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CURSO DE TAROT, En Guadalajara

CURSO DE TAROT

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Aprende a leer el Tarot desde una perspectiva terapéutica, como medio de autoconocimiento y autodescubrimiento, descubre los vínculos del Tarot con otros lenguajes mágicos como la Astrología, la Kábala y la mitología de diversos pueblos.

TEMAS:

  1. Arcanos Mayores y Menores.
  2. Numerología y Tarot.
  3. Tarot  y Astrología.
  4. Tarot y Geometría Sagrada.
  5. Tarot y Mitología.
  6. Lecturas, tiradas, interpretaciones, análisis, conclusiones y diagnósticos.

FECHA:

A partir del Sábado 3 de Diciembre a las 11 Am.

LUGAR:

Librería Keops, La Gran Pirámide. Calle Madero #681. Casi esquina con Av. Federalismo. Guadalajara Jalisco. México.

INFORMES:

Tel. 01 33 3826 3871

IMPARTIDO POR:

Adán de Abajo.

carneur@yahoo.com.mx

CUOTA DE RECUPERACIÓN

$150.oo Ciento Cincuenta Pesos

REQUISITOS:

Adquirir previamente y llevar un Tarot de Marsella o Waite, para poder aprender, y realizar los ejercicios.

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El Zodiaco como un disco áurico que rodea nuestra galaxia

zodiaco

 

Por: Adán de Abajo

 

Una manera de entender al Zodiaco, es haciendo una analogía con el aura humana, o la de cualquier organismo viviente. Un campo energético, presuntamente de forma de disco el cual envuelve nuestra galaxia: el aura de la misma. Ese disco energético, conformado por la energía de todos los astros que son parte de ella, se encontraría dividido a su vez en 12 secciones, denominadas por los astrólogos como “casas”; los lugares en donde se encuentran posicionados, habitándolas, los planetas y por ende, también los signos zodiacales. Cada casa recibe el nombre del signo que se encuentra en ella, influida a su vez por el planeta que por su parte la habita. De ahí que provenga el hecho de que un planeta influya directamente a un signo zodiacal, por ejemplo: Marte, el planeta de la acción y la guerra, a Virgo. Aunque existen algunos planetas que pueden habitar a su vez en dos casas, por diversas razones, probablemente por la cualidad, calidad y cantidad de energía del mismo. Produciendo interesantes combinaciones astrológicas en las personalidades humanas que nacen en las mismas casas.

A continuación, te mostramos las descripciones de las Casas Zodiacales y los signos que se encuentran en ellas:

 

Casa I
PERSONALIDAD Y ENTORNO INMEDIATO.
Influida por el Ascendente, esta casa representa al sujeto tal como es en él mismo, frente a él  y para él mismo. Muestra la personalidad, las disposiciones naturales y las tendencias. Generalmente destaca la forma como la gente le ve a uno y cómo uno desea que los demás le vean, es decir, la imagen que los demás tienen de nosotros. Esta es la casa de los principios, la que explica nuestra manera de hacer frente a la vida, la primera infancia y el concepto que tenemos del mundo. Representa la niñez, el entorno próximo, el cuerpo físico y todo lo que constituye la trama de base de una existencia.
Signo solar afín: Aries, clave: la autoafirmación
Elemento correspondiente: Fuego
Parte del cuerpo: la cabeza

Casa II
DINERO Y FINANZAS.
Esta es la Casa de los valores, tanto los morales como los materiales. Las posesiones y el dinero, las inversiones, las ganancias obtenidas por el propio esfuerzo están reseñadas en esta posición.  Las finanzas y  la libertad que dan las riquezas. Concierne también a  todo lo que rodea materialmente al sujeto, lo que está  en contacto con él y que puede ser percibido por los sentidos.  Aquí también están representados los talentos innatos, los recursos personales a los que se puede echar mano.
Signo solar afín: Tauro, clave: la determinación
Elemento correspondiente: Tierra
Parte del cuerpo: el cerebelo, el cuello.

Casa III
COMUNICACIÓN  Y ESTUDIOS.
El mundo de los contactos inmediatos, relaciones con el prójimo, parientes en general, vecinos, colegas. Todas las relaciones establecidas por correspondencia, por teléfono e internet. Concierne también a los desplazamientos, viajes cortos y los transportes. Los razonamientos, la formación y los estudios con fines prácticos y los pensamientos inmediatos. Los intercambios con los otros, las conversaciones, las informaciones y la comunicación. No se refiere todavía al mundo afectivo sino al mundo inmediato. En la juventud, representa los estudios y la educación que se reciben para formar la personalidad.
Signo solar afín: Géminis, clave: la versatilidad
Elemento correspondiente: Aire
Parte del cuerpo: brazos, manos

Casa IV
HOGAR Y HERENCIA.
 Es el hogar del origen.  El hogar, los padres, la familia de la que se procede y el hogar en el sentido más emocional del término. También indica la herencia biológica, las raíces psicológicas que se establecen en la infancia. Los bienes inmuebles están regidos por esta casa, así como la vida privada. Es el hogar de origen pero también es el domicilio personal.  Los bienes inmuebles están regidos por esta Casa, así como la vida privada. Y  también es una casa que se refiere a  los últimos años de la vida, al fin de las cosas, a la fama después de la muerte y al lugar de entierro.
Signo solar afín: Cáncer, clave: la vida hogareña
Elemento correspondiente: Agua
Parte del cuerpo: el estomago

Casa V
CREATIVIDAD Y LIBRE EXPRESION.
En la quinta casa está representada la creatividad en el amplio sentido de la palabra. Muestra los hijos, amores y amoríos; los placeres y diversiones de la vida, así como las vacaciones, las fiestas y los juegos. Incluye la actitud emocional y el amor que puede dar el sujeto. Es la casa del amor familiar y del embarazo. Las artes también están regidas por esta casa y ella rige todo lo producido en libertad y sin obstáculos. Indica originalidad, iniciativa y especulación financiera..
Signo solar afín: Leo, clave: la autoestima
Elemento correspondiente: Fuego
Parte del cuerpo: corazón, columna vertebral

Casa VI
SALUD Y TRABAJO.
La casa sexta representa  el mundo doméstico, el trabajo, la salud,  las costumbres y todo lo que por ser obligatorio causa un obstáculo a la libertad. Aquí se encuentra lo relativo al empleo, los empleados, inquilinos, sirvientes, animales, domésticos y seres que dependen de uno. Esta casa rige los servicios prestados a los demás y los servicios recibidos. Todos los asuntos rutinarios: la vestimenta, la higiene, el alimento, la buena salud y las enfermedades.
Signo solar afín: Virgo, clave: la discriminación
Elemento correspondiente: Tierra
Parte del cuerpo: el estómago y los intestinos

Casas astrales de VII a XII: la persona en el mundo

Casa VII
RELACIONES Y MATRIMONIO.
Si la Casa Primera es fundamentalmente la del Yo, su opuesta la Séptima, es la Casa del Otro. El “otro” en tanto que se personas que se encuentran frente al sujeto y representan relaciones comprometidas como la cohabitación y las asociaciones. Concierne a las relaciones matrimoniales y de negocios, casamiento, divorcio, contratos, pleitos, convenios, pactos y tratos con el público. Indica la cooperación con otros o la falta de cooperación, además de aquello de lo que la persona carece en mayor grado.
Signo solar afín: Libra, clave: la relación con el otro.
Elemento correspondiente: Aire
Parte del cuerpo: los riñones, los intestinos

Casa VIII
SEXO Y REGENERACION.
La Casa Octava concierte a todos los procesos de creación y destrucción.También muestra el apoyo que se recibe de otros, incluyendo el financiero, moral, espiritual y físico. Indica herencias, sociedades, testamentos, impuestos y seguros. La Casa Octava es también la casa del sexo mostrando la actitud que se tiene ante la sexualidad. Indica los procesos de generación y decadencia, muerte y renacimiento, tanto sean reales como simbólicos. La investigación, lo latente, lo oculto y las causas de la muerte también están regidos por esta casa.
Signo solar afín: Escorpio, clave: las fuerzas naturales.
Elemento correspondiente: Agua
Parte del cuerpo: los órganos sexuales, el recto.

Casa IX
VIAJES Y MENTE SUPERIOR.
Esta Casa muestra la mente superior, opuesta a la mente inmediata de la casa tercera. Concierne a la religión, las leyes, la ciencia, los ideales, la enseñanza superior, la filosofía, la psicología, el profundo estudio mental, los sueños y las visiones. Los viajes a larga distancia, el trato con los extranjeros, los grandes negocios con países lejanos están representados en esta casa. También indica las grandes lecciones que aprendemos durante la vida y las aspiraciones que nos impulsan.
Signo solar afín: Sagitario, clave: las aspiraciones superiores
Elemento correspondiente: Fuego
Parte del cuerpo: las caderas, los muslos

Casa X
PROFESION Y SITUACION SOCIAL.
Esta Casa está muy influida por el Medio Cielo. Muestra la profesión, la reputación y la posición en la comunidad. El estado social, la fama, las ambiciones y negocios son asuntos de la Casa Décima, así como la autoridad y los jefes en contraposición a los subordinados. Aquí están representados tanto la ascensión en la escala social como el padre y la religión en tanto que organización superior.
Signo solar afín: Capricornio, clave: posición y honores.
Elemento correspondiente: Tierra
Parte del cuerpo: las rodillas

Casa XI
AMISTAD Y ALTRUISMO.
Esta es la Casa de la amistad y las relaciones desinteresadas. En esta casa están representadas  la actitud hacia los amigos y conocidos. Todas las relaciones que no implican profundos lazos emotivos, los deseos y lo que se recibe están aquí reseñados. Esta casa muestras hijastros e hijos adoptivos, así como circunstancias sobre las que se tiene escaso control. Aquí se ven los intereses humanitarios, el modo como se considera a los demás, organizaciones pequeñas y grandes, clubes a los que se pertenece, organizaciones profesionales y caritativas.
Signo solar afín: Acuario, clave: altruismo, generosidad.
Elemento correspondiente: Aire
Parte del cuerpo: los tobillos

Casa XII
SECRETOS Y KARMA.
La Casa número Doce es la última de la rueda. Indica los finales, la forma en la que se  terminan las cosas y en la que se acaba la vida. Es la casa de la mente subconsciente, muestra fuerzas y debilidades ocultas o desconocidas, así como el dolor, el sufrimiento, las limitaciones, los secretos, los obstáculos, la reclusión, la frustración y las acciones ocultas. Indica lugares de encierro, cárceles, hospitales, instituciones mentales y otras restricciones. Es la casa de los enemigos secretos y los peligros que asechan. Muestra lo que ocultamos a los demás, las investigaciones, el karma y la compasión.
Signo solar afín: Piscis, clave: lo oculto y misterioso.
Elemento correspondiente: Agua
Parte del cuerpo: los pies

Pedro Juan Gutiérrez entona boleros en un mercado de México

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Y sí. Volvimos a la basura al día siguiente. 
De todos modos, me parece que trabajamos por gusto.
Ahora veo más locos y mendigos en la calle.
Parece que se reproducen como conejos. 
Por todas pares uno los ve cochambrosos, borrachos. Hablando solos.
(Pedro Juan Gutiérrez -Sabor a Mí)

 

 1

Randy llena la cubeta de agua en los depósitos que se encuentran a la mitad de la calle. No hay pavimento y los drenajes descargan debajo de las banquetas sobre los pies de niños descalzos y perros famélicos. Transporta el cubo hasta su cuarto de azotea en el séptimo piso del multifamiliar y lo vierte en los tanques que tiene en su techo, es el viaje número cuarenta y dos que realiza desde la calle hasta su casa esta mañana. La espalda y el hombro se lo reclaman. Sus vecinos, también habitantes del edificio, deben realizar la misma acción si quieren tener el líquido en sus habitaciones. El Municipio únicamente les conecta el servicio de agua potable una vez a la semana, a veces a la quincena.

Randy aprovecha la ubicación de su único cuarto donde vive con su familia para recolectar agua de la lluvia en varios botes grandes de plástico y ahorrarse, aunque sea una vez al año, el trabajo de subir las cubetadas a lo largo de los casi doscientos escalones. Pero aunque se encuentra en mitad del verano, no ha llovido desde hace semanas y no le queda más remedio que levantarse a las seis de la semana y acarrear el agua para que no le falte a sus seres queridos antes que él se vaya a trabajar.

Le gusta criar palomas y gallinas, a un lado de su cuarto tiene dos palomares repletos, también tiene tres perras de pelea y un gato. Junto con su esposa está criando dos niños: una pequeñita y un varoncito que aún son bebés. Por lo que debe subir muchos baldes de agua cada dos días para cubrir las necesidades de su familia y sus animales.

Luego está el viacrucis para llevar cada día el pan a tantas bocas. Su situación económica estaría peor de no ser por los apoyos del gobierno federal que consiguió su esposa Alondra, gracias a los cuales sus bebés pueden gozar de varios litros de leche y una despensa algo variada que les llegan tres veces por semana todo el año.

Randy y Alondra son sobrevivientes de tiempos muy duros juntos, su relación parece estrecharse con el tiempo, a pesar de las crisis económicas y las frecuentes gripes de los niños.

Tras llenar los tres contenedores grandes de agua y beberse una taza de café con leche y un pan, se cuelga la vieja guitarra de cedro rojo y besa a Alondra. Los niños se precipitan a rodearlo por el cuello en un abrazo conjunto y le truenan repetidos besitos en las mejillas. Para luego retornar corriendo frente a la pantalla plana que también les regaló el gobierno donde tienen conectado su DVD, una de las mayores posesiones de la familia. Alondra los entretiene en las vacaciones con todas las películas de Disney a falta de televisión por cable, pero añora que las clases en el kinder reinicien pronto porque le es difícil mantenerlos sin aburrirse todo el día. Las perras lo despiden igualmente animosas con un exótico movimiento de rabos y caderas, las lenguas de fuera, sonriéndole.

Randy desciende las escaleras del edificio silbando, guitarra en la espalda y bolsa de canguro a la cintura donde guarda las monedas que se gana en el día. Buscando enfrentar la monstruosidad de la urbe y dispuesto a seducirla con su canto y sus acordes a toda costa.

Ese día Alondra luce más hermosa que de costumbre, más mujer, o él siente quererla más de lo que siempre la ha querido desde que la conoció aquella tarde en que ayudó a su hermano a llevar serenata en una de las vecindades del Centro. La realidad es que ella sospecha encontrarse encinta por tercera vez, aunque no ha podido corroborar sus presentimientos ni rebelárselos a Randy.

2

Tres mercados de la ciudad recorridos de punta a punta cantando y rascando su guitarra y casi trece camiones del transporte público utilizados como escenarios para su música. Su bolsa en la cintura se encuentra algo llena, ha cumplido sobradamente su cuota del día. Después de casi ochenta boleros y una veintena de rumbas, guapangos, rancheras y sones casi sin repetir una sola pieza, entonados a lo largo de la mañana sin descanso. Se siente satisfecho y de tan buen ánimo como para solicitar una cerveza para acompañar los tacos de hígado encebollado y moronga con que se premiará su dura jornada de trabajo.

Lejos están los días cuando tocaba en la orquesta de la Facultad de Pedagogía, de la que también era estudiante. Antes que estallara la huelga de maestros y él se pusiera del lado del grupo disidente. La huelga sería quebrada. Pero a él lo expulsarían en el último semestre, antes de poderse graduar, echándolo también de la orquesta y perdiendo su sueldo semanal. Para entonces Alondra ya esperaba a su niña más grande.

Desde entonces Randy intentaría toda clase de oficios mal pagados para cubrir los gastos de su joven familia, terminando sus días como músico callejero, que al parecer es lo que mejor le sale, con lo cual no le va al fin y al cabo tan mal.

3

Decide regresar a su casa para pasar el resto de la tarde con sus hijos y su esposa. De pronto descubre la cabeza calva y brillante del escritor, los brazos musculosos expuestos por la camisa sin mangas, la sonrisa enorme. Sabe cómo es, lo conoce de las fotos en las contraportadas de sus libros. De él leyó una trilogía sabrosa, cachonda y majadera, muy bien escrita, y un bellísimo libro de relatos que tiene el título de un bolero de Álvaro Carrillo.

-¡Me sé “Sabor a Mí”!

Le grita Randy a Pedro Juan.

Al escritor cubano le encanta que lo reconozcan, sobre todo la gente sencilla en medio de un mercado como este, a donde le agrada  ir a comer birria de chivo con tortillas a mano cada que se encuentra de visita en la ciudad.

-¡Pues dale muchacho!

Sentencia el escritor con buen ánimo, incitándolo a rascar su maltrecho y experimentado instrumento de cuerdas.

Randy se luce con el requinto y le exprime sus mejores notas. Luego trata de agradarlo con una hermosa interpretación de “Nosotros” y “Vete de mí” de su paisano: Bola de Nieve. Sabe que a Pedro Juan le gustan los boleros. Leyó casi todos sus libros cuando estudiaba Pedagogía y acariciaba el deseo de volverse escritor y maestro revolucionario. Pero de esos años y de aquellas tardes transcurridas leyendo, tocando la guitarra para Alondra con tanta ilusión, ha llovido ya. A veces se siente abrumado con tantas responsabilidades de adulto y presiente que su vida anterior como músico de la orquesta y estudiante la vivió otra persona, ya muerta.

4

-¡Siéntate hermano!

Le convida el escritor, pidiendo a la mesera dos cervezas, dispuesto a devolver y recompensar la gran amabilidad del músico.

Randy anhela vomitarle un mundo de palabras y emociones, compartirle cuánto lo ha leído y disfrutado sus libros. Pero la situación lo sobrepasa. Escuchó en días previos que habían invitado a Pedro Juan a una feria municipal del libro a dar una conferencia, más nunca imaginó encontrarlo desayunando en medio del Mercado Corona.

Va a decirle algo, no sabe con exactitud qué, pero en lugar de frases, le brotan lágrimas y llantos. Se encuentra emocionado de conocerlo y deprimido sin saberlo desde meses atrás. Así es que al encontrarse frente al cubano , su corazón no logra contenerse, ablandado con el par de cervezas que llevaba encima.

Pedro Juan se siente conmovido ante el joven músico.

-¡Mira hijo, no llores, no es para tanto, no hay nada que no tenga solución…! ¡Mejor cántame otra vez “Sabor a Mí”!

Le dice casi paternalmente a Randy.

Y el bolerista se desboca sobre el requinto con toda el alma, secando unas lágrimas y entonando con la poderosa caballería que le sale por la garganta y que no es poca.

Pedro Juan se pone también melancólico y alegre a la vez. Pide otro par de cervezas y enciende un habano. Comenzándolo a acompañar con una voz de barítono nada desdeñable. La multitud en el Corona guarda silencio para escuchar a los dos trovadores.

5

Al momento de despedirse Pedro Juan le entrega varios billetes de dólares como propina y abraza al muchacho como a alguien de su familia. Él también trabajó interminables años en las calles del  Centro de la Habana, vendiendo helados y toda clase de chucherías para sobrevivir.

Randy regresa en tren ligero en silencio, presa de múltiples emociones, listo para contarle a su esposa todo lo que ese día le  ha pasado. Por su parte, Alondra le tendrá la confirmación de una noticia que es más que evidente desde semanas atrás.

Jiddu Krishnamurti: La Muerte del Observador

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Han de crear ese orden en sí mismos.

es lo primero que deben comprender,

que no pueden pedirle nada al otro,

excepto la comida y el techo.

no pueden pedirlo ni esperarlo de nadie,

ni de sus dioses, ni de sus gurús.

 Nadie puede darles libertad y orden.

Así es que deben descubrir cómo producir ese orden dentro de ustedes.

 

(JIDDU KRISHNAMURTI –La Educación)

 

1

Casi siempre sus escuchas y seguidores eran extranjeros, más que nada de origen europeo o norteamericano, los menos consistían en orientales de castas elevadas y clase social alta. Principalmente indios, nepalíes, chinos y sirios provenientes de familias acomodadas.

Ese verano lo pasó en el norte de la India, en un valle empobrecido donde se elevaban penosamente una serie de chozas de campesinos demasiado humildes: criadores de búfalos, cultivadores de arroz e índigo.

A pesar de su austeridad y de lo famélico de sus habitantes, la belleza de los bosques y campos en derredor era fastuosa.

En el centro del valle, al pie de unas montañas bellísimas, se erigía una escuela para niños y adolescentes sustentada por una fundación que llevaba su nombre. Tal como él lo señalara al inicio de sus charlas ese día, hace más de cincuenta años que  visitaba aquel lugar, desde mucho antes de convertirse en un popular orador de  nivel mundial, guía espiritual y maestro. Cuando era apenas un pre-púber  de clase baja que jugaba en las playas y bosques de la India sin preocuparse por nada. Poco antes que los miembros europeos de la Sociedad Teosófica lo encontraran vagando en la costa y creyeran ver en su presencia infantil, la reencarnación del nuevo mesías.

No pasaría mucho antes de que los decepcionara, disolviendo aquella pretensiosa sociedad, donando sus cuentas bancarias a las familias más necesitadas de India y dedicándose para siempre a la reflexión independiente y a la prédica por completo libre de todo credo, iglesia o institución. Decisión que lo convertiría en uno de los personajes a la vez más peligrosos e influyentes del siglo XX. Como él mismo lo señalara: no existe peor enemigo del sistema que aquel que no necesita del propio sistema: quien ha conquistado su libertad interior.

Pero hoy su público constaba principalmente de niños indios, tibetanos y nepalíes, algunos que otros occidentales, asistentes diarios de la escuela fundada bajo su nombre y enseñanzas.

Causaba un fuerte contraste contemplar a los estudiantes bien alimentados y de buen color, aunque también indios en su mayoría, quienes contaban con el privilegio de recibir una buena educación inspirada en la filosofía de vida del maestro que hoy les hablaba, además de sus infaltables tres comidas. En comparación con los escuálidos campesinos, quienes se afanaban desesperados por conseguir el sustento diario para su familia.

Aquella escuela en el Norte de la India estaba financiada con presupuesto de la ONU y de diversas organizaciones europeas sin fines de lucro. Krishnamurti viajaba periódicamente desde su casa en el Desierto de Mojave, en los Estados Unidos, hasta su natal India para dictar conferencias regulares a estudiantes y docentes. Cerciorándose  que en verdad se alentara en aquella institución, no sólo el desarrollo del intelecto, sino el de un espíritu sano, criado en la tolerancia, la sencillez y la pureza interior.

2

Aquella mañana uno de los más jóvenes asistentes lo increpó, sin ningún temor, con una sola pregunta de lo más directa:

“¿Porqué queremos vivir…?”

Su interlocutor tenía apenas seis años.

El resto de los estudiantes y docentes estallaron en risas, mofándose de la candidez del chico, pero molestando sobremanera al maestro con sus burlas.

Este tipo de preguntas que no buscaban darle vuelta al asunto principal y que no se perdían en laberintos ni pretendían ensalzar un ego falso, carentes de toda malicia y presunción, eran las que más gustaban a Krishnamurti. Por ello confrontó al resto de su público, rescatando y valorando en justa medida la intervención del niño.

Le dolía muchísimo que un niño tan pequeño, casi un bebé, se preguntara la razón por la que los hombres quieren vivir. Si alguien hacía esa pregunta, señaló Krishnamurti a sus numerosos escuchas, sobre todo de acuerdo a su corta edad, era porque ya desde entonces le parecía que la sociedad mostraba a sus miembros más jóvenes sus lados más bestiales y monstruosos. Que un niño tan pequeño percibiera el sinsentido de la vida era una cuestión grave, de suma preocupación.

Otros niños lanzaron entonces nuevas preguntas:

“¿Cómo puede acabarse con la violencia, la guerra y los males del mundo…?”

Pregunto ahora otro, unos dos años mayor que el primero.

“Debe eliminar la violencia y el mal que hay en usted mismo. Uno no puede arreglar el mundo ni a los otros si no se ha vuelto él mismo un ser realmente pacífico en primer lugar…”

Respondió Krishnamurti.

Ahí estaba gran parte del núcleo de sus enseñanzas. No era posible buscar ningún cambio en lo exterior, ni político, ni religioso, ni revolución social alguna,  mientras no se procurara un cambio interior primero. Es lo más fácil voltear hacia los males externos, los errores de la sociedad y de los otros. Señalar las desviaciones y vicios de los demás. Lo más arduo y difícil es acceder hacia el interior de uno mismo y erigir un orden interno. Percatándose de las propias bajezas, asumiendo las contradicciones con el corazón. Empero, sin esta calma y paz personales previas, no es posible pensar si quiera en un mundo distinto.

Sin la revolución interior, todos los cambios y movimientos sociales estarían destinados a fracasar o convertirse en potencialmente más nocivos que los regímenes u órdenes viejos a los cuales pretendían desbancar para imponerse.

 

3

Krishnamurti recomendaba en primer lugar ser capaz de borrar al Yo, al Observador incesante del Ego, que lo analiza, reflexiona y categoriza todo de manera sistemática. ¿Es posible eliminar al Observador imparable que vive dentro de nosotros? Se pregunta el maestro indio.

Cuando somos capaces de perdernos y dejarnos absorber por nuestras actividades más sencillas y vivificantes: descansar en un jardín, contemplar la tarde, escribir, cantar, dibujar, acariciar a otro ser: sea animal o humano. Sin estar más que simplemente realizándolas, olvidándose del Ego analítico, del Observador, fusionándose sencillamente con las cosas del mundo, sus sucesos y fenómenos. Entonces se capta algo fundamental de la existencia: la no diferencia entre nosotros y el mundo.  Entonces se está bastante cerca de experimentar aquello que se conoce como la verdad, dios o lo que sea que está más allá de lo personal.

4

Cuando llegó la tarde, a la hora de comer, el maestro se sintió algo acongojado y triste. Pensó en todos aquellos jóvenes, niños y entusiastas profesores antes de despedirse y mirarlos por última vez ese día. ¿Cuántos de ellos no perderían su ánimo y vitalidad en breve tiempo, cuántos no eran ya ancianos por dentro, a pesar de contar apenas con poca edad, debido a la ambición de éxito, a la búsqueda de reconocimiento y ascenso social, a la cual contribuían los sistemas educativos tradicionales con su adoctrinamiento?

Alguien le hizo una última pregunta, muy certera y precisa, bastante ad hoc con sus últimas y silenciosas reflexiones. Era una niña:

“ ¿Porqué tememos la muerte…?”

“Tememos a la muerte física, porque en el fondo nos aterra la muerte del Ego, que es el fin del dejar de pensar. Si pudiésemos silenciar al observador o al Ego, no temeríamos la muerte, porque conoceríamos desde antes la eternidad… Veríamos que la muerte no existe…”

Respondió el maestro, sereno.

Al finalizar la última sesión de preguntas, los chicos corrieron porque era la hora de la comida. Olvidándose de sus enseñanzas por el momento.

Krishnamurti contempló las montañas y los bosques que rodeaban la escuela. Un silencio sin nombre lo regocijó, siendo su principal alimento de aquel día.

Bukowski era un Buda

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1

Cass era mitad india navajo y mitad irlandesa. Tenía los ojos verdes, la piel trigueña y el cabello muy negro. Una mañana encontró al viejo Bukowski tomando una cerveza y escribiendo un poema tras otro sobre servilletas de papel en la barra solitaria de un bar.

-¿Porqué no me invitas una cerveza?

Le gritó desde el otro lado del salón, interrumpiendo su trabajo.

-¡Soy Henry Chinaski…! Por si te interesaba…

Respondió aburrido el poeta.  Muchas eran las chicas que se le acercaban con la esperanza de beber gratis a sus costillas, o de interesarlo con sus tristes vidas para ver si las convertía en personajes de sus cuentos y novelas.

Cass se dejó caer sobre el sillón que estaba a su lado, y Hank descubrió que no sólo era bellísima. En sus ojos y su rostro de ángel  había un poco de inocencia y sinceridad, pero sobre todo un mucho de locura.

Esto lo fascinó.

Llevaba un vestido de seda casi transparente, muy pegado a su cuerpo esbelto de gacela. Hank presintió sus caderas delicadas y unos pechos como cisnes diminutos que rosaron su hombro. Cass no llevaba ropa interior debajo.

En la cama descubrió sus múltiples cicatrices en las muñecas, antebrazos y garganta. Algunas realizadas por clientes maniáticos sexuales. La mayoría trazadas por ella misma a punta de navaja.

Unas lágrimas asomaron de los viejos párpados de Hank. Se estaba enamorando poco a poco de ella. Cass era hiperactiva, se entregaba enterita a él: le hacía el amor sin pedirle nada a cambio, cocinaba deliciosos platillos, cortaba el cabello y diseñaba sus propios vestidos para ella y sus amigas.

2

Nuevas lágrimas brotaron de los hinchados párpados de Bukowski-Chinaski. Al abrir recostado en la cama de su ruinoso apartamento en un suburbio de Los Ángeles, la carta donde se le informaba sobre la muerte de uno de sus amigos de toda la vida. Ramón Vásquez, el actor jubilado, apareció muerto en la sala de su mansión en Mohave. Un par de hermanos: Linconl y Andrew, ex militares desempleados y buenos mozos tocaron el timbre de la casa de Ramón. Conociendo de su gusto por los muchachos de tipo atlético, le ofrecieron sus servicios sexuales a cambio de unos sándwiches y tragos. En cuanto ingresaron a su casa lo maniataron y torturaron, forzándolo a que les rebelara el escondite donde presuntamente se encontrarían sus dólares y joyas. En un momento dado, cuando se dieron cuenta que Ramón no poseía nada de lo que buscaban, lo violaron y procedieron a arrancarle su miembro con un gancho, dejándolo morir desangrado en la madrugada.

Hank estalló en sollozos incontrolables, él y su viejo amigo Ramón se conocieron en el hipódromo, eran apostadores empedernidos. El actor intentó seducirlo las primeras ocasiones, renunciando al darse cuenta que Chinaski no cedía ni un milímetro. No tenían nada en común, aunque a Bukowski le agradaba la manera absolutamente transparente con que se relacionaba Ramón, sin negar en lo más mínimo que se lo quería coger a cada momento. El actor jamás se compadecía a sí mismo y esto encantaba al poeta, además de aguantar largas jornadas de bebida juntos sin parar.

Cass lo abrazó para consolarlo, acallando sus sollozos con sus senos desnudos y diminutos, precipitándose a montarlo de un golpe con sus caderas habilidosas.

3

Bukowski cerró sus viejos párpados extenuados. Eran muchas las penas que aquejaban un tiempo su corazón. para luego dejarlas partir a través de su espíritu impecable, sobreviviente de treinta años como empleado del Servicio Postal Norteamericano e innumerables palizas por parte de su padre cuando niño y adolescente. Llevaba semanas sin tener noticia de Cass, hasta antes que el dubitativo cantinero  le rebelara no sin hacer cierto esfuerzo: “…siento mucho lo de tu amiga…”.

Hank pensó de inmediato en las cicatrices de su garganta e ingle. Por fin lo consiguió la muchacha. Era violenta y amorosa, demasiado impulsiva, sobre todo cuando se liaba a golpes con sus clientes  menos apreciados o trataba de matarse a cuchilladas.

Tan sólo un mes antes Chinaski le propuso que se fuera a vivir con él. Pero Cass se negó.

“…Un par de años de abstinencia sexual…” Pensó, secándose dos o tres lágrimas.

De la misma manera que el escritor Jack Kerouac, Henry no tenía prejuicios ni problema alguno con las indias como Cass, ni con las mexicanas ni las afroamericanas. Lo volvían loco todas por igual. Amaba a los perros y sobre todo a los gatos, de los cuales tuvo bastantes y le dolía mucho, como si fueran sus hermanos, cuando alguien les hacía daño. No tenía ningún problema con los homosexuales, ni con los latinos ni con inmigrantes de ningún género. Llegaba a quererlos a todos ellos y se lamentaba con el mismo dolor por unos y otros cuando partían.

La Astrología como un antiguo camino de crecimiento espiritual

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Por: Adán de Abajo

 

Un planeta se exalta, es decir, amplía sus cualidades sobre un signo que no es precisamente su domicilio, pero en el cual se siente cómodo por características afines. El Sol, por ejemplo, con Aries, porque además  de ser un signo de fuego, es un verdadero campo de batalla donde el Sol podrá sentirse lleno de poder y de posibilidad de acción.

(JOHANN ROD –El Enigma de los grandes sistemas adivinatorios)

 

 

1

Cuando leemos los horóscopos al final de una revista de modas o en las opciones de un servidor web, resulta difícil imaginar que los consejos brindados ahí se desprenden de un conocimiento demasiado antiguo e inabarcable, quizá más viejo que la misma humanidad. Es complicado pensar que en otro tiempo la astrología tenía el estatus de la más importante de todas las ciencias. Que era de hecho “la ciencia” y el conocimiento mismo. La cual englobaba al resto de disciplinas antiguas: música, medicina, política, psicología, etc.

En culturas tan antiguas y distantes entre sí como la tolteca, maya, sumeria, egipcia, china, etc., la astrología regía la totalidad de la vida social e individual: las guerras, invasiones, la política, la agricultura, la navegación, los matrimonios.

Pero existía también una aplicación muy individual y muy única del conocimiento astrológico. Bastante exclusiva y selectiva. De ningún modo abierto para todos los miembros de una sociedad, incluso no tan asequible ni para los altos jerarcas, ni los miembros de la aristocracia, el clero y la política. Era un conocimiento astrológico de iniciación, diseñado para que el estudioso  del mismo, viviera en su propia piel la evolución de los astros y  las vueltas del zodiaco.

Debía llegar a descubrir que en él mismo se encontraba el Sol, la Luna y en general, todo el Universo.

Nacemos en determinada casa zodiacal, con cierto signo y con unas influencias planetarias muy específicas que nos hacen verdaderamente únicos. Pero también existe una posibilidad, aunque pequeña, de modificar nuestra naturaleza innata y las configuraciones que nos han tocado en suerte al nacer en cierto día, mes, año y hora. Conseguir modificar un poco los determinantes cósmicos y naturales de la personalidad, para bien, es lo que vendría siendo para los antiguos la evolución espiritual. El no quedarse con lo que el Universo nos dio al nacer ni  sólo con lo adquirido en la primera infancia y adolescencia, sino trabajarlo, como buena tierra, cultivarlo, hacerlo crecer y florecer. Es de hecho a lo que se refiere la Parábola del Viñador, presente en los Evangelios, en repetidas ocasiones.

Por lo general, al nacer en cierto signo, de manera natural seguimos las inclinaciones implícitas del mismo. Acercándonos a aquello que es afín a nosotros y repeliendo e incluso evitando todo aquello que nos resulta adverso. Pero el antiguo conocimiento astrológico enseñaba que veníamos a trabajar la esencia con la que nacíamos, no sólo procurar lo que nos resultara grato, simpático y cómodo, sino a buscar, enfrentar y resolver los límites de nuestra naturaleza y su problemática más honda.

Un signo como Géminis, de aire, por ejemplo, tiende a acercarse sobre todo para amistar y colaborar a personas afines a él: otros de aire y principalmente de agua, como Cáncer y Acuario, por lo general. Porque las naturalezas mutuas se simpatizan y atraen hasta cierto punto, -con sus asegunes, variaciones y excepciones, desde luego-. Porque con ellos puede sentirse cómodo, hablar de lo que le gusta, encontrar temas de agrado mutuo, comprensión, identificación, etc.

Empero, las antiguas escuelas astrológicas aconsejarían acercarse a lo que siempre se ha evitado, incluso temido, a quienes no nos caen bien, realizando tareas y aprendiendo oficios que no nos resultan tan fáciles o no nos son muy cómodos. Esto, desde luego, con el consiguiente estudio de la personalidad y el cuidado de prescribir tareas graduales y acordes con el nivel de comprensión y desarrollo del iniciado.

Al tipo demasiado intelectual y racional que siempre se dedicó a la lectura y la reflexión, se le prescribirían tareas manuales, aprender a realizar artesanías, cultivar la tierra, reparar objetos, o el comercio. Al individuo muy cercano a la Tierra, es decir, hábil con las manos y muy práctico, se le enseñaría a reflexionar, a analizar, leer mucho, escribir textos, etc.

Y dentro del zodiaco existen unos pocos signos que saben llevarse bien con la mayoría del resto de las casas, o con todas. Podría decirse que hasta cierto punto son más evolucionados espiritualmente que el resto. Está Sagitario, cuya naturaleza le permite transmutar todo tipo de energías negativas y convertirlas en favorables, purificando todo ambiente y persona con quien entra en contacto. Están por ejemplo Capricornio y Escorpio, quienes a pesar de sus contradicciones y conflictos, saben simpatizar con muchos tipos diferentes de personalidades pertenecientes a otras casas zodiacales, aunque no sean necesariamente las que más les resultaran afines. Llevándose hasta cierto punto bien con casi todos los signos.

Al estudiante se le aconsejaba enfrentar sus miedos, realizar tareas contrarias a lo que había desarrollado hasta ahora en su vida, procurar la compañía de personas muy diferentes a con quienes había convivido hasta entonces. Ayudándole a encontrar aspectos positivos en las más diversas situaciones y personas a las cuáles, sin la ayuda de la escuela astrológica, jamás habría podido llegar a conocer y mucho menos a aprender de ellas. ¿Y qué es el crecimiento espiritual si no resolver nuestros miedos y conocer todo lo que nos asusta, confronta, pone retos o nos causa conflicto?

De manera que a lo largo, incluso de varias reencarnaciones, un alma  en evolución lograba transitar si no por todas las casas zodiacales, sí por la mayoría de ellas. Aprendiendo múltiples cosas muy diferentes, incluso opuestas, confrontándose y aprendiendo de las más diversas almas,  quizá muy diferentes y opuestas a la suya. Esto vendría siendo la evolución espiritual para el conocimiento astrológico antiguo.

A continuación mostramos la siguiente tabla con las diversas casas zodiacales, así como sus fechas de inicio, cúspide y ocaso:

SIGNO O CASA FECHA
Aries 21 de Marzo al 20 de Abril
Tauro 21 de Abril al 20 de Mayo
Géminis 21 de Mayo al 21 de Junio
Cáncer 22 de Junio al 22 de Julio
Leo 23 de Julio al 22 de Agosto
Virgo 23 de Agosto al 22 de Septiembre
Libra 23 de Septiembre al 22 de Octubre
Escorpión 23 de Octubre al 21 de Noviembre
Sagitario 22 de Noviembre al 20 de Diciembre
Capricornio 21 de Diciembre al 29 de Enero
Acuario 20 de Enero al 18 de Febrero
Psicis 19 de Febrero al 20 de Marzo

 

 

El Universo representado en el Tarot y la Astrología

Luluz

 

Por: Adán de Abajo

 

En la desesperación vital hay tres caminos bien delimitados: la postura mística, de fe, el escepticismo o el seguir indagando por otros medios.

(Johann Rodd –El Enigma de los Grandes Sistemas Adivinatorios)

 

El Tarot es muchas cosas al mismo tiempo, es todo, menos un objeto diabólico para predecir el futuro y sugestionar a los incautos: es principalmente un maestro que nos  enseña cada día cosas nuevas, produciendo una experiencia íntima que permite avanzar en niveles profundos de significación de las imágenes, a partir del progreso en el conocimiento de uno mismo.

Algo semejante deben sentir quienes dedican su vida completa al estudio de la Kabalah, de antiguos sistemas de Magia Ancestral, o de las escrituras del Nuevo Testamento, pues todos ellos, incluyendo el Tarot, constituyen Libros Sagrados, es decir textos que prácticamente se encuentran vivos y dialogan, cobran vida, realizan nuevos planteamientos cada vez a quienes se dedican con devoción, seriedad y respeto a ellos. Cuyo estudio no finaliza jamás.

El Tarot también consiste en un ancestral mapa del Universo. Lo contiene todo: nuestra galaxia, los planetas, el Sol, referencias a diversos planos astrales y dimensiones a las que presuntamente podría llegar a acceder aquel que se aventure a descifrar correctamente y seguir sus instrucciones.

Uno de los Tarots más populares en la actualidad es el Rider White, producido por un sabio inglés  y una de sus alumnas más allegadas a finales del siglo XIX. Este mazo de cartas fue popularizado enormemente en los Estados Unidos por la New Age y la moda Hippie de finales de los sesenta e inicios de los setentas. Suerte semejante tuvo la astrología, de la cual se hablará en seguida, quien vivió un proceso de enorme popularización junto con el Tarot luego de la oleada hippie y los movimientos orientalistas y psicológicos en Norteamérica, sobre todo en ciertos sectores de Palo Alto California y San Francisco, desde donde se extendió hacia el resto de la Unión Americana.

También existen otros tipos de mazos de Tarot, aún más profundos en su contenido y alcance psicológico: El Marsella –uno de los primeros de la historia-, el Toth, creado por el mago e investigador Aleister Crowley, etc.

Siempre recomendamos a quien se va a iniciar en el conocimiento del Tarot  o a quien no tiene antecedentes previos en él, comenzar primero con el estudio del White, antes de pretender sumergirse en otros tipos diferentes de mazos. Debido a su sencillez y a la explicitud de sus símbolos. Los cuales prácticamente le indican por sí solos al aprendiz la interpretación apropiada y sus contenidos.

La astrología es sumamente antigua, sus orígenes se pierden en los imperios más antiguos de la humanidad: sumerios, persas, mayas, chinos.  Durante la inquisición fue prohibida y desapareció prácticamente de Europa, para luego ser reintroducida en el Renacimiento por algunos sabios como Paracelso, Giordano Bruno, Eliphas Levi, etc. 

Desde los más antiguos interpretes del Tarot, se habían observado correspondencias indiscutibles entre el sistema de la astrología y algunos de los arcanos del Tarot, si no es que la mayoría de ellos. Particularmente, con los arcanos mayores del Tarot existe un paralelismo indudable, sobre todo entre los signos del Zodiaco y algunos de sus símbolos. Otros de ellos, corresponden también con el lenguaje de la Astrología y se encuentran relacionados con los planetas: el Sol, la Luna, etc.

A continuación presentamos la correspondencia entre los 12 signos zodiacales y algunos arcanos mayores, para los interesados:

  1. Aries=El Emperador: Autoridad Espiritual, Equilibrio Mental, Liderazgo, Dominio del Mundo Material y Económico
  2. Tauro=El Papa: Abridor de Puertas para Sí mismo y otros, puertas del mundo material y espiritual. Es un Guía Espiritual, un Chamán, equilibrio entre materia y espíritu.
  3. Géminis=Los Enamorados: Autoconocimiento, Auto-amor, Gran Intelecto, Viajero, interior y externo. Reconciliador consigo mismo
  4. Cáncer=La Luna: Muy Emocional, Tradicionalista, Fecundidad. Tranquilo, Espera con paciencia.
  5. Leo=La Fuerza: Autocontrol, Equilibrio Mente-Cuerpo, dominio del Animal Interior, Superador de Grandes Obstáculos con éxito
  6. Virgo=El Ermitaño: Introspección, Cierra Ciclos internos, rompe con el pasado, cierra puertas, ayuda a otros a cerrarlas, sana el pasado. Racional.
  7. Libra=La Justicia: Comunicadores a más no poder, saca por medio de la palabra todo lo interno.
  8. Escorpio=La Muerte: Emociones intensas, barre todo lo que no sirve, prepara el terreno para los cambios.
  9. Sagitario:=La Templanza: Armonización y Equilibrio de fuerzas, a veces opuestas, horizontes lejanos, filosóficos y estudiosos.
  10. Capricornio=El Diablo: Profesional, responsable, se deja llevar por las apariencias, leal, cariñoso, arriesgado, rebelde.
  11. Acuario=La Estrella: Humanitario, tranquilo, sereno, emocional
  12. Piscis=El Colgado: Sacrificio, arriesgado, tiene una meta a largo plazo y sabe que la conseguirá, aunque tenga que sacrificarse y aguardar por ella.

Los planetas de nuestra galaxia también se encuentran representados en algunos de los principales y más conocidos arcanos mayores del Tarot:

  1. Mercurio: correspondiente en el Tarot al Mago, arcano II: juventud, creatividad, producción nocturna, artes y magia.
  2. Venus: También la Diosa Madre, la Virgen María: en el Tarot Corresponde a la Emperatriz: fertilidad, protección, amor sin condiciones, abundancia, capacidad de perdón y misericordia.
  3. Marte: En el Tarot es el Emperador, el arcano III, autoprotección, fuerza, poder personal, capacidad de defensa e incluso de agresión.
  4. Júpiter: En el organismo humano corresponde con el sistema inmunológico: la capacidad de auto curarse y auto regenerarse. En el Tarot es el arcano XXI, el Juicio o el Juicio Final.
  5. Saturno: El planeta de la inteligencia, representado en el ser humano en sus lóbulos frontales. En el Tarot es el Carro o el arcano VII.
  6. Urano: El placer por el placer: sexual, lúdico, vital. En el Tarot es el Loco, el arcano 0.
  7. Neptuno: En el Tarot corresponde a la Torre, uno de los más poderosos e impresionantes arcanos. Su función es desvanecer las máscaras de lo falso y la destrucción de lo superfluo para sacar a la luz lo esencial.
  8. Plutón: Representado en el Tarot por el último arcano, el XXI, o el Universo: el último nivel energético, la unión y restauración de todos los elementos, el éxito total, la integración de los opuestos.

 

 

 

El Tarot y la Astrología poseen un origen común y muchos puntos de correspondencia

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Por: Adán de Abajo

Se nos presenta esta como la Luz Zodiacal, un débil resplandor que se proyecta desde aquel a la lejanía… La Luz Zodiacal evidentemente representa una nube de forma de lente de alguna materia muy rarificada, que aparece como una segunda aura o aura exterior del Sol que se extiende hasta tan lejos que alcanza la órbita de la Tierra.

 (RODNEY COLLIN –El Desarrollo de la Luz)

 

 

1.

Aprendí a leer el Tarot desde los 18 años de edad. Nunca tomé curso alguno, además de los innumerables libros y artículos electrónicos asimilados con la finalidad de profundizar en su historia y el significado de cada carta. Desde entonces no he dejado de interpretarlo, tirar sus cartas y enseñar a otros a manejarlo. El Tarot es un maestro que te  enseña cada día cosas nuevas, produciendo una experiencia íntima que permite avanzar en niveles profundos de significación de las imágenes, a partir del progreso en el conocimiento de uno mismo. Imagino que una experiencia semejante deben sentir quienes dedican su vida completa al estudio de la Kabalah, de antiguos sistemas de Magia Ancestral, o de las escrituras del Nuevo Testamento, pues todos ellos, incluyendo el Tarot, constituyen Libros Sagrados, es decir textos que prácticamente se encuentran vivos y dialogan, cobran vida, realizan nuevos planteamientos cada vez a quienes se dedican con devoción a ellos. Cuyo estudio no finaliza jamás.

El primer Tarot que tuve en mis manos fue un Rider White, producido por un sabio inglés  y una de sus alumnas más allegadas a finales del siglo XIX. Este mazo de cartas fue popularizado enormemente en los Estados Unidos por la New Age y la moda Hippie de finales de los sesenta e inicios de los setentas. Sus miembros experimentaban con drogas psicodélicas, arte, yoga y algunas disciplinas esotéricas como el Tarot, las Runas, el I Chin. Suerte semejante tuvo la astrología, de la cual se hablará en seguida, quien vivió un proceso de enorme popularización junto con el Tarot luego de la oleada hippie y los movimientos orientalistas y psicológicos en Norteamérica, sobre todo en ciertos sectores de Palo Alto California, desde donde se extendió hacia el resto de la Unión Americana. Después por toda América Latina.

A tal grado fue popularizado el Tarot de White en esos años, que en la actualidad, para una inmensa mayoría de personas y del imaginario colectivo, el único modelo genérico de Tarot existente es el de Rider White.

El Rider fluyó en mis manos desde los primeros días y me permitió desarrollar la habilidad de manejar las cartas y entender sus símbolos casi de inmediato, como si lo supiera de antemano.

Siempre recomiendo a quien se va a iniciar en el conocimiento del Tarot  o a quien no tiene antecedentes previos en él, comenzar primero con el estudio del White, antes de pretender sumergirse en otros tipos diferentes de mazos. Debido a su sencillez y a la explicitud de sus símbolos. Los cuales prácticamente le indican por sí solos al aprendiz, la dirección de la lectura y sus contenidos.

Durante 10 años el Tarot White fue mi instrumento de trabajo, mi confidente, a veces mi único amigo.

Luego surgió mi interés en el valor psicológico y secreto de los números. El Tarot Rider White no daba para más: su concepción numerológica es demasiado pobre. Se había terminado con él una etapa importante de mi vida, entre los 20 y los treinta y un años de edad. El Tarot White posee una limitada concepción numerológica, aunque algunos de sus defensores, pues hay quien toda su vida trabaja con él, sostengan lo contrario. Números como el 5, 6, 8, 9 son abiertamente negativos en el antiguo sistema en que se basa su cronología. Lo cual constituye más bien un prejuicio conceptual e incluso sexista por parte de sus estudiosos. Una visión muy machista, en detrimento de la energía femenina que tanto hombres como mujeres poseemos es la que rige el valor numérico de sus cartas. Probablemente porque los principales especialistas de la Golden Dawn, a dónde pertenecía White, eran varones.

Entonces llegó a mis manos el Marsella y un nuevo lenguaje para entender los rostros y las miradas se abrió. También con los números, pues el Marsella le brinda el valor justo a números que son francamente femeninos como el 5, el 8 y el 10.

Cuatro años de trabajo con el Marsella, que aún me sigue pareciendo un gran maestro, el cual puede enseñar bastante, y llegué al Tarot de Toth, creado por Alesiter Crowley, el cual le brinda bastante énfasis a los números cinco, a los Caballeros y a las Reinas. Pero sobre todo a los aspectos astrológicos del Tarot.

De tanto darle al Toth, en los últimos meses del 2014 comencé a sentir un interés mayor en la Astrología en los últimos tiempos. Jamás había prestado demasiada atención a los signos del Zodiaco.

La astrología es sumamente antigua, sus orígenes se pierden en los imperios más antiguos de la humanidad: sumerios, persas, mayas, chinos.  Durante la inquisición fue prohibida y desapareció prácticamente de Europa, para luego ser reintroducida en el Renacimiento por algunos sabios como Paracelso, Giordano Bruno, Eliphas Levi, etc.

  1. Correspondencias psicológicas y simbólicas de los signos del Zodiaco y algunos Arcanos del Tarot

Desde los más antiguos interpretes del Tarot se había observado correspondencias indiscutibles entre el sistema de la astrología y algunos de los arcanos del Tarot, si no es que la mayoría de ellos. Particularmente, con los arcanos mayores del Tarot existe un paralelismo indudable, sobre todo entre los signos del Zodiaco y algunos de sus símbolos. Otros de ellos, de los que no hablaremos hoy ni en este espacio corresponden también con el lenguaje de la Astrología pero particularmente están relacionados con los planetas: el Sol, la Luna, etc.

Todo ellos nos hace pensar que tanto el Tarot como la ciencia astrológica tienen probablemente un origen común, o ambos fueron parte de un sistema muy antiguo de explicación del universo y del desarrollo espiritual que se fragmento para luego constituirse en los actuales modelos de Tarot y astrología separados que conocemos.

A continuación presentamos la correspondencia entre los 12 signos zodiacales y algunos arcanos mayores, para los interesados:

ASTROLOGÍA Y SIGNO ZODIACAL ARCANO DEL TAROT
Aries El Emperador: Autoridad Espiritual, Equilibrio Mental, Liderazgo, Dominio del Mundo Material y Económico
Tauro 1.       El Papa: Abridor de Puertas para Sí mismo y otros, puertas del mundo material y espiritual. Es un Guía Espiritual, un Chamán, equilibrio entre materia y espíritu.

 

Géminis 2.       Los Enamorados: Autoconocimiento, Auto-amor, Gran Intelecto, Viajero, interior y externo. Reconciliación consigo mismo

 

Cáncer 3.       La Luna: Muy Emocional, Tradicionalista, Fecundidad. Tranquilo, Espera con paciencia.

 

Leo 4.       La Fuerza: Autocontrol, Equilibrio Mente-Cuerpo, dominio del Animal Interior, Superador de Grandes Obstáculos con éxito

 

Libra 5.       La Justicia: Comunicadores a más no poder, saca por medio de la palabra todo lo interno.

 

Virgo 6.       El Ermitaño: Introspección, Cierra Ciclos internos, rompe con el pasado, cierra puertas, ayuda a otros a cerrarlas, sana el pasado. Racional.

 

Escorpio 7.       La Muerte: Emociones intensas, barre todo lo que no sirve, prepara el terreno para los cambios.

8.       Sagitario:=La Templanza: Armonización y Equilibrio de fuerzas, a veces opuestas, horizontes lejanos, filosóficos y estudiosos.

 

Sagitario 9.       La Templanza: Armonización y Equilibrio de fuerzas, a veces opuestas, horizontes lejanos, filosóficos y estudiosos.

 

Capricornio 10.    El Diablo: Profesional, responsable, se deja llevar por las apariencias, leal, cariñoso, arriesgado, rebelde.

 

Acuario 11.   La Estrella: Humanitario, tranquilo, sereno, emocional
Piscis 12.    El Colgado: Sacrificio, arriesgado, tiene una meta a largo plazo y sabe que la conseguirá.

 

 

 

 

 

 

El Profeta Científico (Primera Parte)

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Atenea lanzaba su potente grito. Y en frente de ella bramaba Ares. Terrible cual oscuro torbellino, llamando en tonos agudos a los troyanos.

Así los sagrados dioses incitaban a los dos ejércitos a chocar en batalla, y entre ellos hacían que estallara horrible conflicto. Entonces tronó terriblemente desde las alturas el padre de los dioses y de los hombres; y desde abajo Poseidón hizo que temblara la tierra y los empinados picos de las montañas…

( LA ILIADA –Libro V)

 

 

  1. El pequeño judío pobre y descalzo

Sus padres no poseían dinero alguno para costearle sus estudios. Aunque desde muy niño les manifestara su anhelo de convertirse en médico o rabino algún día. Tanto él como sus hermanas tenían que trabajar desde pequeños en la modesta panadería de sus padres, contribuyendo en la difícil manutención de la familia. Vivían al día, apenas sorteando los difíciles y numerosos obstáculos a los que se enfrentaban los judíos pobres en una Europa racista, agresiva y sectaria de finales del siglo XIX. Su única escuela había sido la de la sinagoga en su aldea, en donde llegó a ser el alumno más destacado desde los 5 años.

A pesar de ello, él robaba todas las horas posibles a su trabajo para leer las Sagradas Escrituras y cuanto libro de filosofía, medicina, biología  e historia cayera en sus manos. Lo fascinaba la historia del pueblo de Israel. Ante las severas dificultades para ir a la universidad, acariciaba la idea de llegar a ser un médico autodidacta, atendiendo a los múltiples enfermos de su pueblo. Más luego se detenía a pensar en las sanciones por parte de la policía imperial alemana a los judíos y la idea de sufrir una condena de por vida lo amedrentaba.

Simón Yehiel Velikovsky ejerció los más diversos oficios hasta antes de los 13 años: aprendió a hacer pan en el horno casero de piedras de su padre: Yosef, de cuyas cálidas entrañas emergían los suculentos frutos de trigo con los cuales se alimentaron sus abuelos, progenitores y hermanos durante muchos años, vendiendo los excedentes a los vecinos para ayudarse con algunas monedas de cobre que de ningún modo les caían mal. También fue albañil, encuadernador, sastre, escribano y zapatero en diferentes épocas, alternativamente, volviendo a uno u otro oficio cuando el trabajo escaseaba en una parte y las necesidades y el apetito de su familia así lo exigían.

De manera que al dejar la casa de sus padres en un pueblecito de judíos cerca de Alemania, siendo ya un implacable lector, políglota y dominando múltiples oficios, podría decirse que  Simón había terminado su formación. Algunos de los muchachos de su edad ya estaban comprometidos con alguna muchacha bonita de su misma comunidad o de algún pueblo cercano. Teniendo su futuro, si no asegurado, sí predeterminado casi en totalidad. Preparándose para heredar el negocio de la familia y ahorrando para sus nada lejanos matrimonios.

Simón Yehiel no se veía a sí mismo de ningún modo atado por el resto de sus días a la ruinosa y diminuta aldea donde nació, casado con una granjera inculta, llevando gansos a pastar cerca del arrollo en las mañanas, amasando y horneando pan hasta acabarse la espalda en las madrugadas. Por las noches estudiaba sin descanso, iluminado por la diminuta luz de una vela. Así aprendió ruso, italiano, francés y griego, por propia cuenta, además del hebreo y el alemán que le proporcionaron sus padres como lenguas maternas.  Soñaba a menudo con la Tierra Prometida, de la que hablaban sin cesar las Sagradas Escrituras, reflexionando acerca de los múltiples significados de ella y fantaseando con reconstruirla alguna vez. Un paraíso terrestre donde los judíos de diferentes partes del mundo pudiesen encontrarse, dialogar, trabajar, estudiar y vivir tranquilos. Proyectaba ser médico algún día y construir un hospital en su pueblecito, restaurar la vieja sinagoga donde estudiaba varias veces por semana, erigiendo incluso una nueva, más digna y suntuosa.

Recién cumplió los 13 años dejó la casa de sus padres, con mucho pesar debido a la falta que les harían sus manos y su espalda para hacer producir el horno. Sin llevar apenas unos incómodos zapatos de madera, que eran su mayor posesión, una bolsa con dos libros, algunas hogazas del pan de su casa, y una delgada cobija.

La distancia que separaba su pequeña aldea en Alemania de San Petersburgo en Rusia era impensable en aquellos tiempos. No llevaba ni una sola moneda, pues esto hubiese significado privar a sus padres y hermanos de ella. Se despidió de todos ellos cariñosamente, con la promesa de enviarles algún dinero en cuanto pudiera, temiendo nunca volverlos a ver. Debido a los peligros del viaje y la distancia gigantesca a la que se enfrentaría en breve.

De los zapatos de madera logro deshacerse pronto, obteniendo algún dinero a cambio de ellos para comprarse otros de lona, más ligeros para su viaje y un abrigo que le resultaba indispensable, conforme el invierno ruso se aproximara y sus pasos lo acercaran cada vez más al inmenso País Blanco.

Hizo múltiples amistades en el camino, conociendo campesinos y comerciantes, quienes lo acogieron, aconsejaron y guiaron. Su objetivo estaba cada vez más claro: llegar a San Petersburgo y ser admitido en el más importante centro talmúdico de aquel entonces. Convertirse en rabino y ser un experto intérprete de los textos sagrados. Su caminata duro casi dos años, deteniéndose durante las temporadas más difíciles en algún granero o mesón barato a pernoctar, trabajando en variadas cosas para obtener algún recurso económico, ahorrando otro poco. Impartiendo algunas clases de idiomas a diversas gentes que encontraba en su camino, ayudándolos a sembrar la tierra, a realizar reparaciones en sus hogares y granjas. Así logró enviar parte de sus primeros ingresos por correo a su familia en Alemania, aún antes de llegar a Rusia.

Para el mes de Octubre, cuando el frío comenzara a apuñalar sin piedad su esqueleto, arribó descalzo a San Petersburgo, sin cartas de recomendación y con muy poco dinero, orientándose apenas con los relatos que algunos amigos encontrados por el camino le proporcionaran acerca de la ubicación de la escuela talmúdica a donde se dirigía.

Logró ser admitido y pronto se convirtió en uno de los mejores estudiantes, demostrando poseer una inteligencia y fuerza de voluntad poco comunes. Trabajando durante las tardes y noches en la reparación de zapatos y la confección de ropa para costear sus estudios, alimentos, renta y aún enviando algo de dinero a su aldea en Alemania. No tardaría en ser considerado uno de los mejores estudiantes de la escuela, consiguiendo comprometerse con Ana, la hija de uno de sus profesores.

Al mismo tiempo que estudiaba y contraía nupcias, logró instalar su primer taller de costura, el cual se transformaría con los años en un enorme comercio de ropa.

2

 

Y todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejército… Porque en los cielos se embriagará mi espada… Y mis arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre.

(ISAÍAS 34:1)

 

Cuatro niñas y un varón fueron los hijos que procreo con Ana. De todos ellos el niño: Immanuel, sería quien mayormente siguiera los pasos de su padre, espiándolo mientras este estudiaba por las noches, tomándole sus libros sin su permiso, leyendo en su compañía y traduciendo juntos del hebreo pasajes del Antiguo Testamento. Escondiéndose durante las madrugadas para escuchar las disertaciones bíblicas y filosóficas que Simón entablaba con sus colegas rabinos y otros eruditos acerca de las Sagradas Escrituras. El misticismo e idealismo de su padre dejarían honda huella en el pequeño Immanuel.

Las políticas antisemitas del gobierno zarista no se harían esperar, planteando la posibilidad a Velikovsky, a su esposa e hijos de regresar a Alemania con su familia, a la cual abandonara casi dos décadas atrás. En los últimos años había hecho crecer su comercio de telas, calzado  y ropa. Instalando un almacén en su aldea materna y en otros tres poblados vecinos. Convirtiéndose poco a poco en un exitoso comerciante de ropas, calzado y telas. Su madre y sus hermanas se encargaron de hacer crecer enormemente el almacén en la aldea.

De manera que no resultó difícil tomar la decisión de volver a Alemania y continuar trabajando y estudiando con su esposa e hijos en su tierra natal. Volviendo ahora con todos ellos en tren. La mayor de sus hijas tenía 12 años, luego Immanuel Velikovsky y tras de él otras tres niñas.

Immanuel pronto destacó en la sinagoga, logrando ingresar con excelentes notas al liceo, preparándose en ciencias naturales, filosofía, historia, lenguas. Su padre se sentía orgulloso de él. Pronto logró ser admitido en la facultad de Medicina en Berlín, cumpliendo el sueño paterno de convertirse en médico. Volvería, según los planes y las expectativas de toda su familia, de la capital a la aldea cuando finalizara la universidad, haciéndose cargo del hospital que construyó Simón ahí.

La Revolución Rusa los sorprendería con mucha atención en Alemania. Simón, transformado ya en un rabino maduro, comerciante y padre de familia, vería con desconfianza el ascenso de los comunistas y el encumbramiento posterior de Stalin en el poder. Pero no así su hijo, quien lejos de pensar en regresar con sus padres, solicitaría ahora su ingreso a la facultad de Ciencias de Moscú. Con una carrera a cuestas ya como médico, Immanuel Velikovsky marcharía hacia la capital de Rusia para estudiar otras tres licenciaturas: biología, historia y derecho.

Los cambios políticos, sociales e históricos obligarían a Simón, su padre, a tener que movilizarse con toda su familia lejos de su amada Alemania. En esta ocasión debido al ascenso de los nazis y a las inminentes políticas antisemitas que se anticipaban ya. Adquirió algunas hectáreas en Israel, con la idea muy clara de fundar una Tierra Prometida con ayuda de otros judíos. Simón Velikovsky dejaría su aldea de nueva cuenta, en esta ocasión acompañado de sus tías, esposa, su madre, su padre,  las hijas y varios sobrinos con rumbo a Oriente Medio.

Mientras tanto, su hijo Immanuel se embebía de múltiples ciencias: biología, historia, leyes, neurología. También a él le fascinaba la historia del pueblo de Israel. Una curiosa mezcla se agitaba interiormente en su corazón: por una parte el estudio de las ciencias naturales e históricas, y por otra el misticismo hebraico que heredara de Simón, el cual no lo dejaría jamás. Preparándose para convertirse en el “profeta científico”. Como llegaran a llamarlo la prensa, los editores y sus miles de futuros lectores.

G. I. Gurdjieff: la lucha de los magos

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  1. La Lucha de los Magos

“La Lucha de los Magos”: anunció esa mañana el conservador diario de San Petersburgo.

Era el año 1914. Rusia sufría las embestidas y consecuencias de la Primera Guerra Mundial.

Crisis internas y externas en su sociedad preparaban el escenario para la Revolución de Octubre que sobrevendría.  Casi inmediatamente después de acabar con la última Gran Guerra Mundial, ya se presentía en el aire el olor a sangre, pólvora, muerte  y fuego de la siguiente matanza.

No sólo una cruenta ruptura económica y de clases agitaba al País Blanco, también las hambrunas y el descontento social cundían.

Sectarias y subversivas ideologías nacían y se propagaban, confundiendo o encendiendo al pueblo con violentos y febriles ánimos. Los errores estratégicos y militares cometidos por el Zar, su ingenuidad y prepotencia, en breve le costarían el trono, su vida y la de su familia.

Los valores de los grupos de la sociedad oscilaban entre un materialismo ramplón, consecuencia de nocivas lecturas de Marx y Engels, así como un cristianismo místico primitivo, casi medieval.

Nuevos mesías emergían a cada paso prometiendo la salvación: hipnotistas, líderes revolucionarios, anarquistas, socialistas, espiritistas, conspiradores políticos. Todos confluían, se enfrentaban, copulaban, en una densa y explosiva coctelera social. El espíritu brillaba por su ausencia.

Al joven psicólogo y periodista P. D. Ouspensky le desagradó el título del espectáculo: “La Lucha de los Magos”. Escuchó que la dirigía un hindú, luego alguien le dijo que se trataba de un griego del Cáucaso. Pensó que sería un nuevo mercachifles, un farsante, uno más de los múltiples estafadores que visitaban San Petersburgo, anunciando que venían de la India o del Extraño Oriente, para transmitir y mostrar profundas enseñanzas, con la oscura finalidad de engordar sus bolsillos, aprovechándose de la curiosidad e ignorancia del público.

Todo lo que sonara misterioso y oriental resultaba muy rentable desde aquel entonces.

Recortó el anuncio del periódico y por alguna inexplicable razón, lo guardó entre sus cuadernos. Acababa de llegar de la India, previamente buscó maestros, escuelas espirituales, quería algo más. Así que el anuncio de un nuevo místico en su ciudad no lo entusiasmó demasiado.

  1. El Hombre del Mostacho

Lo encontró a los pocos días en la terraza de un café de San Petersburgo. Lo impresionó a la distancia el amplio y prolongado mostacho, su estatura imponente y la corpulencia de su dorso. Mostrando una fortaleza y vitalidad poco comunes. El brillo de su cráneo por completo rapado. Luego una voz gruesa y cristalina, límpida, atrapó sus oídos. Un rudo acento caucásico al hablar: persa o afgano mezclado con ruso oriental o griego, quizá. Sobre todo los ojos penetrantes, comprensivos y profundísimos, traspasaban a sus interlocutores, desnudando sus almas e inhibiéndolos.

Resultó imposible no escucharlo sin fascinación. Se sentaron en la misma mesa. El joven Ouspensky era escéptico, desilusionado de los misticismos y las escuelas espirituales. No quería nuevos maestros, ni prometedoras enseñanzas. No creía ni esperaba nada. Tras una búsqueda espiritual de años, luego de su regreso de la India, se volcaba de nuevo en el raciocinio y el análisis científico.

La guerra y las prisiones, por donde transito en la última década, trastornaron los jóvenes nervios del psicólogo, se encontraba desilusionado, sensible en exceso y deprimido. Leía sin parar, abrevaba de los avances de las ciencias exactas: la física, la química y las matemáticas, en busca de un asidero, también de la literatura mística, teosófica y esotérica. Sin proponérselo, su encuentro con el mago cambiaría el rumbo de su vida y su trabajo.

Gurdjieff lo escuchó atentamente, enfocó con interés su mirada, y luego refutó tranquilamente cada argumento del joven periodista. Bebiendo una tras otra, decenas de tazas de café turco y fuerte armañac. Hablando despacio y sin perder un solo instante la calma. De las arraigadas creencias del novel psicólogo Ouspensky acerca de todas las cosas, no quedaría absolutamente nada en pie.

Gurdjieff nació en Armenia, en una pequeña ciudad del Cáucaso, conocida hoy como Georgia. Poseedor desde niño de una curiosidad insaciable, fue educado por un Pope de la Iglesia Ortodoxa, de quien devoraría toda su biblioteca. Preparándose con él, originalmente como médico y sacerdote de la Iglesia Griega Cristiana.

Durante la adolescencia emprendería viajes por la Ruta de Seda, Persia, Jerusalén, Palestina, Egipto, India. Ya como tratante de alfombras, sanador e hipnotista. O como maestro de danzas y organizador de espectáculos orientales. Aprendería de artesanos, alquimistas, cazadores, criadores de animales, cocineros, médicos tradicionales, incluso de los ladrones del Cáucaso, quienes le ayudarían a desarrollar una paciencia de santo, al permanecer durante días y días acechando en la estepa, sobre las rocas, con un rifle y sin mover un solo músculo.

  1. El Sufrimiento Consciente

Para comenzar con su trabajo psicológico, Gurdjieff aconsejó a Ouspensky no evadir en lo absoluto sus emociones negativas ni tampoco alimentarlas, sino vivirlas a plenitud, sentirlas en totalidad y observarlas a la distancia.

Sabiendo de antemano que el sufrimiento consciente lo volvería finalmente un individuo despierto. El Mago señaló que por lo general, el hombre dormido, el hombre que se vuelve combustible para la Luna, el hombre masa, vive sin querer sufrir, buscando exclusivamente el placer. Produciendo respuestas mecánicas y asociaciones mentales involuntarias, las cuales se encuentran por completo fuera de su control. Evadiendo las responsabilidades y los sufrimientos conscientes. Evitando cargar y llevar a cuestas, voluntariamente su propia cruz.

Le pidió a Ouspensky que no hablara absolutamente con nadie de sus dolencias espirituales, pues al contárselas a otros, las amplificaba y las vivía como mayores. El Sufrimiento Consciente era todo lo contrario: consistía en soportar por decisión propia las más crueles tareas y disciplinas, pero teniendo muy claro el objetivo que se lograría con ellas: ser dueño de Sí Mismo y vencer los hábitos negativos y automáticos.

A partir de entonces, Ouspensky se convertiría en uno de sus principales discípulos. Transcribiría sus enseñanzas orales, charlas y conferencias, en el que más tarde sería el célebre texto: Fragmentos de una Enseñanza desconocida.

Con el tiempo Gurdjieff se interesaría cada vez más por sus Danzas Sagradas, se avocaría en la redacción de su propia obra escrita: Relatos de Belcebú a su Nieto, y en componer música sacra con su armonio.

Viajaría a  Nueva York en varias ocasiones y encontraría ahí un nuevo hogar.

Por su parte, Ouspensky continuaría escribiendo, poniendo en práctica y difundiendo las enseñanzas del Cuarto Camino, pero por cuenta propia. Constituyéndose él mismo como un verdadero maestro.