sus bolsillos, aprovechándose de la curiosidad e ignorancia del público.

Todo lo que sonara misterioso y oriental resultaba muy rentable desde aquel entonces.

Recortó el anuncio del periódico y por alguna inexplicable razón, lo guardó entre sus cuadernos. Acababa de llegar de la India, previamente buscó maestros, escuelas espirituales, quería algo más. Así que el anuncio de un nuevo místico en su ciudad no lo entusiasmó demasiado.

  1. El Hombre del Mostacho

Lo encontró a los pocos días en la terraza de un café de San Petersburgo. Lo impresionó a la distancia el amplio y prolongado mostacho, su estatura imponente y la corpulencia de su dorso. Mostrando una fortaleza y vitalidad poco comunes. El brillo de su cráneo por completo rapado. Luego una voz gruesa y cristalina, límpida, atrapó sus oídos. Un rudo acento caucásico al hablar: persa o afgano mezclado con ruso oriental o griego, quizá. Sobre todo los ojos penetrantes, comprensivos y profundísimos, traspasaban a sus interlocutores, desnudando sus almas e inhibiéndolos.

Resultó imposible no escucharlo sin fascinación. Se sentaron en la misma mesa. El joven Ouspensky era escéptico, desilusionado de los misticismos y las escuelas espirituales. No quería nuevos maestros, ni prometedoras enseñanzas. No creía ni esperaba nada. Tras una búsqueda espiritual de años, luego de su regreso de la India, se volcaba de nuevo en el raciocinio y el análisis científico.

La guerra y las prisiones, por donde transito en la última década, trastornaron los jóvenes nervios del psicólogo, se encontraba desilusionado, sensible en exceso y deprimido. Leía sin parar, abrevaba de los avances de las ciencias exactas: la física, la química y las matemáticas, en busca de un asidero, también de la literatura mística, teosófica y esotérica. Sin proponérselo, su encuentro con el mago cambiaría el rumbo de su vida y su trabajo.

Gurdjieff lo escuchó atentamente, enfocó con interés su mirada, y luego refutó tranquilamente cada argumento del joven periodista. Bebiendo una tras otra, decenas de tazas de café turco y fuerte armañac. Hablando despacio y sin perder un solo instante la calma. De las arraigadas creencias del novel psicólogo Ouspensky acerca de todas las cosas, no quedaría absolutamente nada en pie.

Gurdjieff nació en Armenia, en una pequeña ciudad del Cáucaso, conocida hoy como Georgia. Poseedor desde niño de una curiosidad insaciable, fue educado por un Pope de la Iglesia Ortodoxa, de quien devoraría toda su biblioteca. Preparándose con él, originalmente como médico y sacerdote de la Iglesia Griega Cristiana.

Durante la adolescencia emprendería viajes por la Ruta de Seda, Persia, Jerusalén, Palestina, Egipto, India. Ya como tratante de alfombras, sanador e hipnotista. O como maestro de danzas y organizador de espectáculos orientales. Aprendería de artesanos, alquimistas, cazadores, criadores de animales, cocineros, médicos tradicionales, incluso de los ladrones del Cáucaso, quienes le ayudarían a desarrollar una paciencia de santo, al permanecer durante días y días acechando en la estepa, sobre las rocas, con un rifle y sin mover un solo músculo.

  1. El Sufrimiento Consciente

Para comenzar con su trabajo psicológico, Gurdjieff aconsejó a Ouspensky no evadir en lo absoluto sus emociones negativas ni tampoco alimentarlas, sino vivirlas a plenitud, sentirlas en totalidad y observarlas a la distancia.

Sabiendo de antemano que el sufrimiento consciente lo volvería finalmente un individuo despierto. El Mago señaló que por lo general, el hombre dormido, el hombre que se vuelve combustible para la Luna, el hombre masa, vive sin querer sufrir, buscando exclusivamente el placer. Produciendo respuestas mecánicas y asociaciones mentales involuntarias, las cuales se encuentran por completo fuera de su control. Evadiendo las responsabilidades y los sufrimientos conscientes. Evitando cargar y llevar a cuestas, voluntariamente su propia cruz.

Le pidió a Ouspensky que no hablara absolutamente con nadie de sus dolencias espirituales, pues al contárselas a otros, las amplificaba y las vivía como mayores. El Sufrimiento Consciente era todo lo contrario: consistía en soportar por decisión propia las más crueles tareas y disciplinas, pero teniendo muy claro el objetivo que se lograría con ellas: ser dueño de Sí Mismo y vencer los hábitos negativos y automáticos.

A partir de entonces, Ouspensky se convertiría en uno de sus principales discípulos. Transcribiría sus enseñanzas orales, charlas y conferencias, en el que más tarde sería el célebre texto: Fragmentos de una Enseñanza desconocida.

Con el tiempo Gurdjieff se interesaría cada vez más por sus Danzas Sagradas, se avocaría en la redacción de su propia obra escrita: Relatos de Belcebú a su Nieto, y en componer música sacra con su armonio.

Viajaría a  Nueva York en varias ocasiones y encontraría ahí un nuevo hogar.

Por su parte, Ouspensky continuaría escribiendo, poniendo en práctica y difundiendo las enseñanzas del Cuarto Camino, pero por cuenta propia. Constituyéndose él mismo como un verdadero maestro.

Rodney Collin: el ascenso hacia la luz

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Para el hombre, la mujer debe ser aquello

que le recuerde de dónde vino.

Para la mujer, el hombre debe ser aquello que le recuerde

hacia dónde irá en delante.

(RODNEY COLLIN –El Desarrollo de la Luz)

 

 

  1. El niño bien cuidado de Brighton y los viajes por Egipto de Kathleen

Antes de establecerse en Inglaterra, sus padres realizarían largos viajes a través de Oriente, el Cáucaso y Grecia, sobre todo a Egipto e India. El padre era un comerciante e importador de telas, prendas y arte consumado, y su madre, Kathleen, la hija del dueño de un hotel. Ambos poseían un fuerte interés por la astrología, la espiritualidad y las filosofías herméticas.

Tras su regreso de un largo viaje por Egipto recorriendo el Nilo y siguiendo la pista de una supuesta ruta de iniciación muy antigua que se desenvolvía según el curso del río, se establecen en Brighton. Tal era el sueño del padre desde muchos años atrás: encontrar un lugar tranquilo en el campo inglés  para retirarse y pasar sus días leyendo y realizando caminatas con sus perros.

En Egipto habrían establecido contacto con grupos herméticos, estudiosos de la filosofía neoplatónica y las religiones ancestrales de Oriente, particularmente con la sede de la Sociedad Teosófica, en Alejandría. Escucharían hablar que el Nilo, desde tiempos inmemoriales, fue tomado como un modelo a escala del Universo. Sus habitantes lo veneraban y las sociedades esotéricas recorrían su curso, deteniéndose en diversos sitios secretos, a lo largo de sus costas, donde les serían transmitidos diversos conocimientos espirituales, antes de virar a la pirámide de Keops, en donde se realizaría la prueba iniciática final. Aquel viaje dejaría una fuerte impresión en ellos, sobre todo en la joven señora.

Ya en Brighton, Kathleen se une a la Sociedad Teosófica del pueblo y comienza una activa labor estudiando astrología, meditación  y ayudando a traducir los clásicos teosóficos a diversas lenguas e incluso al alfabeto braille, con la finalidad de difundirlos. Aunque no tenía estudios superiores y ni siquiera cursó nunca el equivalente de un bachillerato, Kathleen poseía una asombrosa cultura, dominando diversas lenguas europeas, además del griego clásico y el latín, así como el lenguaje de señas de los sordomudos y el alfabeto de los invidentes. Junto con su marido, reunieron una de las bibliotecas más grandes de la comunidad sobre temas antiguos, psicológicos, históricos y esotéricos.

Sobre todo ella será quien influya en su pequeño y único hijo: Rodney. Desde entonces él se acostumbrará a leer y asimilar textos y libros a un ritmo sorprendente: de uno por día. El chico acabará en poco tiempo con la colección bibliográfica de sus padres y se volverá un asiduo visitante de la biblioteca pública del pueblo.

Rodney era un muchacho tímido, delgado y meditabundo, de rasgos finos, bien cuidado y educado, siempre cerca de sus padres o en la biblioteca. Leyendo algún volumen mientras Kathleen trabajaba en la máquina de escribir, estudiando música en un viejo piano de la familia o acompañando a su padre en sus caminatas por los senderos boscosos y playas de Brighton, en compañía de sus perros pastores y san bernardos.

Resultará una extraña coincidencia que muchos años después, en la década de los sesenta, en México, en Tepoztlán, Rodney Collin ayudara a traducir al español y difundir los textos de su maestro, Ouspensky, y del Cuarto Camino, dándolos a conocer en América Latina y los Estados Unidos. Una tarea análoga a la realizada por su madre Kathleen con la obra de la Sociedad Teosófica, cuando él era niño.

Asiste al Instituto de Brighton en donde recibe sus enseñanzas básicas y media. Desde entonces también enfrentará serios conflictos vocacionales, padeciendo fuertes dudas, cuestionamientos e inseguridades acerca de qué camino laboral, académico, espiritual o profesional proseguir.

  1. Viaje a Galicia para aprender español y su encuentro con el Cuarto Camino.

 

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El hombre tiene que aprender primero la Verdad.

Pero el Bien de la Verdad es antes que la Verdad,

pues toda Verdad únicamente puede venir del Bien.

(MAURICE NICOLL –El Nuevo Hombre)

 

Rodney Collin finaliza una carrera corta en economía en Londres, la cual nunca ejercerá, y traba contacto con grupos pacifistas y naturalistas, muy populares en Europa por aquellos tiempos previos a la guerra, ayudándolos a redactar periódicos, panfletos y revistas. Aunque no encuentra aún lo que anda buscando. Si algo tenía claro en aquel entonces, por lo menos, era el fuerte deseo de convertirse en escritor y vivir de sus publicaciones. Con ayuda de sus padres realiza un viaje a Galicia, en España, y pasará casi un año aprendiendo español y visitando las bibliotecas públicas, fascinado por las iglesias y el arte sacro del país. Todo ello consistirá en una importante preparación para sus futuros viajes e investigaciones en México y Sudamérica.

Gracias a sus conocimientos del idioma de Cervantes, es captado por el Servicio Secreto inglés y ejercerá como traductor e intérprete. La Segunda Guerra Mundial lo sorprenderá colaborando con el gobierno de su país; comienza un agitado periodo en el que a pesar de todo, no cesará de leer y escribir en su tiempo libre. Conoce a su esposa Jeanette en Londres y contrae matrimonio, compartiendo intereses y objetivos de carácter psicológico con ella. La chica también era una buscadora espiritual, desde muy joven se vinculó con un grupo relacionado con las enseñanzas de Krishnamurti, con el cual tenían contacto directo.

Rodney había publicado ya tres libritos sobre tópicos espirituales, una mezcla entre poesía y lenguaje teosófico, pero se encontraba indeciso entre apostar todo para convertirse en un escritor profesional o proseguir en cambio con su labor para el gobierno como experto en idiomas y traducción.

Encuentra por accidente en uno de sus viajes de trabajo, su primer libro relacionado con el Cuarto Camino, se trata de la obra: Un Nuevo Modelo del Universo, de Ouspensky, uno de los más densos y difíciles volúmenes del psicólogo ruso. Aunque afirmará años después que aunque en aquella ocasión no entendió nada, la personalidad de Ouspensky se trasluciría en sus letras y obra, consiguiendo cautivarlo y sembrándole el enorme deseo de encontrarse en persona con él.

Asiste a partir de entonces por primera vez a los grupos del Cuarto Camino, sobre todo a los que lideraba Maurice Nicoll en Londres, el cual contaba con numerosos seguidores, pero no consigue identificarse con el doctor Nicoll, quien a su vez habría sido discípulo de Carl Jung primero, y luego de Ouspensky en Inglaterra y de Gurdjieff en Francia. No le agradan del todo aquellas reuniones ni el estilo de monólogos del doctor y decide buscar directamente a su maestro: Piotr Ouspensky.

Gracias a algunas amistades de su madre, logra entrar en contacto con el psicólogo ruso por fin. Junto con Jeannette inician la asistencia a sus conferencias y ejercicios varias veces por semana, se entrevista personalmente con él y confiesa a su esposa que finalmente encontró “lo que andaba buscando”. Según sus propias palabras.

En la introducción de su más conocida obra: El Desarrollo de la Luz, escrita y publicada por Collins tras la muerte del maestro, Rodney confesará que no habló con Ouspensky en aquella ocasión de temas académicos o teóricos, sino que de inmediato entró en materia emocional, confesándole su deseo más hondo desde la infancia: llegar a ser escritor profesional.

Ouspensky le responderá que primero deberá someterse por años a la disciplina férrea y concienzuda del Cuarto Camino, y posteriormente las palabras y los libros emergerán por sí mismos. El Desarrollo de la Luz efectivamente, escrito poco después del fallecimiento de Ouspensky, consistirá en un compendio de todos los aprendizajes, tareas, discusiones, viajes y lecturas vividos por Collin en los casi quince años de trabajo con el psicólogo ruso.

Entre ambos existió una sólida relación no sólo intelectual: entre maestro y discípulo, sino también afectiva, de amigos, pues llegarán a estimarse bastante.

En la introducción del mismo libro, Collin describe su prolongada relación con Ouspensky. Por aquellos años el psicólogo ruso se había distanciado ya de su maestro Gurdjieff, prosiguiendo su propio trabajo de manera independiente. Tras la muerte del mago Gurdjieff Ouspensky se convertiría en el principal representante del Cuarto Camino, aunque ya existían diversos alumnos en Francia, Inglaterra y Alemania, quienes impartían sus propias conferencias y talleres, además de publicar sus textos independientes.

La Segunda Guerra Mundial impedirá el desenvolvimiento de los grupos de Ouspensky en Londres, y este se verá obligado a desplazarse a Nueva York para continuar con las escuelas y grupos fundados por Gurdjieff años atrás. Rodney Collin aprovecha su trabajo en el gobierno para viajar constantemente a América, acompañando a Ouspensky, ayudándolo a reunir grupos y encontrar lugares apropiados para impartir sus enseñanzas. Tras la etapa más cruenta de la guerra, se verán obligados a separarse durante varios años, sobre todo a partir del comienzo de la participación de los Estados Unidos en la misma.

Al finalizar el periodo más duro y sangriento, Ouspensky conseguirá regresar a Londres, pero sus alumnos lo encontrarán muy cambiado. En un momento dado, los instará a abandonar los métodos y las teorías del Cuarto Camino de manera tajante. Muchos de los alumnos y discípulos sufrirán cruentas decepciones, pues dedicaron demasiado tiempo y recursos a estudiarlos. Sólo unos pocos, entre ellos, Rodney Collin, comprenderán la enseñanza más secreta y profunda de su maestro: el verdadero Cuarto Camino, consiste en que cada quien encuentre su sendero individual, en su interior, y se transforme a sí mismo en su maestro y su propia escuela. No se trata, a la larga, de seguir a ningún maestro, sino en descubrir el Cuarto Camino en uno mismo.

Ouspensky fallecería al poco tiempo, víctima de un severo padecimiento renal. Crueles rumores señalaban por aquellos días que el psicólogo tenía una fuerte inclinación por la bebida. Rodney Collin y su mujer estarían con él en sus últimos días, como testigos de una atmósfera que ellos referirán como casi milagrosa,  de transmutación espiritual e inicio de un nuevo camino, más allá de la muerte.

  1. La Melodía de los Planetas

 

Hemos comenzado ya a considerar

el plan general de un cosmos y hemos visto cómo

-estando erigidos todos los cosmos conforme

a un mismo plan general-

cada parte de un cosmos menor

refleja y reacciona con la parte correspondiente de otro mayor.

 

(RODNEY COLLIN – El Espejo de Mercurio.)

 

 

Antes de morir, Ouspensky encargó una difícil tarea a un grupo de sus más allegados en Europa, entre los cuales se encontraban Rodney Collin y su esposa: escribir un compendio que sintetizara la relación entre todas las ciencias, todas las disciplinas de Occidente y Oriente, y sus equivalencias con los conceptos del Cuarto Camino.

Empero, la mayoría de los discípulos dejados tras su muerte se dedicaron a otras cosas: muchos abandonaron por completo las sendas espirituales. La Segunda Guerra finalizaba, dejando un continente derrumbado al cual era necesario reconstruir. Otros, como Maurice Nicoll, Orage y J. Bennet, emprenderían sus propias escuelas esotéricas, desarrollando un trabajo propio y publicando textos con total independencia de los demás grupos y células del Cuarto Camino.

Jeanne de Salzmann, una de las discípulas predilectas de Gurdjieff, se dedicaría a salvaguardar y difundir las obras completas y las partituras escritas por el mago. Quedándose por prescripción de Gurdjieff, como responsable de los derechos de todo su legado. Se decía que el mago le encomendó vivir más de 100 años para proteger y difundir su pensamiento, tanto en sus libros como en su obra musical.

A partir de entonces, sobrevendría una lluvia de publicaciones y fundación de escuelas místicas inspiradas en el Cuarto Camino, o cuando menos en su nombre, inauguradas por personas que incluso jamás tuvieron contacto directo con sus escuelas ni con ninguno de sus autores. Algunas de las cuales poco realmente tendrían que ver con sus conceptos reales. Mezclando el estudio del eneagrama con el yoga, por ejemplo, o la astrología, el psicoanálisis y las danzas con otras filosofías singulares. Incluso vulgarizando hasta cierto punto las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky.

De tal manera que Collin se vio por completo solo tras la muerte de su maestro, enfrentado con la tarea de terminar con el encargo dejado por Ouspensky. Estudió y trabajó a un ritmo tremendo, con la intención de culminarlo, asimilando un libro por día y escribiendo hasta veinte horas diarias. En breve tiempo pariría una de las más importantes producciones bibliográficas del Cuarto Camino: El Desarrollo de la Luz, un modelo del cosmos desde esta escuela, el cual sería una continuación del pensamiento esotérico científico iniciado por Ouspensky desde sus años juveniles.

Collin dejaría muy en claro el papel de los planetas como filtros que condensan y proporcionan a la luz emanada por el sol, su muy particular esencia, perfume y ritmo musical. De manera que cuando dicha luz llega al planeta Tierra, ya se encuentra bastante influenciada y matizada por la energía de cada planeta del Sistema Solar, ejerciendo su poder específico sobre los habitantes de la misma. Entre ellos la psicología del hombre.

Rodney Collin desarrollo una fascinante clasificación de las energías, los tipos psicológicos e incluso la anatomía humana y su funcionamiento glandular de acuerdo al trabajo de cada planeta del Sistema Solar:

  1. Mercurio (La activación del organismo, la capacidad de iniciar actividades y emprender nuevos proyectos cada día. Su órgano anatómico humano de influencia directa es la tiroides, propiciando la respiración, echando andar los pulmones y el resto del sistema respiratorio).
  2. Venus (Encargado de la reproducción y el aumento poblacional de cualquier especie, incluso el de grasa y sobrepeso en los organismos. Su órgano correspondiente de influencia anatómica es la paratiroides, así como el resto de tejido conectivo del organismo: nervios periféricos, grasa, tendones, huesos. A los cuales puede ayudar a su aumento de dimensiones y volumen).
  3. Marte (La agresión y Violencia, Movimiento Externo, Lucha y Fuga. Su órgano de influencia son las glándulas suprarrenales. Responsable de las grandes eras de invasión y guerra en los humanos).
  4. Júpiter (La curación del organismo, el Sistema Inmunológico, los reflejos involuntarios y la consciencia corporal. Su órgano de influencia es la pituitaria posterior).
  5. Saturno (La Inteligencia, la planeación, la resolución de problemas y el pensamiento científico. Su órgano es la corteza cerebral y algunos de los huesos, como el cráneo humano).
  6. Urano (Sexualidad, Sensualidad y Emociones superiores. Su órgano de influencia es las denominadas gónadas o glándulas sexuales: ovarios y testículos).
  7. Neptuno (La espiritualidad y el pensamiento superior. Su órgano es la Glándula Pineal, mejor conocido desde la antigüedad como el Tercer Ojo. Del cual apenas se conocen muchas de sus funciones y que permanece inactivo, encapsulado en una válvula de grasa sobre todo en la mayoría de las personas adultas).
  8. El Sol (Es el Padre de Todos los Planetas, su órgano de influencia es el Timo, ubicado por encima del corazón. Presuntamente el timo actuaría durante la infancia y la adolescencia, contribuyendo al crecimiento físico y emocional de niños y adolescentes. Fosilizándose en la edad adulta y resintiéndose su falta de actividad en la ausencia de sentimientos apasionados y de amor a la vida).
  9. La Luna (Es hija de la Tierra, su órgano de influencia es el Sistema Linfático, encargado de la digestión y procesamiento de alimentos, líquidos y sustancias orgánicas).

 

  1. Migración a México y transmutación final en la Catedral de Cusco, en Perú

 

Tras la muerte de Ouspensky y de la publicación del Desarrollo de la Luz, Rodney Collin emigraría a México con su esposa y algunos de sus primeros discípulos. Se dice que un maestro no es realmente maestro, sino hasta la muerte de quien lo inició en el conocimiento sagrado.

En Tepoztlán, Morelos, proyectarían la creación de la Editorial Sol, iniciando las primeras traducciones al español de los libros de Ouspensky y Gurdjieff, así como de algunos autores destacados como Jiddu Krishnamurti e incluso teosóficos, como Mabell Collins y Alice Bailey.

En Tepoztlán fundarían su escuela espiritual, iniciando un fuerte trabajo espiritual con los primeros alumnos norteamericanos y latinos. Desarrollando investigaciones y estudios paralelos en astrología, eneagrama, Tarot, medicina tradicional, a los cuales comienzan a integrarse estudiantes de toda América Latina.

Rodney Collin recorre primero México, realizando estudios de campo en las pirámides y sitios sagrados como Teotihuacán. De ahí partirá hacia Perú y Brasil con los mismos objetivos. Collin estaba convencido de que los diversos centros ceremoniales de América Precolombina fueron diseñados por personajes de gran inteligencia, pertenecientes a la Humanidad Consciente, ya desaparecida, como aquellos que proyectaron las pirámides de Egipto y las catedrales góticas europeas.

Sería en Cusco, Perú, tras experimentar una fuerte experiencia espiritual en la torre de su Catedral, que sufriría un infarto fulminante, desplomándose posteriormente desde el campanario de la misma, hasta el fondo de su plaza.

Sus familiares y amigos señalarán que varios días previos, había sido presa de fuertes estados de éxtasis emocional, vislumbrando lo que en breve tiempo sería un drástico proceso de transmutación energética y de viaje, más allá de la muerte.

Maurice Nicoll: el nieto de las estrellas

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1.

Hay una vieja teoría psicológica que dice que una parte del ser humano proviene de las estrellas, esta parte del hombre es conocida  como la Esencia. En un primer momento del desarrollo humano, durante la infancia, el niño es esencia pura: inocencia, libertad, ímpetu, espontaneidad, juego, creación. Empero, si la esencia predominara durante mucho tiempo, el niño ostentaría demasiada ingenuidad, al punto de ser destruido por los obstáculos y la agresividad del mundo. Se convertiría en un inadaptado, en un salvaje pueril y bruto, o perecería antes de pasar a otra etapa de su vida, víctima de la malicia de su entorno.

Por lo tanto, debe desarrollar la parte social de su ser: la personalidad. Proporcionada por su familia, la escuela, la iglesia y otras instituciones socializadoras. Misma que le permite adaptarse a su mundo circundante, formarse, especializarse, integrarse y cumplir un rol en la vida.

Corriendo el riesgo de encasillarse en ése mismo rol e identificarse con él sin remedio, al punto de matar su esencia. Es de hecho una forma en que mucha gente sigue viviendo, habitando un cuerpo y jugando un papel que le asignaron, si no es que se lo impusieron, pero estando muerto interiormente. No habría mejor definición que la de un zombi para ese estado.

Muchas personas quienes son exitosas desde el punto de vista de la personalidad y la sociedad: grandes profesionistas, empresarios, investigadores universitarios, ministros religiosos, políticos, personajes de la cultura, artistas, líderes sociales, etc., hace mucho tiempo que mataron su esencia y la enterraron en el camino de encumbrarse con los éxitos exteriores.

La teoría psicológica que habla sobre la esencia y su diferencia con la personalidad es El Cuarto Camino. Algunos dicen que ésta escuela contiene los secretos del Cristianismo Esotérico, en el cual se formaron Juan el Bautista y  Jesús de Nazaret, por ejemplo, no el cristianismo de las iglesias e instituciones. Sino el cristianismo como un camino interior milenario, que preparaba a sus seguidores como guerreros espirituales, muy atentos para luchar contra sí mismos y sus propias debilidades.

2.

El joven médico inglés fue voluntario en la Primera Guerra, cuando tenía veinte años. Estuvo en una misión en Marruecos, fungiendo como cirujano. Al regresar a Europa, algo en su espíritu se había quebrado. La medicina tradicionalista e institucional no le llenaba más. Por eso acudió a Suiza, primero como paciente del prestigioso psiquiatra Carl Gustav Jung, luego como su alumno. La Psicología Profunda junguiana lo atrapó de inicio, y durante casi una década paso largas horas analizando los símbolos de sus sueños y de muchos pacientes. Convirtiéndose en uno de los estudiantes más cercanos de Jung.

Pero al cumplir los 33, algo volvió a quedarse sin encajar en su interior. Justo después de casarse con la mujer a quien amaba. Repentinamente todo el psicoanálisis y la psicología occidental le parecían huecos, como un conjunto de elaboraciones literarias que no tenían nada de fondo y que tampoco se sostenían sobre nada concreto. Un montón de fantasías y masturbaciones mentales, que no poseían absolutamente ninguna solidez.

Abandonó la escuela de Jung, e intentó seguir su camino por su propia cuenta.

Entonces oyó hablar de un psicólogo diferente. Su joven esposa se lo describió como un psicólogo y matemático autodidacta. Había huido del estalinismo unos años atrás y a su vez fue alumno de uno de los más grandes magos y psicólogos de todos los tiempos: George Gurdjieff.

Al joven doctor Maurice Nicoll, la presencia del psicólogo Piotr Ouspensky le resultó hosca y en extremo seria, al punto de sentir en un inicio que se encontraba frente a otro de los muchos investigadores librescos y acartonados, de los que conoció en su vida. Y vaya que el doctor Nicoll había aprendido a confiar en su corazón más que en ninguna otra cosa.

Pero al irlo escuchando hablar, tuvo precisamente en su corazón, la certeza de encontrarse frente a un sistema de conocimiento por completo novedoso. En ése entonces nadie diría que en unos años ambos llegarían a ser grandes amigos.

3.

Ouspensky les explicó que la tercera etapa del desarrollo humano, cuando el hombre ya ha conseguido construir una personalidad culta, analítica, observadora y refinada, consiste en recuperar la esencia, perdida desde la infancia. Pero ahora debe matar su personalidad de cierta manera. Debe estar desilusionado, por una parte, de todas las enseñanzas religiosas que le pueden proporcionar las iglesias comunes, y por otra, desilusionado también  de las certezas que le pudiesen dar los conocimientos de las ciencias y las universidades, tal como las conocemos hoy en día. En una palabra, por completo decepcionado e incrédulo de todo lo conocido, sabiendo que no se sabe nada, como señaló Sócrates en su tiempo. Y así se encontraba precisamente el joven psiquiatra Maurice Nicoll.

El Cuarto Camino requería haber conseguido previamente una personalidad culta y especializada, habilidosa en variados campos del conocimiento, pues sin ella no se lograría la comprensión psicológica indispensable. Y una comprensión profunda y sincera, era el instrumento fundamental para ir entrando en el Cuarto Camino, a diferencia de otros caminos espirituales como el yoga o la meditación, en donde sólo es requisito obedecer las palabras e instrucciones de un gurú al pie de la letra.

En el Cuarto Camino no se podía obtener nada si antes no se comprendía cabalmente cada una de las etapas del mismo. Saber que no se era ni se tenía nada. En cierto modo, tras conseguir una personalidad sólida y elaborada, el adepto del Cuarto Camino, en la tercera etapa, si quería evolucionar, debía transformar su personalidad y renunciar a ella para lograr fusionarla con su esencia perdida.

Ouspensky era uno de los alumnos más cercanos de Gurdjieff. En un momento dado, pocos años antes, recibió el consentimiento del propio mago Gurdjieff para enseñar las ideas del Cuarto Camino por su propia cuenta y de manera independiente.

En pocos años y tras arduo trabajo psicológico, Maurice Nicoll recibiría a su vez el consentimiento de Ouspensky para escribir, enseñar y divulgar las  mismas ideas. Se volvería por su parte una especie de nieto de Gurdjieff, o de alumno de tercera generación del Cuarto Camino.

4.

Si se pudiera resumir la finalidad del Cuarto Camino, dice Maurice Nicoll, sería la de descubrir en uno mismo, el sendero que lo lleva de regreso a casa. Si la esencia, o el alma humana provienen del as estrellas, como se dijo al inicio, el trabajo del Cuarto Camino consta de ayudar al espíritu humano a realizar el viaje de regreso a su hogar.

Deja de buscar empleo, ¡Autoempléate!

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Tu trabajo consiste en descubrir cuál es tu trabajo y, entonces, entregarte a él de corazón.

(GAUTAMA BUDA)

 

Ningún trabajo es malo, lo malo es “tener” que trabajar.

(DON RAMÓN, Personaje de la Vecindad del Chavo del Ocho)

 

¡Deja de buscar empleo, autoempléate!

Yo cesé de buscar empleo hace muchos años. No sé si recomendarte lo mismo, incluso no debería hacerlo, no me corresponde, pero puedes continuar leyendo, si te es útil.

Por mi parte, durante años,  envié solicitudes laborales y correos electrónicos con mi currículum vitae. En la búsqueda de un trabajo que me resultase a la vez interesante y lo suficientemente remunerado. También envié a editoriales, concursos y revistas, hasta el hartazgo, artículos, cuentos, guiones y novelas. A veces casi rogando que me publicasen mis escritos. Proyectando algún día convertirme en un autor que viviese de su obra.

Y siempre hubo como respuesta el ominoso silencio, el vacío hueco y anónimo de la bandeja de entrada de mi correo web, como un boomerang mutilado que casi no recibía regresos. A lo cual debía interpretar forzosamente como un no rotundo e irrevocable. ¿Qué más me quedaba?

En algunos lugares respondieron ocasionalmente: “gracias, nosotros nos comunicamos…” o, “muy amable… ya no nos busqué…”, “por el momento todas nuestras plazas están ocupadas..”, “revisaremos su propuesta, ténganos paciencia… a veces tardamos en contestar, eh…”, y:  “ en breve nosotros nos pondremos en contacto con usted …”

A todo el mundo le ha sucedido, aunque sea alguna vez, incluso a los que redactan y enuncian esas respuestas, iguales a muros gélidos e impenetrables, alguna vez también les dijeron que no. Aunque olvidaron cuánta desesperanza, incluso depresión puede producir un no. Por ello son expertos en replicarlos posteriormente para otros, y hay quien disfruta diciendo no en cuanto puede.

Empero, en esta vida debemos  aprender  sobreponernos a los no. Jamás darle el gusto a nadie de vernos caer en el abismo, mucho menos hundirnos en la tristeza y el desánimo que nos impida continuar luchando. ¡Cómo no! ¡O cómo que sí…!

¡Deja de buscar empleo, autoempléate!

Ahórrate la espera desgastante de respuestas que jamás llegarán.

Detente un momento, introspecciona, comienza la reflexión, siéntate, medita, para el tiempo, haz una lista, enumera tus habilidades. Realiza un recuento: ¿qué cosas sabes hacer mejor que otros, incluso mejor que la mayoría? No importa que tengas estudios universitarios, incluso de postgrado: te aconsejamos ir más allá en esta ocasión.

Puede ser que en esta etapa te des cuenta que tantos años en la universidad no sirven tanto como te dijeron que servirían a la hora de salir a la calle y a la vida real. O peor aún, puede llegar a ser posible, que todo lo que dicen que venden y enseñen las universidades y los grandes sistemas educativos, o la inmensa mayoría de todo lo que ostentan enseñar, no sirva en realidad para un soberano… Más que muy poca cantidad de todo aquello, como en el caso de cuando se recolectan unos pocos granos ínfimos de oro molido, tras cernir toneladas inútiles de arena y rocas inservibles. En pocas palabras (lo siento por la mayoría de los fanáticos de la educación formal): puede ser –pero sólo puede ser- que todas tus licenciaturas y postgrados te estorben realmente para resolver problemas verdaderos, tanto de tu vida personal como de la laboral.

Ahora volvamos a ti: remóntate hasta tu más tierna infancia, lo que te fascinaba desde niño, aquello que disfrutabas más que ninguna otra cosa en la vida; en lo que eras hábil sobremanera y con lo que asombrabas a los adultos y a los demás chicos: resolver ejercicios matemáticos, preparar gelatinas, dibujar, decorar pasteles, tocar la guitarra, el armonio o el xilófono, investigar sobre historia universal, cortar el cabello, dibujar, pintar con acuarelas, reparar toda clase de objetos, leer los restos del café, hornear pasteles, coleccionar cualquier clase de rarezas,  capturar y vender insectos, interpretar la baraja española, entrenar mascotas, fabricar pequeñas artesanías, dar masajes en los pies,  pintar y decorar uñas, aprender y hablar otros idiomas, etc.

Recupera tus grandes pasiones: la escritura, la música, la cocina, la escritura, el yoga, practicar deportes en los que destacaste en el pasado; la astrología, la mecánica, la electrónica. Algunas de ellas quizá las desarrollaste por tu propia cuenta, o las aprendiste autodidactamente. ¡Qué mejor oportunidad para utilizarlas ahora como medios de autoempleo!: diseñar páginas web, armar blogs, ayudar niños a hacer sus tareas escolares, hacer reparaciones en casa, criar animales, la homeopatía, la acupuntura y la reflexología que estudiaste algunas vez pueden serte útiles ahora. Cualquier cosa que se encuentre oculta y relegada entre tus gustos y en tus capacidades más hondas.

Vuélvete en todo un profesional de las grandes cosas que te apasionan, ofrece servicios con ella, elabora productos u organiza cursos en donde enseñes a otros a practicarlas. O todas esas cosas y más.

¡Deja de buscar empleo, autoempléate!

Aquellos quienes han conseguido vivir de lo que aman o sobrevivir económicamente en la vida gracias a sus habilidades más personales, nos revelan un avanzado proceso de autoconocimiento y una poderosa fuerza de voluntad.  Incluso un cierto nivel de desarrollo espiritual, aunque las grandes mayorías de individuos zombificados no lo vean o no les importe en lo absoluto.

Primero identifica tus áreas fuertes, tus habilidades y aptitudes, tus pasiones, casi siempre olvidadas, sobre todo si te encuentras en una etapa de tu vida no muy grata ni sencilla.

Luego comienza a ejercerlas paulatinamente, tranquilo, sin esperar fundar una gran empresa o un imperio en un día. Céntrate en crear y ofrecer servicios, también en comercializarlos e incluso en capacitar a otros en aquello en lo que tú eres todo un experto.

Ve de lo menos a lo más, empieza en pequeña escala. Limpia el terreno, como quien dice. Las grandes oportunidades  llegarán si existe un campo fértil, bien cuidado y preparado previamente. Es decir, una vez que te constituyas como un profesional de tus pasiones, la gente no evitará conocerte o recomendarte para posteriores proyectos más grandes.

A la primera oportunidad, la cual será enviada por el Universo, captura tu primer cliente. Y brinda un servicio de la mejor calidad, tanto en el proceso y el producto, como en tu actitud, que sea la mejor y verdaderamente de humildad y servicio. Que la gente se lleve algo en sus manos y en su corazón, aunque aquello que vendas sea hasta cierto punto intangible. Y esto es lo que más vale.

Publica algunos anuncios de inicio, si quieres, pero no demasiados, ni centres toda tu esperanza en ellos, ni tampoco esperes una cascada imparable de clientes corriendo hacia ti como respuesta. La paciencia es parte obligada de todo proceso importante. A veces la cosa puede llegar a ser lenta, pero no abandones ni abortes por ningún motivo.

La experiencia te enseñará que como dicen, y con mucha razón: la mayor publicidad es la que se genera y transmite de boca en boca.

¡Deja de buscar empleo, autoempléate!

Libérate gradualmente de las instituciones y las empresas, vuélvete autónomo, piensa por ti mismo, comenzando con tu propia familia: que no te importe lo que digan de ti por dedicarte a lo que te dedicas, siempre y cuando sea algo que ames y te reditúe.

Y finalmente: ¡deja de buscar empleo, autoempléate, pero ya!, no te asustes cuando los noticieros y la personas en sus charlas triviales y nocivas anuncien la actual crisis económica como la peor de la historia, porque la humanidad siempre y desde el principio de los tiempos ha vivido en crisis. Lo cual es parte de que por algo sea humanidad.

Aquellos quienes han llegado a ser realmente libres, independientes y autosuficientes, se encuentran vacunados contra todas las crisis económicas y sociales, o por lo menos mayormente capacitados para enfrentarlas y salirles al paso. Esta capacidad humana de adaptación y sobrevivencia, que siempre ha existido, a la cual ahora quisieron etiquetar con el nombre de resilencia

¿Quién es el psicólogo P. D. Ouspensky?

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  1. La Primera Crisis Espiritual      

Piotr Ouspensky renunció en diversas ocasiones a varios privilegios. Primero al bachillerato, a principios de 1900, cuando tenía quince años y marchó  a San Petersburgo  para unirse al ejército.

Sería rechazado debido a su juventud y Piotr se vería obligado a regresar a Golosnovska, un modesto pueblecito muy lejano de la capital rusa, ubicado en Bielorrusia, en donde sus padres se dedicaban a la agricultura y a criar conejos, palomas y gallinas.

Nunca rehusaría desempeñar labores físicas y manuales, por lo que posteriormente referiría en sus escritos, incluso amaba la agricultura y respetaba sobremanera el trabajo de los campesinos. También tendría que renunciar a su premura por enlistarse y esperar durante varios años más antes de ser admitido en el servicio.

Durante los casi cinco años en que se dedica al campo con su padre, cultiva no sólo la tierra, sino que por su propia cuenta desarrolla el estudio de la filosofía, las religiones, las matemáticas, la psicología y la química. Llegando a tener un dominio muy importante de ellas sin jamás pisar un aula escolar.

A los diecinueve años renuncia totalmente a la posibilidad de ir a la universidad. Y esto es del todo una renuncia consciente. En uno de sus textos autobiográficos, escritos en su etapa de madurez: Un Nuevo Modelo del Universo, señala que en delante se dedicaría por completo a estudiar y aprender por sí mismo. Al parecer desde entonces, su búsqueda iría mucho más allá de lo que  las instituciones educativas oficiales podían brindarle.

A los diecinueve años consigue unirse por fin al ejército, sin dejar jamás las investigaciones personales realizadas durante las noches, tras extenuantes jornadas de entrenamiento y labor militar. Ahondando al mismo tiempo en los campos del saber en apariencia más distantes: biología, yoga, psicología, medicina, física, química, lógica, esoterismo, epistemología.

Aprovechando sus conocimientos por demás bastos, es asignado a una unidad de exploración durante la guerra ruso-japonesa, primero como chofer, posteriormente como artillero, experto en explosivos, mecánico, enfermero. Durante una incursión cerca de la costa del Pacífico, cuando es evidente que los ruso perderán frente a los japoneses, Ouspensky es capturado  por el ejército enemigo junto a varios de sus colegas. Recluido en un campo de forzados en el frente de Siberia durante meses.

Es durante su reclusión, contando con apenas veinticinco años, ante el peligro de ser fusilado por los japoneses, teniendo como única posesión un ejemplar de la Biblia, que padece su primera experiencia mística. Algo que más tarde calificaría él mismo como el inicio de su despertar.

Al punto de ser fusilado junto con algunos de sus camaradas, Ouspensky es liberado junto con un grupo de prisioneros, tras la firma por parte de los zares rusos de la rendición ante el emperador japonés.

Cuando regresa del frente, P. D. Ouspensky ya no es el mismo, sus padres y amigos no le reconocen más.

Iniciará una intensa búsqueda espiritual. Abandonará definitivamente la vida militar, se convertirá en periodista, psicólogo, conferencista y escritor independiente.

Esta búsqueda lo llevará por viajes en distintos orbes: India, Persia, Turquía, Afganistán.

No será sino hasta su regreso a San Petersburgo, en su propia patria, donde encontrará a su verdadero y definitivo maestro.

  1. El encuentro con G. Gurdjieff

El encuentro entre el psicólogo Ouspensky y el mago Gurdjieff es legendario. Equivale al enfrentamiento entre el racionalismo científico, la intuición y la magia.

Ouspensky era un ferviente seguidor de Emanuel Kant, Wilhelm Wundt y Albert Einstein, creyente en la fuerza legítima del pensamiento racional y las ciencias occidentales. Empero, la búsqueda del lado oculto de la vida y lo “milagroso” nunca le había dado tregua. Antes de conocer a Gurdjieff, peregrinó entre monasterios diversos, sectas y escuelas esotéricas de cualquier tipo, en busca de un maestro que le iniciara en una nueva percepción de “otros mundos”. Se dice que en la India sería admitido de inmediato en la sede de la Sociedad Teosófica, pero no era lo que él buscaba.

Gurdjieff por su parte, poseía poderes mentales, aprendidos no sólo en la teoría, sino que era bastante versado en el dominio práctico y corporal de diversas tradiciones sufís, hinduistas y cristianas esotéricas. En compañía de un grupo de amigos interesados en el conocimiento de sí mismos, dieron con la pista de una escuela antiquísima, cuyas bases se asentaban en el desierto de Afganistán.

Desde el inicio Gurdjieff actuó con Ouspensky como un maestro ante su alumno, transmitiéndole poco a poco su conocimiento. Estaba claro que el acceso a la enseñanza del Cuarto Camino, la escuela psicológica de Gurdjieff, únicamente podía producirse gradualmente. Esto quiere decir que el estudiante o iniciado era guiado por Gurdjieff poco a poco, a veces pareciendo que el objetivo o fin de un determinado ejercicio o práctica no estaba claro o no existía.

Varios años trabajaron y recorrieron juntos Gurdjieff y Ouspensky, a lo largo de todo Rusia, evadiéndose de las guerras civiles y la Revolución Comunista. Luego por Asia Central, Europa, incluso América. Intentando abrir escuelas del Cuarto Camino y buscando dar a conocer su enseñanza. Teniéndose que mover constantemente y reiniciando cada vez de nueva cuenta en un nuevo país, debido al momento de entreguerras que les tocara vivir.

Gracias a Gurdjieff, Piotr Ouspensky conseguiría no sólo ampliar su conciencia y establecer contacto con lo “milagroso”, como tanto anhelaba. Sino también brindarle un giro por completo distinto a toda la cantidad de conocimientos enciclopédicos que acumulara hasta antes de conocer a su maestro. Aterrizándolos, encontrando conexiones entre los conceptos, equiparando teorías y sobre todo volviendo más reales y concretas tantas definiciones teóricas que llevaba a cuestas.

Según Gurdjieff, existe una diferencia fundamental entre saber y comprender. El saber es acumulativo, expansivo, cuantitativo, se define por la cantidad de conceptos, explicaciones, verdades sustentadas y demostradas que posee alguien. Tal como han hecho la mayor parte de sabios y científicos de Occidente.

Por su parte, la comprensión, en apariencia sencilla, consiste en mantener una misma verdad durante años, e ir profundizando en ella de diferentes modos y a diversos niveles, ahondando en ella con el paso del tiempo y la disciplina interior. Entendiéndola no sólo con la mente, sino también con el corazón.

Sabemos que hemos comprendido algo y que no sólo lo hemos aprendido o memorizado mecánicamente, cuando caemos en la cuenta, inclusive después de años, que hasta ahora hemos podido comprender algo que era evidente y que por alguna razón antes no podíamos entrever ni elucidar.

  1. La inevitable separación

A inicios de la Segunda Guerra Mundial, Ouspensky comenzó a experimentar desazón ante las nuevas iniciativas y el rumbo que tomaban las enseñanzas de Gurdjieff.

Piotr señala en sus escritos autobiográficos que por primera vez pudo separar el pensamiento de Gurdjieff, al cual comprendía cada vez más y le era crecientemente más útil, de la persona del maestro.

Esta era por cierto, justo una de las enseñanzas promulgadas por el Cuarto Camino: aprender a no identificarse con las personas y las circunstancias. Vencer y erradicar los sueños y las idealizaciones. Independizarse y lograr separarse de su maestro tras un largo periodo de formación.

No era que tuviese algo en contra del mago, o que considerara erróneo su proceder. Se trataba de que simplemente Ouspensky necesitaba seguir otro rumbo, iniciar su propio camino, ser él mismo ahora un maestro.

A finales de los años 30 su separación sería definitiva

Ouspensky partió hacia Inglaterra, donde iniciaría sus propias conferencias y grupos, con sus correspondientes alumnos. Quienes poco tenían que ver directamente con Gurdjieff.

Por su parte, el maestro y mago partiría hacia América, en donde encontraría gran cantidad de alumnos y seguidores nuevos. Convirtiéndose en un tremendo hablante del inglés y conocedor de la cultura norteamericana.

 

 

 

 

G. I. Gurdjieff: La Lucha de los Magos

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  1. La Lucha de los Magos

“La Lucha de los Magos”: anunció esa mañana el conservador diario de San Petersburgo.

Era el año 1914. Rusia sufría las embestidas y consecuencias de la Primera Guerra Mundial.

Crisis internas y externas en su sociedad preparaban el escenario para la Revolución de Octubre que sobrevendría.  Casi inmediatamente después de acabar con la última Gran Guerra Mundial, ya se presentía en el aire el olor a sangre, pólvora, muerte  y fuego de la siguiente matanza.

No sólo una cruenta ruptura económica y de clases agitaba al País Blanco, también las hambrunas y el descontento social cundían.

Sectarias y subversivas ideologías nacían y se propagaban, confundiendo o encendiendo al pueblo con violentos y febriles ánimos. Los errores estratégicos y militares cometidos por el Zar, su ingenuidad y prepotencia, en breve le costarían el trono, su vida y la de su familia.

Los valores de los grupos de la sociedad oscilaban entre un materialismo ramplón, consecuencia de nocivas lecturas de Marx y Engels, así como un cristianismo místico primitivo, casi medieval.

Nuevos mesías emergían a cada paso prometiendo la salvación: hipnotistas, líderes revolucionarios, anarquistas, socialistas, espiritistas, conspiradores políticos. Todos confluían, se enfrentaban, copulaban, en una densa y explosiva coctelera social. El espíritu brillaba por su ausencia.

Al joven psicólogo y periodista P. D. Ouspensky le desagradó el título del espectáculo: “La Lucha de los Magos”. Escuchó que la dirigía un hindú, luego alguien le dijo que se trataba de un griego del Cáucaso. Pensó que sería un nuevo mercachifles, un farsante, uno más de los múltiples estafadores que visitaban San Petersburgo, anunciando que venían de la India o del Extraño Oriente, para transmitir y mostrar profundas enseñanzas, con la oscura finalidad de engordar sus bolsillos, aprovechándose de la curiosidad e ignorancia del público.

Todo lo que sonara misterioso y oriental resultaba muy rentable desde aquel entonces.

Recortó el anuncio del periódico y por alguna inexplicable razón, lo guardó entre sus cuadernos. Acababa de llegar de la India, previamente buscó maestros, escuelas espirituales, quería algo más. Así que el anuncio de un nuevo místico en su ciudad no lo entusiasmó demasiado.

  1. El Hombre del Mostacho

 

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Lo encontró a los pocos días en la terraza de un café de San Petersburgo. Lo impresionó a la distancia el amplio y prolongado mostacho, su estatura imponente y la corpulencia de su dorso. Mostrando una fortaleza y vitalidad poco comunes. El brillo de su cráneo por completo rapado. Luego una voz gruesa y cristalina, límpida, atrapó sus oídos. Un rudo acento caucásico al hablar: persa o afgano mezclado con ruso oriental o griego, quizá. Sobre todo los ojos penetrantes, comprensivos y profundísimos, traspasaban a sus interlocutores, desnudando sus almas e inhibiéndolos.

Resultó imposible no escucharlo sin fascinación. Se sentaron en la misma mesa. El joven Ouspensky era escéptico, desilusionado de los misticismos y las escuelas espirituales. No quería nuevos maestros, ni prometedoras enseñanzas. No creía ni esperaba nada. Tras una búsqueda espiritual de años, luego de su regreso de la India, se volcaba de nuevo en el raciocinio y el análisis científico.

La guerra y las prisiones, por donde transito en la última década, trastornaron los jóvenes nervios del psicólogo, se encontraba desilusionado, sensible en exceso y deprimido. Leía sin parar, abrevaba de los avances de las ciencias exactas: la física, la química y las matemáticas, en busca de un asidero, también de la literatura mística, teosófica y esotérica. Sin proponérselo, su encuentro con el mago cambiaría el rumbo de su vida y su trabajo.

Gurdjieff lo escuchó atentamente, enfocó con interés su mirada, y luego refutó tranquilamente cada argumento del joven periodista. Bebiendo una tras otra, decenas de tazas de café turco y fuerte armañac. Hablando despacio y sin perder un solo instante la calma. De las arraigadas creencias del novel psicólogo Ouspensky acerca de todas las cosas, no quedaría absolutamente nada en pie.

Gurdjieff nació en Armenia, en una pequeña ciudad del Cáucaso, conocida hoy como Georgia. Poseedor desde niño de una curiosidad insaciable, fue educado por un Pope de la Iglesia Ortodoxa, de quien devoraría toda su biblioteca. Preparándose con él, originalmente como médico y sacerdote de la Iglesia Griega Cristiana.

Durante la adolescencia emprendería viajes por la Ruta de Seda, Persia, Jerusalén, Palestina, Egipto, India. Ya como tratante de alfombras, sanador e hipnotista. O como maestro de danzas y organizador de espectáculos orientales. Aprendería de artesanos, alquimistas, cazadores, criadores de animales, cocineros, médicos tradicionales, incluso de los ladrones del Cáucaso, quienes le ayudarían a desarrollar una paciencia de santo, al permanecer durante días y días acechando en la estepa, sobre las rocas, con un rifle y sin mover un solo músculo.

  1. El Sufrimiento Consciente

Para comenzar con su trabajo psicológico, Gurdjieff aconsejó a Ouspensky no evadir en lo absoluto sus emociones negativas ni tampoco alimentarlas, sino vivirlas a plenitud, sentirlas en totalidad y observarlas a la distancia.

Sabiendo de antemano que el sufrimiento consciente lo volvería finalmente un individuo despierto. El Mago señaló que por lo general, el hombre dormido, el hombre que se vuelve combustible para la Luna, el hombre masa, vive sin querer sufrir, buscando exclusivamente el placer. Produciendo respuestas mecánicas y asociaciones mentales involuntarias, las cuales se encuentran por completo fuera de su control. Evadiendo las responsabilidades y los sufrimientos conscientes. Evitando cargar y llevar a cuestas, voluntariamente su propia cruz.

Le pidió a Ouspensky que no hablara absolutamente con nadie de sus dolencias espirituales, pues al contárselas a otros, las amplificaba y las vivía como mayores. El Sufrimiento Consciente era todo lo contrario: consistía en soportar por decisión propia las más crueles tareas y disciplinas, pero teniendo muy claro el objetivo que se lograría con ellas: ser dueño de Sí Mismo y vencer los hábitos negativos y automáticos.

A partir de entonces, Ouspensky se convertiría en uno de sus principales discípulos. Transcribiría sus enseñanzas orales, charlas y conferencias, en el que más tarde sería el célebre texto: Fragmentos de una Enseñanza desconocida.

Con el tiempo Gurdjieff se interesaría cada vez más por sus Danzas Sagradas, se avocaría en la redacción de su propia obra escrita: Relatos de Belcebú a su Nieto, y en componer música sacra con su armonio.

Viajaría a  Nueva York en varias ocasiones y encontraría ahí un nuevo hogar.

Por su parte, Ouspensky continuaría escribiendo, poniendo en práctica y difundiendo las enseñanzas del Cuarto Camino, pero por cuenta propia. Constituyéndose él mismo como un verdadero maestro.

 

Limitless: expandiendo nuestra mente a su máxima potencia

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Hay seres cuyos poderes y atributos son mucho más elevados que los del hombre, y éste jamás ha soñado que pudieran existir. Mas, a pesar de esto, esos seres fueron en un tiempo lo que nosotros  ahora, y seremos en un tiempo como ellos son, y aún superiores, porque tal es el destino del hombre, a juzgar por lo que nos dicen los iluminados.

(EL KYBALIÓN)

 

  1. El escritor fracasado que encuentra una salida fácil y rápida para sus problemas

 

Edward Morra es un escritor fracasado en plena crisis creativa. Sin  contacto alguno con su familia ni amigos, con la hermosa novia a punto de abandonarlo debido a su mediocridad, una editora que aguarda sin muchas esperanzas la entrega de un manuscrito de novela que aparenta jamás llegar a finalizarse. El cual no logra por ningún motivo, pese a sus esfuerzos, avanzar, ni mucho menos culminar, aunque recibió ya un adelanto por el mismo. Su situación no parece tener salida alguna, contrariamente, cada día se agudiza más, hundiéndolo en la apatía, el fracaso y la depresión.

Se trata  sin duda, de un contexto narrativo con el cual muchos fácilmente se identifican de inicio.

Una mañana Morra encuentra en la calle a su ex cuñado, un dealer de fármacos ilegales, quien le facilita la primera probada de NZT. Una diminuta pastilla cristalina, la cual tras ingerirla, amplifica a la millonésima potencia su pensamiento, memoria y percepciones. El manuscrito queda terminado de un palmo, su editora no puede creerlo. Sus capacidades de socialización y de contactar con los demás, otrora atrofiadas o subdesarrolladas, aumentan, volviéndolo abierto, elocuente, inteligentísimo y encantador. Todo lo que no es cuando se encuentra en su estado cotidiano  “normal” y sin la influencia de la pastilla.

Desafortunadamente, el efecto del NZT, al igual que cualquier otro fármaco y sustancia artificial, se va. El viejo Morra regresa con  su incesante pesimismo, timidez, falta de iniciativa, miedos y total ausencia de fuerza de voluntad. Por lo que no tarda en recurrir a su ex cuñado de nueva cuenta para acceder a un poco más de droga. No sabe, o no quiere saber, que la primera toma que le obsequió, tan sólo fue un anzuelo para volverlo adicto y convertirlo en un sirviente o un esclavo adicto, a sus servicios.

Empero, el rumbo de las circunstancias dará un giro por completo inesperado. Su familiar es asesinado y Edward Morra tiene la suerte de hallar en su departamento el escondite donde éste tenía una dotación grande de NZT. A partir de entonces su suerte cambia: su novela será publicada, recuperará a su novia, su mente se volverá insaciable, dándose cuenta que lo suyo no es en realidad la creación literaria, como lo creyó toda su vida, si no las inversiones en la bolsa de valores, las finanzas, las relaciones públicas, las matemáticas, los idiomas y la política. Escalando socialmente a pasos gigantescos, con lo que sus problemas tampoco tardan en multiplicarse, atrayendo el interés de empresarios corruptos y mafiosos provenientes de Europa Oriental. Como él mismo dice en una parte de la cinta con voz en off: cuando se tiene algo, no tardan en quererlo también otros

¿Pero de dónde es que la inteligencia del personaje principal de Limitless, un filme del año 2011 basado en la novela The Dark Fields, logra extraer toda aquella cantidad increíble de capacidades y acervo de conocimientos?

De ninguna otro lugar más que de las propias experiencias almacenadas por su cerebro durante sus treinta y tantos años de edad. El NZT no hace más que facilitar la vía de acceso directa a todo lo que ya se tiene guardado en  el cerebro de antemano. La trama de la película plantea algo que es del interés de la ciencia psicológica desde los albores de los tiempos: en nuestra psique y en nuestro cerebro, poseemos ya todos los conocimientos necesarios para ser exitosos y auto realizarnos en nuestra vida. La historia todavía, según nuestro punto de vista, apunta aún más hondo: ¿Cuál es la finalidad de permanecer entonces tantos años al interior de un sistema educativo automatizado, mecánico, alienante, repetitivo, y sobre todo costoso, incluso décadas enteras, encerrados en aulas artificiosas, con licenciaturas, maestrías y doctorados la mayoría de las veces impracticables, si el cerebro humano, lo mismo que el resto de su organismo, realmente está diseñado para auto regenerarse, aprender por sí mismo e incluso curarse por sí solo?

El problema fundamental es que ignoramos, o hemos olvidado las claves adecuadas para acceder a la fuente de nosotros mismos y recuperar lo que es nuestro y se encuentra en nuestro interior.

  1. La mente enfocada y la vía de acceso a sus propios secretos

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Muchos hemos soñado con la posibilidad de ampliar la capacidad de nuestro pensamiento y percepciones. Alcanzando el éxito subsecuente en  nuestras vidas. El tema no es en lo absoluto novedoso, en realidad es un lugar común en toda la historia de la psicología: desde los textos más ancestrales en India, Egipto, Grecia, Israel, los cuales consistían en claves ocultas para desarrollar la conciencia y potencializar las funciones del cuerpo humano, el cerebro y la mente. Psicólogos antiguos, místicos y maestros desde épocas remotas, presentían que la evolución humana no se detenía de ningún modo en el ser humano tal como se conoce. Contrariamente, para ellos, éste no era más que un eslabón inmaduro y en ciernes, un punto de paso insignificante hacia un tipo de ser más avanzado y desarrollado. Al igual que la oruga no representa más que la antesala de lo que pronto será una bella mariposa.

Hay algo que señaló apenas de paso el psicólogo ruso L. S. Vygotsky hacia el final de su obra, tras muchos años de investigaciones sobre la relación entre el lenguaje y el pensamiento y cómo estimularlos: la clave de todo el desarrollo humano no está únicamente en su capacidad de razonamiento, sino en el desenvolvimiento natural y sano de sus emociones.

Algunas escuelas esotéricas plantearon el problema de una forma diferente: el ser humano como se conoce actualmente, no es el final de ninguna escala evolutiva ni mucho menos su prototipo súper-avanzado. Como creen y asumen firme e incluso fanáticamente, el evolucionismo y el liberalismo sociológico y psicológico que rigen nuestro sistema social y educativo. Todo lo contrario, apenas es el primer estadio en la evolución de unas capacidades y potencialidades que se encuentran subdesarrolladas o latentes en la inmensa mayoría de las personas.

La trama de la película Limitless en cierto modo se acerca a esta problemática, y la toca discretamente. Tal vez sin proponérselo. El ser humano común y corriente viven en un bajísimo nivel de funcionamiento psicológico y sobre todo emocional, sin utilizar apenas un mínimo de sus capacidades cognitivas y neurológicas, suficientes tan sólo para hacer como que trabaja y estudia, fungiendo roles predeterminados en donde se espera de él tan sólo lo más indispensable, además de volverlo  un ser consumista hasta el máximo. Aunque se sueñe a sí mismo, falsamente, que él es el mayor triunfo de la evolución de la Tierra, el pensamiento racional, la cumbre en el desarrollo de la historia humana, la ciencia y la tecnología. Un sueño hipnótico que por cierto, no hace más que contribuir a seguirlo manteniendo en su estado de subdesarrollo y atrofiamiento. Y es que si se está conforme con el nivel psicológico que se tiene y con el estado en que se vive, incluso si se considera que ya se alcanzó la cúspide, es lógico que nadie se pregunte si no hay algo más en la evolución para los seres humanos

Según algunas escuelas esotéricas, la clave se encuentra nuevamente, en cómo armonizar las funciones intelectuales con las emocionales y las corporales para hacerlo evolucionar hacia un todo armónico. Lo que se llamaba desde el inicio de los tiempos como la “consciencia” o el “despertar”.

¿En qué consistiría entonces, hipotéticamente hablando, un ser humano evolucionado o en vías de evolución, quien hubiese logrado desarrollarse, o estuviese en el camino del despertar?

Diferentes escuelas esotéricas nos brindan al respecto ciertas claves, no muy específicas u ocultas: vencer al ego, conocerse a sí mismo, identificar y erradicar a los falsos Yoes o demonios que habitan en su corazón. Vencer al ego y expulsar a los falsos Yoes consiste en el trabajo emocional de conocerse a sí mismo.

¿Qué sucedería con nuestra vida si lográsemos erradicar y exterminar todas las voces internas que nos hacen odiarnos a nosotros mismos, o conspirar con amargura contra los demás, aquellas que en el momento de encontrarnos en el camino de lo que realmente somos y deseamos, nos hacen extraviar, recalcándonos nuestras errores y culpas, resaltando nuestras debilidades, defectos y ocultando nuestras virtudes y cualidades? Desde luego que nuestra existencia sería muy diferente.

Al parecer, desde nuestro punto de vista, el NZT, quien es el fármaco protagonista de la película Limitless (2011), no hace más que silenciar las voces negativas o falsos Yoes, las cuales usualmente nos ametrallan y restan nuestras energías cotidianas, impidiéndonos el bienestar y el logro de nuestros sueños. Al quedar silenciada la parte negativa de la mente, esta puede enfocarse en los verdaderos objetivos y percibir su propia existencia tal como debe ser.

Sin la  negatividad que nos ataca día con día, la vía de acceso a todos los conocimientos, lecturas acumuladas, películas y programas televisivos contemplados, experiencias pasadas y el acervo general de una vida entera, se vuelve directo e inmediato. Nada entorpece el  trabajo de la conciencia ni la posibilidad de que ésta pueda entonces utilizar a placer lo que necesita para lograr sus objetivos. Sin tener nada ni nadie que la amedrente, entorpezca e incluso suplante su lugar.

  1. De la Pantalla Grande a la Serie de TV

La película Limiltless recibió durísimas críticas por parte de los medios especializados en el cine y también por detractores del uso de las drogas. Quienes no daban un peso ni un dólar por ella. Los primeros acusaron al guionista y director Neil Burguer de realizar un filme caótico narrativamente, en donde las escenas se suceden una tras otra, sin finalidad clara. Los detractores de los psicofármacos acusaron al director de promover el uso de las drogas. Sin embargo, la película no sólo logró recuperar el dinero que se invirtió en ella, sino que consiguió irse quedando paulatinamente en el imaginario colectivo, instalándose poco a poco en lo que podría llegar a ser una película de culto. Recordada en el futuro por los cinéfilos y por quienes logran ver algo más en ella. A tal punto que el protagonista, Bradley Cooper financió y produjo para la CBS la adaptación de la historia en formato de serie televisiva, la cual salió a penas en Octubre de 2015, estelarizada por el encantador Jake McDorman  y la hermosa Jennifer Carpenter como coprotagonista. ¡Y es que algo más debe haber en la historia, además de drogas y confrontación con el mundo del crimen!

En la actualidad, no existe un psicofármaco semejante al NZT, los que más se le acercan por el momento son los medicamentos de la familia de los nootrópicos, utilizados para el tratamiento de las demencias seniles, particularmente en la enfermedad de parkinson. Empero, sus efectos, según se han descrito, sobre todo en sujetos quienes no padecen ningún tipo de daño neurológico, no son para nada como se muestran en la película ni en la serie televisiva. Aunque la posibilidad de encontrar una llave de acceso rápida y fácil a todos los potenciales de la mente no deja de tentar ni seducir a muchos.

Pareciera que nada pudiese sustituir al trabajo espiritual y psicoemocional diario de enfrentar los propios demonios, identificarlos, asumirlos y erradicarlos del propio corazón. Los efectos de cualquier sustancia artificial introducida en el organismo siempre se perderán, incitando al consumidor a una nueva ingesta de la misma. Este es de hecho el drama que vive Edward Morra, protagonista de Limitless. Quien debe además asumir los catastróficos efectos secundarios del NZT.

Contrariamente, lo que se logre  conseguir a partir del trabajo espiritual en uno mismo, venciendo los propios malos hábitos, auto observándose y limpiando el alma, puede llegar a permanecer, incluso por la eternidad, tal como prometen los antiguos libros sagrados.