Category Archives: Chamanismo

La Batalla de los Chamanes

ciervos

1        

Así, matar por matar, estaba prohibido no sólo en su tribu, sino en todos los pueblos indígenas que habitaban el Norte de México. Empero, había situaciones que por su naturaleza “especial”, no sólo representaban un acto de justicia, sino que eran necesarias y obligatorias. Aunque implicaran cierto grado de violencia y el asesinato de un opresor o enemigo de los pueblos indígenas.

En esos casos especiales, sí estaba permitido eliminar a un enemigo público, de hecho era un acto justo y obligado. Por difícil que pueda resultar comprenderlo por alguien no perteneciente a la mentalidad de los pueblos tarahumaras. Quien fácilmente tomaría esto como una justificación para el ojo por ojo y diente por diente, del que tanto se escandaliza la cultura occidental y judeocristiana.

Este acto de justicia divina pretendía ir mucho más allá.

El elegido era imbuido por los ancianos de su comunidad de un poder divino que le concedía la facultad de ejercer la justicia celestial. No cualquiera, desde luego llegaba a gozar de tal privilegio y responsabilidad.

Era el caso de Martín Pescador, el indio rarámuri quien llevaba más de un año preparándose para luchar contra el viejo brujo apache que venía desde el Norte del continente en varias ocasiones al año para hacer de las suyas.

Lobo Tuerto tenía su banda de forajidos, algunos mexicanos, mestizos, comanches y pies negros que lo seguían hasta la muerte, sembrando el miedo y el temor en los Estados Unidos y en México. Aprovechándose de las comunidades indígenas para su beneficio.

El brujo exigía a los pueblos indios dos veces al año, la entrega de una dotación de doncellas vírgenes o jóvenes que luego llevaba de contrabando hasta el centro de México para vendérselas a las fuerzas de Álvaro Obregón.

Las muchachas acababan convirtiéndose en prostitutas, soldaderas o esclavas sexuales de los soldados rasos. Mucha gente intentó pelear con él y frenar su contrabando cruel de mujeres. Pero Lobo Tuerto lanzaba maleficios a sus enemigos, les robaba el alma, los dejaba locos o los mataba antes que pudieran hacerle algo a él.

Martín pasó más de un año entrenándose, ayunando, dejando de comer sal, absteniéndose de mujer alguna. Debía entrar en un estado espiritual muy específico, en el cual tendría que volverse invisible para lograr sorprender al hechicero y matarlo. Poniéndole fin a su gobierno de terror por sobre los pueblos yaquis, mayos y rarámuris que cohabitaban el Norte del país.

Para hacerse “invisible”, Martín debía purificar su alma y su cuerpo hasta el máximo.

Cultivaría la compasión, la justicia, extirparía de él todo deseo de posesión material y carnal.

Martin era buena persona, listo, astuto, soñador y rápido para aprender. Pero llegar a hacerse lo suficientemente invisible para no ser captado por un brujo veterano y malvado y vencerlo en una lucha a muerte, era más de lo que se le podía pedir a un aprendiz.

Todo ello era un requisito necesario en su formación como curandero y médico de las regiones del Norte de México: enfrentar y derrotar a Lobo Tuerto, si es que él mismo quería en verdad llegar a convertirse en un chamán bueno y poderoso algún día. Al derrotar al apache, él mismo desarrollaría sus poderes más de lo que lo lograría sin enfrentar un obstáculo de tal naturaleza. Venciéndolo, los poderes del apache pasarían a la posesión de Martín. Si un brujo moría, según la creencia, su sabiduría y poderes serían asignados a su vencedor.

Antes de entrenarse como aprendiz de brujo, Martin fue tallador de pedernal. Un arte heredada por los pueblos precolombinos desde muchos siglos atrás. Un arte también a punto de desaparecer, en una época en que las armas de fuego sustituían por su facilidad, la caza del venado y del oso tan sólo con arco y flechas o lanza. Martín fue también soldado y agricultor junto con su papá y su abuelo, músico y violinista en las ceremonias tradicionales del pueglo, maestro de escuela y escribano, antes que los ancianos del consejo de chamanes lo llamaran para convertirse en brujo. Aprendió a leer de forma autodidacta y estudió por correspondencia inglés y pedagogía. Luego, uno de los ancianos soñó que Martín derrotaba al apache tan sólo con su arco y flechas.

Martín pasó muchos días afilando sus puntas de pedernal, fabricadas por él mismo, lubricándolas con el veneno de los colmillos de diez serpientes cascabel y cinco coralillos. Humedecía las flechas con el hocico de las víboras y luego las dejaba secar sobre su hoguera. Diez puntas filosísimas en total. Con ellas atacaría al brujo y paralizaría sus funciones vitales, aunque no sabía si lo mataría, pues según se contaba, Lobo Tuerto era inmortal.

Los ancianos tarahumaras le confeccionaron una máscara de bejucos mágica, que podía sonreír sola y le permitía camuflarse entre la maleza y las montañas para no ser visto. Le cubrieron el cuerpo semidesnudo con pintura de guerra. Le pusieron su máscara de brujo guerrero y luego Martín se fue a acechar a los apaches desde la cumbre de un árbol.

2

El brujo malvado apareció desde una colina lejana, encabezando la fila de jinetes que lo seguían como fieles servidores. Martín distinguió en la oscuridad del ocaso en el bosque, la silueta de más de veinte mujeres atadas sobre los lomos de caballos y burros tras de sus captores. Eran las prisioneras y esclavas que serian vendidas.

Lobo Tuerto presentía desde días atrás algo fuerte y malo en su contra, pero por más que ensoñaba por las noches e invocaba a sus demonios aliados en busca de ayuda, no atinaba a saber con precisión qué o quién se preparaba para atacarlo.

Estaba a punto de anochecer. El viejo hechicero olisqueó el aire, con un presentimiento desconocido. Martín se había logrado hacer lo suficientemente invisible como para no ser detectado por su enemigo.

La primer flecha del rarámuri le pegó al brujo cerca del corazón y no lo mató, tan sólo le cortó la respiración y paralizó sus músculos. Lobo Tuerto gritó, alertando a sus forajidos, pero no lo suficientemente rápido como para que otra flecha envenenada no se le clavara en el estómago.

Sus seguidores disparaban a ciegas sus máusers y revólveres, pues de ningún modo podían percibir a Martín, que se había vuelto invisible. En eso aparecieron decenas de guerreros tarahumaras, ocultos compañeros y amigos de Martín, mataron a unos y aprisionaron a otros. Pronto liberaron a las mujeres esclavas y las desataron de sus monturas, donde viajaban sangrantes por las ataduras y enfermas debido al forzamiento y el secuestro.

Martin apareció, ya visible ante los hombres. Como renacido. No debía recibir pago alguno por el bien que había hecho. Con la ayuda de las mujeres liberadas y de los guerreros tarahumaras, cavaron un foso enorme durante toda la noche. Colocaron al brujo apache en el fondo. Aún seguía vivo y respiraba, aunque dificultosamente, con sus ojos inyectados de odio. Luego pusieron sobre él una tonelada de rocas. Ya nunca saldría de esa tumba en vida. Era la única forma de someter a un brujo inmortal.

Una de las mujeres liberadas, Brígida, una huichola que llevaba meses en manos de los apaches, decidió quedarse junto con Martín. Los chamanes no debían tener tratos ni relaciones con mujeres durante su entrenamiento mágico. Pasaban hasta diez años antes que un joven chaman recibía el permiso para tomar mujer o matrimoniarse.

El hecho de que una mujer decidiera seguirlo y vivir con él en su cabaña por el resto de la vida, era una señal divina, para que Martín dejara su etapa de abstinencia sexual y pasara a otra, y a otro nivel de su vida como brujo. Ya no sería más un novicio y aprendiz de curandero. Aunque aún le faltaban muchos otras pruebas que enfrentar y decisiones por asumir.

El fin de la época de abstinencia sexual del joven Martín había llegado, junto con el comienzo de otra nueva de práctica y más aprendizaje.

Quetzalcóatl era mujer

serpiente

 

Totalidad, mi totalidad vencida por la fuerza de las parcelaciones. Imposible vencer esa realidad fragmentada creando su equivalente literario. ¿Para qué? Si la fragmentación real ya existe sin necesidad de literatura.

(CARLOS FUENTES –Cambio de Piel)

 

1

Lo más seguro es que ustedes ignoran quién fue Carmen Lira. La generación de ustedes, con su Internet y sus imágenes 3D, 4D, etcétera. Ustedes tienen ahora muchas más opciones de entretenimiento en comparación con las que contamos nosotros. Nada más encender sus teléfonos inteligentes y ya está.

Carmen Lira es de un tiempo cuando el cine y la pantalla grande eran todo en la vida. Eran la vida misma y la gente basaba su existencia en la conducta y las actitudes de Carmen. Carmen, Carmelita, Carmencita como le decían las señoras y las muchachas. Ellas no podían dejar de imitar su manera de hablar: directa y sincera, su voz suave y tranquila, y su acento provinciano. Al inicio la criticaban mucho por su habla cantadita, como buena tapatía, igual que su papá. Carmen era tan elegante y hermosa como su mama: la señora Laura Green, una guapa norteamericana que la dejó huérfana cuando tenía 6 años.

Ningún director con los que trabajó filmando sus casi veinte películas logró quitarle su acento: medio ranchero, por más que se empeñaron e intentaron disimularlo con ayuda de los sonorizadores y editores cinematográficos. Al contrario, tras su primera película, las doñas y las muchachas querían hablar igual y vestirse como ella. Con su voz pausada, segura de sí misma y su acento cantadito. Ni su primer marido pudo extirpárselo: Dietrich, el director de cine húngaro, avecindado en México, amigo de Fidel Castro y de Gabo. Quien casi la mata a golpes, porque le gustaba maltratarla antes de acostarse con ella y prácticamente la violaba varias veces a la semana. Ni su segundo esposo lo logró: Pepe Montalvo, el empresario chilango a quien también le agradaba darle sus buenos puños en la boca carnosa y anhelante antes de dormir con ella. Ambos decían que a Carmen le gustaba la violencia previa al acto sexual, pero nunca le preguntaron si en verdad era así.

Dietrich la descubrió en el Centro de Guadalajara a finales de los setenta, mientras iba caminando con su madrina, saliendo de Paris Nueva York cuando era casi una niña. Y le preguntó, con su acento de Europa Oriental en un  español lastimoso: “Disculpe señorita, le gustaría ser actriz de cine…”

Dietrich: en el fondo era buena persona y muy sensible para descubrir el talento innato. Y ella sobrevivió a ambos esposos, quedando viuda, hermosa y desempleada a los 38 años.

2

Tú llegaste a trabajar con tan solo 16 años cumplidos a su suite en el Conutry Club de Guadalajara. Porque tu papá era el viejo jardinero de los campos de golf, y cuando su abogado le pidió que le recomendara  un joven jardinero, honrado y responsable para trabajar con la señora Lira, te llevó para cuidar su piscina, sus animales, su césped y sus rosas, malvas, violetas y gardenias.

Ella te sonrió la primera vez que se vieron, como si te conociera de antes. No era una patrona molesta ni exigente. Era dulce y generosa, casi no hablaba porque decían que estaba enferma de los nervios desde la muerte de su último esposo. Le gustaba cómo arreglabas su pasto y sus flores. También la manera en que te hacías cargo y alimentabas a sus dos perros pointer y a su viejo perro dálmata, y a su gato: Oliver, rescatado de la calle. Ellos también te querían, eran su familia y sus únicos amigos. Ellos la adoraban y tú no tardaste en adorarla también. Los animales y tú eran su club de fans número uno.

Aquellos ojos verdes, serenos como un lago, igual que en el bolero de los Panchos, esa boca de labios rellenos que toda Hispanoamérica e incluso Francia y Portugal llegarían a anhelar. Tú también la deseaste desde el primer instante, dedicando tu vida entera a cuidar sus animales, su jardín, su casa y su persona.

3

Y cuando se metía desnuda en la piscina del Country Club, frente a la cafetería, en plena tarde de sábado, delante de chicos y grandes. Paseándose como Dios la trajo a este mundo, o como diosa de alguna cultura antigua y extinta. Encueradita. Y su piel tersa y su vulva de lujo depilada que casi alucinabas. Corrías con una toalla o con su salida de baño para protegerla, envolviéndola. Rescatándola. Privando a los padres de familia y a los niños del lujo de admirar a una mujer tan bella como un lince.

Pero la sociedad hispanoamericana que una vez amara sus películas y su imagen, nunca le perdonaría que abandonara a su segundo esposo para escaparse con un guerrillero a las selvas de Guatemala en 1986. Cuando los soldados se lo mataron  y la encerraron a ella en una cárcel de Honduras, acusándola de proteger terroristas y narcotraficantes. Y ya ningún director de cine quiso volver a trabajar con ella porque la vetaron en el cine y la televisión. Ni su gran amigo Arturo Ripstein, quien la diera a conocer en Francia, Portugal y España, ni su cuate del alma, Gabriel Retes, quienes tanto la querían, podrían hacer nada por ella ni por su carrera como actriz que se perdía sin remedio.

No le importó.

Se mudó a un departamento en la Ciudad de México, en plena Avenida Reforma. No necesitaba trabajar, sus dos esposos le dejaron propiedades y cuentas de banco. Se inscribió en la carrera de antropología social  en el INAH. Eufórica y excéntrica, ahí hizo sus primeros desnudos públicos por primera vez y no frente a las cámaras. También leyó muchísimo, bastantes novelas, cuentos y libros de ciencias sociales. No dejó de agredir a un profesor de lingüística con un lapicero, clavándoselo en la rodilla. Nunca se supo que el personaje llevaba semanas acosándola sexualmente. Dijeron que estaba loca, que era un brote psicótico.

4

Se rumoraba que era esquizofrenia o neurosis, o ambas. La prensa manejó que su mente se deterioró debido a la muerte de su último esposo. Pero sus admiradores y los que la conocíamos un poco, estábamos seguros que no era la muerte del empresario mexicano lo que dejó su corazón en ruinas. Sino la detención, tortura y final tiro de gracia a su gran amor por parte de grupos contrainsurgentes en Centroamérica. Se llamaba Manik: un guerrillero nicaragüense que se entrenó en Rusia y China en guerra de guerrillas, quien además había estudiado una maestría en ciencias sociales en el Museo del Hombre, en París.

Su marido mexicano fallecería de una trombosis que liquidó su cerebro y pulmones de un golpe. La prensa trató de ocultar que era adicto a la cocaína, al alcohol y a otras sustancias desde varias décadas atrás. Culpando indirectamente a Carmen por su muerte tras abandonarlo y escapar con Manik. No muchos sabían que el empresario le pegaba desde que se casaron y que además de graves adicciones y alcoholismo, tenía diversos amantes, incluyendo hombres y travestis.

Los hijos y sobrinos de Pepe Montalvo quisieron asesinarla en una ocasión, metiéndose a su casa a media noche, intentando ahogarla en su propia piscina. Tú la salvaste junto con sus tres perros. Los animales se dieron gusto mordiéndolos y tú los echaste a escobazos. A uno de ellos, el más ambicioso, lo mordió el viejo dálmata en los testículos y nunca se curó. Querían matarla y quedarse  con todas sus cosas por que don Pepe le dejó todo a Carmen.

Y ella no pararía de quererte desde entonces ni de decirte: “Mi niño…” y “Mi Cielo…” Te pediría que te quedaras a vivir en su cuarto de huéspedes en el jardín, para que la cuidaras.

Y un día llegaría a visitarte, atravesando descalza su sembradío de malvas, violetas, margaritas, aralias arborícolas y helechos. Con la complicidad absoluta de los perros y los peces dorados de su fuente japonesa. Totalmente la piel blanquecina al aire bajo su bata de baño. Los glúteos y las mamas generosas bamboleándose musicales, mientras sus plantas tibias evitaban aplastar las flores y se humedecían con el rocío de la madrugada a las tres de la mañana con el césped. Metiéndose debajo de tus sábanas sin preguntártelo antes. Y tú, que por alguna razón no te sorprendiste demasiado. La devoraste con tus brazos y tus besos, haciéndola desaparecer completita. Cobrando un afecto goloso por sus senos, dejándote cabalgar de un golpe por unas nalgas gigantes que chocaban sobre tu ingle, como dos  planetas recién nacidos en plena colisión. Como Venus y Marte; como Quetzalcóatl y Huitzilopochtli dándose batalla en plena guerra chichimeca. Combatiéndose, confrontándose, acoplándose sobre ti, succionando tu pelvis.

5

Te pidió que la acompañaras a hacer el trabajo de campo para una investigación. Decía que había encontrado un antiguo emplazamiento religioso de origen tolteca hasta ahora desconocido, ubicado en Tequila, en el estado de Jalisco. Según ella, sería el descubrimiento del siglo que revolucionaría todas las versiones previas de la historia mesoamericana. Juraba que escribiría una historia totalmente femenina de América Precolombina. Que Quetzalcóatl fue en realidad mujer: una sacerdotisa tolteco-chichimeca con la que establecía diálogos telepáticos a través del tiempo y el espacio desde años atrás. Te hizo leer mucha antropología y etnología. Libros de historia precolombina y sobre todo novelas. De estas últimas, las de Carlos Fuentes resultaron tu banquete predilecto.

Gracias a ella aprendiste a ser buen lector, tú que ni si quiera soñaste con terminar la secundaria, porque tus padres preferían que trabajaras desde niño y contribuyeras a los gastos de la casa y a la manutención de tus cinco hermanos. Tú que llegaste a vender empanadas, jiricayas, gelatinas, bombones y periódicos en los semáforos. Dejabas de jugar a las canicas para irte a trabajar en las paradas de autobús.

No quería que te refinaras, le gustabas así como eras: un jardinero discreto y honrado que leía a Carlos Fuentes y daba de comer a sus perros y a su gato. Vistiendo ropas sencillas, moreno, bello, regando sus plantas y leyendo al terminar tu jornada cerca de su piscina. Tú que limpiabas su fuente japonesa repleta de peces dorados y rojizas carpas koi de ornato, que igualmente le hacías el amor por las madrugadas cuando ella atravesaba su jardín para encontrarse contigo.

Decía que estaba escribiendo un diario de cambo antropológico del cual resultaría todo un libro dividido en dos tomos. Que lo iba a publicar en la Ciudad de México y Francia al mismo tiempo. Un día encontraste por accidente sus cuadernos de notas, los leíste y te asustó el discurso delirante, enloquecido y estrambótico que había en ellos. Una mezcla entre novela, diario de loco y fragmentos inconexos que daban miedo. Hablaba de ti, de repente, luego de algún escritor o de cierto sitio que visitaron juntos en los días previos. Establecía diálogo con una sacerdotisa tolteca imaginaria, quien supuestamente la orientaba desde otra dimensión para efectuar sus investigaciones. Describía con lujo de detalle el cunnilingus que le aplicaste aquella mañana de domingo mientras preparaba hot cakes para el desayuno, metiéndote bajo sus faldas y entre sus chamorros. Haciendo uso de toda tu lengua habilidosa y arrastrándola hasta el éxtasis definitivo.

Te cayó como un golpe de agua congelada, algo que ya sabías: que Carmen no estaba del todo bien. Que la cabeza no le carburaba de manera normal. Que su libro resultaría impublicable y que asustaría a cualquier editor. Pero tú la querías y la hubieras adorado aunque estuviera cien veces más loca de lo que ya estaba.

Y todos los sitios a los que te llevo. La pirámide de Cholula, la más grande del mundo, en Puebla, incluso más grande que la de Keops en Egipto. Las Yácatas circulares y enigmáticas de Tzintzuntzan. Las construcciones igualmente redondas de los Guachimontones en Tehuchitlán. El Observatorio Astronómico en Palenque, que te dejó sin aliento. El palacio de Kukulkán, como nombraban los mayas a Quetzalcóatl, en Chichenitzá, de quien Carmen era devota absoluta. En cuya cima se besaron amorosamente tú y ella durante diez minutos. Y Carmen, que para nada realizaba antropología con su cerebro racional, sino que se devoraba aquellas construcciones impensables y milenarias con sus manos: tocándolas, manoseando sus muros y baldosas, refregando su cuerpo entero contra las placas de piedra. Devorando sus escalinatas, frescos, esquinas, circunvoluciones con su corazón, con sus muslos, con su vientre y su sexo. Parecía acoplarse eróticamente con ellas más que estudiarlas. Así hacía Carmen su trabajo de campo: sintiendo las pirámides, absorbiendo los cerros, los paisajes, las rocas y las ruinas mudas. Haciéndolas hablar y estremeciéndolas. Para luego escribir toda la noche, casi sin descanso, más que para visitarte, sus inusuales diarios de campo que a pesar de todo resultaban bellos, igual que ella.

Fueron los tres mejores años de tu vida.

6

 

quetzal 1

 

Cuando se quedó dormida, completamente relajada en su cama, sonriente, después que yacieran juntos. Y el fatídico día siguiente en que Carmen nunca volviera a despertar. Los médicos determinando que se trató de un infarto fulminante mientras dormía. Murió tranquila, recitaban lúgubres y satisfechos los especialistas. Tenía su enfermedad mental como antecedente clínico de que ella no estaba del todo bien. Los familiares de don Pepe Montalvo y Dietrich precipitándose para repartirse sus pertenencias como sabandijas carroñeras: su departamento en la Ciudad de México, una granja con invernaderos en Avándaro, su casa en Houston y su suite en el Country Club de Guadalajara.  Donde permanecía la mayor parte del tiempo. No te permitirían siquiera ver una última vez su cadáver. Te echarían sin pensárselo. Dejándote llevar contigo tan sólo los tres perros, el gato y los libros de Carlos Fuentes. Lo único que por cierto, no les interesaba. ¿Quién más o mejor que tú los cuidaría a todos ellos? Averiguarías posteriormente, a través de la prensa, que su cuerpo sería incinerado y colocado en una cripta de la Catedral Metropolitana en la Ciudad de México, junto al ánfora de níquel donde reposaban las cenizas inertes de don Pepe.

Entonces y sólo hasta entonces, comenzarían a revalorar su trabajo: los ciclos con sus películas en las universidades y la Cineteca Nacional. Los directores, actores y escritores quienes la conocieron u oyeron hablar de ella, impartiendo conferencias magistrales. De pronto todo mundo era experto en Carmen. Alguien del mundo de la televisión y el cine, un advenedizo, con el financiamiento de los hijos de don Pepe Montalvo, proyectando filmar una película sobre su vida, protagonizada por una actriz de moda mucho más joven, pareja de un político en turno. Habían pasado casi diez años desde que Carmen filmara su última película y huyera con Manik hacia Centroamérica. Alejándose de las cámaras para siempre. Desde entonces permaneció en el anonimato, estudiando antropología en México y luego en Guadalajara, escribiendo su libro y dedicándose a sus animales y sus plantas.

Y sólo tú sabrías cuánto llorarías en tu apartamento, ya sin tus padres ni hermanos. Y sin Carmen: Carmelita, Carmencita. Solitario y consolado tan sólo por la presencia cálida de los tres perros y de Oliver, el gato callejero. Cuánto extrañarías su cuerpo y sus besos, sólo tú, jardinero, sabrías cuanto.

Tu mente comenzando a fallar, como la de Carmen. Debido quizás al dolor que no soportabas y a la tristeza que no te daba tregua ni durante el sueño. Jugándote tretas y poniéndote trampas en las que no podías dejar de caer a cada paso. Afianzándote a la única compañía que te brindaban los animales, lo único que en aquel momento te salvaría de la locura. Escuchando pasos y ruidos en el pasillo de tu apartamento, en la cocina o el baño: risitas, susurros, muacs y shssss. Encerrándote en tu habitación con los animales para no ser acosado por singulares sonidos, chirridos, sombras, siluetas, pasos y voces.

Descubrirías, con una mueca trabajosa, que te dejó los singulares cuadernos con sus diarios y notas de campo. Haciéndotelos llegar a través de su abogado. Resultándote aún más difícil aquel pasaje, impensablemente doloroso, al recordarte con su letra, todo lo vivido a su lado.

Con la pena a cuestas y las taquicardias de tu corazón en ruinas, acribillado con flechas toltecas y nahuas, desangrado, lapidado con pedernales guerreros, arrojados por hombres águila y jaguar, igual que las pirámides que visitaron juntos tantas veces. Comenzarías a hojearlos y leerlos.

7

Los dedos chatos y breves de Manik se entrelazaron con los de Carmen, mucho más finos y alargados que los suyos. Él, algo más bajito que ella, su cuerpo y su carácter muy fuertes: un líder nato, poseía una voz poderosa, de barítono. Con la cual la enamoró. Asió su cuerpo al de ella, rozando con su pecho sus senos, sus labios con los suyos, cerciorándose de reojo que el mozo en el andén subiera con cuidado sus mochilas a la parte de abajo del autobús de la ADO. Le entregó una moneda de cinco pesos como propina. Ella no dejó de mirar constantemente a todos lados durante las dos horas que aguardaron su salida hacia Tuxtla Gutiérrez. Temía que la gente de don Pepe la estuviera espiando y la hubiera seguido hasta la Central Norte. Capaces de todo, incluso de llevársela a la fuerza de regreso junto a su marido y de hacer daño a Manik.

Su viaje iniciaría en la Ciudad de México y los llevaría durante casi 13 horas a través de Puebla y Veracruz para culminar en Chiapas. Desde ahí abordarían otro hasta la ciudad de Antigua, ya en Guatemala, donde los contactos de Manik los estarían esperando para trasladarlos hasta un sitio desconocido en la selva, cerca del Océano Pacífico.

La sacerdotisa le ordenó que abandonara a su marido cuanto antes. Acátl le habló con una voz femenina, limpia pero llena de una autoridad interna. Comenzó a presentarse en su recámara del Country Club, a donde el marido la visitaba cuando menos una vez al mes.

Carmen lo pasaba en los sets de filmación en Monterrey y la Ciudad de México. Así viviría casi toda la década de los ochenta: entre el Distrito Federal, Nuevo León y su suite del Country Club de Guadalajara. Siendo visitada eventual e inevitablemente por su marido. Era un tributo sufrido y doloroso que tenía qué pagar sin saber porqué.

“¡Él es el indicado…!”

Sentenció Acátl luego de que los presentara un contacto en Coyoacán. Se le aparecía en las madrugadas y pasaban largas horas hablando hasta el amanecer.

Los guerrilleros querían que filmara un documental sobre los movimientos de liberación en Centroamérica. A ella no le interesaba en lo absoluto la política. Pero estaba harta de su marido y de los medios de comunicación en México y en toda Latinoamérica. Añoraba enamorarse de alguien y hacer algo interesante. Manik era el portavoz. Se sintió atraída hacia él desde el inicio.

Sus dedos chatos y breves. Con los mismos que pulsaba las cuerdas de su guitarra, entonando con su voz grave y bella añejas melodías de Violeta Parra, Víctor Jara y Óscar Chávez. Con los mismos dedos y manos que escribía artículos de ciencias sociales y comunicados de su movimiento en Nicaragua y Guatemala. Las extremidades cortas que la acariciaban como nadie lo hizo jamás.

Y tú no podrías dejarte de sentir celoso al encontrar esos pasajes en sus diarios. Odiando a Manik Zaragoza, envidiándolo porque era un tipo instruido que la tuvo antes que tú. Alegrándote en el fondo por su tortura y muerte. Reprimiéndote luego y lamentándote después, porque Carmen lo amo también y te dolería mucho que sufriera, aunque no fuera por ti.

Sus dedos mínimos que la acariciaron una vez, siendo despojados de sus uñas ensangrentadas y mutilados por la policía centroamericana  en aquella prisión de Honduras. Sus ojos y sus cejas reventados por los golpes y su cuerpo estremecido por las descargas eléctricas aplicadas en los testículos por un oficial extranjero.

8

Llevabas días escuchando ruidos, pasos y voces en el pasillo. Esa noche te encerraste en la recámara de tu departamento con los perros bien dormidos bajo tu cama. Intentaste dormir, fallaste, manteniéndote despierto contra tu voluntad.

Hacia las tres de la mañana aquello era un concierto de gemidos, susurros, voces y pasos. Alguien o algo intentó varias veces abrir la chapa de tu puerta, luego cesó. Te tapaste con la sábana todo el rostro. Una mano recorrió tu cuerpo sobre la tela, acariciándote. Creíste reconocer aquella mano y sus caricias. Te hacías las ilusiones de que era una extremidad familiar. Levantaron de un golpe tus sábanas. Los perros ni se inmutaron. En un instante ya estabas besando y succionando unos senos que te conocías de memoria. ¿Carmen? ¿Habría escapado antes de la cremación y en realidad no habría muerto? Quizá regresó de la muerte para encontrarse contigo. Repentinamente su boca era más helada de lo normal, sus nalgas y su cadera en extremo frías, pero iguales de diestras a las de tu amada.

Te detuviste un instante. Recordaste que a las tres solía visitarla ella, la sacerdotisa. Quisiste hablar. Había algo en aquel cuerpo que te recordaba indudablemente al de ella. Por segundos jurabas que era tu Carmen. Tratas de articular algunas palabras, pero te silenció a besos y sentones.

En un susurro, jadeante, exhausta ella también, te dijo al oído: “soy las dos….” Y se desmayó sobre ti.

 

G. I. Gurdjieff: la lucha de los magos

gurdjieffhat

 

  1. La Lucha de los Magos

“La Lucha de los Magos”: anunció esa mañana el conservador diario de San Petersburgo.

Era el año 1914. Rusia sufría las embestidas y consecuencias de la Primera Guerra Mundial.

Crisis internas y externas en su sociedad preparaban el escenario para la Revolución de Octubre que sobrevendría.  Casi inmediatamente después de acabar con la última Gran Guerra Mundial, ya se presentía en el aire el olor a sangre, pólvora, muerte  y fuego de la siguiente matanza.

No sólo una cruenta ruptura económica y de clases agitaba al País Blanco, también las hambrunas y el descontento social cundían.

Sectarias y subversivas ideologías nacían y se propagaban, confundiendo o encendiendo al pueblo con violentos y febriles ánimos. Los errores estratégicos y militares cometidos por el Zar, su ingenuidad y prepotencia, en breve le costarían el trono, su vida y la de su familia.

Los valores de los grupos de la sociedad oscilaban entre un materialismo ramplón, consecuencia de nocivas lecturas de Marx y Engels, así como un cristianismo místico primitivo, casi medieval.

Nuevos mesías emergían a cada paso prometiendo la salvación: hipnotistas, líderes revolucionarios, anarquistas, socialistas, espiritistas, conspiradores políticos. Todos confluían, se enfrentaban, copulaban, en una densa y explosiva coctelera social. El espíritu brillaba por su ausencia.

Al joven psicólogo y periodista P. D. Ouspensky le desagradó el título del espectáculo: “La Lucha de los Magos”. Escuchó que la dirigía un hindú, luego alguien le dijo que se trataba de un griego del Cáucaso. Pensó que sería un nuevo mercachifles, un farsante, uno más de los múltiples estafadores que visitaban San Petersburgo, anunciando que venían de la India o del Extraño Oriente, para transmitir y mostrar profundas enseñanzas, con la oscura finalidad de engordar sus bolsillos, aprovechándose de la curiosidad e ignorancia del público.

Todo lo que sonara misterioso y oriental resultaba muy rentable desde aquel entonces.

Recortó el anuncio del periódico y por alguna inexplicable razón, lo guardó entre sus cuadernos. Acababa de llegar de la India, previamente buscó maestros, escuelas espirituales, quería algo más. Así que el anuncio de un nuevo místico en su ciudad no lo entusiasmó demasiado.

  1. El Hombre del Mostacho

Lo encontró a los pocos días en la terraza de un café de San Petersburgo. Lo impresionó a la distancia el amplio y prolongado mostacho, su estatura imponente y la corpulencia de su dorso. Mostrando una fortaleza y vitalidad poco comunes. El brillo de su cráneo por completo rapado. Luego una voz gruesa y cristalina, límpida, atrapó sus oídos. Un rudo acento caucásico al hablar: persa o afgano mezclado con ruso oriental o griego, quizá. Sobre todo los ojos penetrantes, comprensivos y profundísimos, traspasaban a sus interlocutores, desnudando sus almas e inhibiéndolos.

Resultó imposible no escucharlo sin fascinación. Se sentaron en la misma mesa. El joven Ouspensky era escéptico, desilusionado de los misticismos y las escuelas espirituales. No quería nuevos maestros, ni prometedoras enseñanzas. No creía ni esperaba nada. Tras una búsqueda espiritual de años, luego de su regreso de la India, se volcaba de nuevo en el raciocinio y el análisis científico.

La guerra y las prisiones, por donde transito en la última década, trastornaron los jóvenes nervios del psicólogo, se encontraba desilusionado, sensible en exceso y deprimido. Leía sin parar, abrevaba de los avances de las ciencias exactas: la física, la química y las matemáticas, en busca de un asidero, también de la literatura mística, teosófica y esotérica. Sin proponérselo, su encuentro con el mago cambiaría el rumbo de su vida y su trabajo.

Gurdjieff lo escuchó atentamente, enfocó con interés su mirada, y luego refutó tranquilamente cada argumento del joven periodista. Bebiendo una tras otra, decenas de tazas de café turco y fuerte armañac. Hablando despacio y sin perder un solo instante la calma. De las arraigadas creencias del novel psicólogo Ouspensky acerca de todas las cosas, no quedaría absolutamente nada en pie.

Gurdjieff nació en Armenia, en una pequeña ciudad del Cáucaso, conocida hoy como Georgia. Poseedor desde niño de una curiosidad insaciable, fue educado por un Pope de la Iglesia Ortodoxa, de quien devoraría toda su biblioteca. Preparándose con él, originalmente como médico y sacerdote de la Iglesia Griega Cristiana.

Durante la adolescencia emprendería viajes por la Ruta de Seda, Persia, Jerusalén, Palestina, Egipto, India. Ya como tratante de alfombras, sanador e hipnotista. O como maestro de danzas y organizador de espectáculos orientales. Aprendería de artesanos, alquimistas, cazadores, criadores de animales, cocineros, médicos tradicionales, incluso de los ladrones del Cáucaso, quienes le ayudarían a desarrollar una paciencia de santo, al permanecer durante días y días acechando en la estepa, sobre las rocas, con un rifle y sin mover un solo músculo.

  1. El Sufrimiento Consciente

Para comenzar con su trabajo psicológico, Gurdjieff aconsejó a Ouspensky no evadir en lo absoluto sus emociones negativas ni tampoco alimentarlas, sino vivirlas a plenitud, sentirlas en totalidad y observarlas a la distancia.

Sabiendo de antemano que el sufrimiento consciente lo volvería finalmente un individuo despierto. El Mago señaló que por lo general, el hombre dormido, el hombre que se vuelve combustible para la Luna, el hombre masa, vive sin querer sufrir, buscando exclusivamente el placer. Produciendo respuestas mecánicas y asociaciones mentales involuntarias, las cuales se encuentran por completo fuera de su control. Evadiendo las responsabilidades y los sufrimientos conscientes. Evitando cargar y llevar a cuestas, voluntariamente su propia cruz.

Le pidió a Ouspensky que no hablara absolutamente con nadie de sus dolencias espirituales, pues al contárselas a otros, las amplificaba y las vivía como mayores. El Sufrimiento Consciente era todo lo contrario: consistía en soportar por decisión propia las más crueles tareas y disciplinas, pero teniendo muy claro el objetivo que se lograría con ellas: ser dueño de Sí Mismo y vencer los hábitos negativos y automáticos.

A partir de entonces, Ouspensky se convertiría en uno de sus principales discípulos. Transcribiría sus enseñanzas orales, charlas y conferencias, en el que más tarde sería el célebre texto: Fragmentos de una Enseñanza desconocida.

Con el tiempo Gurdjieff se interesaría cada vez más por sus Danzas Sagradas, se avocaría en la redacción de su propia obra escrita: Relatos de Belcebú a su Nieto, y en componer música sacra con su armonio.

Viajaría a  Nueva York en varias ocasiones y encontraría ahí un nuevo hogar.

Por su parte, Ouspensky continuaría escribiendo, poniendo en práctica y difundiendo las enseñanzas del Cuarto Camino, pero por cuenta propia. Constituyéndose él mismo como un verdadero maestro.

Rodney Collin: el ascenso hacia la luz

rodney

 

 

Para el hombre, la mujer debe ser aquello

que le recuerde de dónde vino.

Para la mujer, el hombre debe ser aquello que le recuerde

hacia dónde irá en delante.

(RODNEY COLLIN –El Desarrollo de la Luz)

 

 

  1. El niño bien cuidado de Brighton y los viajes por Egipto de Kathleen

Antes de establecerse en Inglaterra, sus padres realizarían largos viajes a través de Oriente, el Cáucaso y Grecia, sobre todo a Egipto e India. El padre era un comerciante e importador de telas, prendas y arte consumado, y su madre, Kathleen, la hija del dueño de un hotel. Ambos poseían un fuerte interés por la astrología, la espiritualidad y las filosofías herméticas.

Tras su regreso de un largo viaje por Egipto recorriendo el Nilo y siguiendo la pista de una supuesta ruta de iniciación muy antigua que se desenvolvía según el curso del río, se establecen en Brighton. Tal era el sueño del padre desde muchos años atrás: encontrar un lugar tranquilo en el campo inglés  para retirarse y pasar sus días leyendo y realizando caminatas con sus perros.

En Egipto habrían establecido contacto con grupos herméticos, estudiosos de la filosofía neoplatónica y las religiones ancestrales de Oriente, particularmente con la sede de la Sociedad Teosófica, en Alejandría. Escucharían hablar que el Nilo, desde tiempos inmemoriales, fue tomado como un modelo a escala del Universo. Sus habitantes lo veneraban y las sociedades esotéricas recorrían su curso, deteniéndose en diversos sitios secretos, a lo largo de sus costas, donde les serían transmitidos diversos conocimientos espirituales, antes de virar a la pirámide de Keops, en donde se realizaría la prueba iniciática final. Aquel viaje dejaría una fuerte impresión en ellos, sobre todo en la joven señora.

Ya en Brighton, Kathleen se une a la Sociedad Teosófica del pueblo y comienza una activa labor estudiando astrología, meditación  y ayudando a traducir los clásicos teosóficos a diversas lenguas e incluso al alfabeto braille, con la finalidad de difundirlos. Aunque no tenía estudios superiores y ni siquiera cursó nunca el equivalente de un bachillerato, Kathleen poseía una asombrosa cultura, dominando diversas lenguas europeas, además del griego clásico y el latín, así como el lenguaje de señas de los sordomudos y el alfabeto de los invidentes. Junto con su marido, reunieron una de las bibliotecas más grandes de la comunidad sobre temas antiguos, psicológicos, históricos y esotéricos.

Sobre todo ella será quien influya en su pequeño y único hijo: Rodney. Desde entonces él se acostumbrará a leer y asimilar textos y libros a un ritmo sorprendente: de uno por día. El chico acabará en poco tiempo con la colección bibliográfica de sus padres y se volverá un asiduo visitante de la biblioteca pública del pueblo.

Rodney era un muchacho tímido, delgado y meditabundo, de rasgos finos, bien cuidado y educado, siempre cerca de sus padres o en la biblioteca. Leyendo algún volumen mientras Kathleen trabajaba en la máquina de escribir, estudiando música en un viejo piano de la familia o acompañando a su padre en sus caminatas por los senderos boscosos y playas de Brighton, en compañía de sus perros pastores y san bernardos.

Resultará una extraña coincidencia que muchos años después, en la década de los sesenta, en México, en Tepoztlán, Rodney Collin ayudara a traducir al español y difundir los textos de su maestro, Ouspensky, y del Cuarto Camino, dándolos a conocer en América Latina y los Estados Unidos. Una tarea análoga a la realizada por su madre Kathleen con la obra de la Sociedad Teosófica, cuando él era niño.

Asiste al Instituto de Brighton en donde recibe sus enseñanzas básicas y media. Desde entonces también enfrentará serios conflictos vocacionales, padeciendo fuertes dudas, cuestionamientos e inseguridades acerca de qué camino laboral, académico, espiritual o profesional proseguir.

  1. Viaje a Galicia para aprender español y su encuentro con el Cuarto Camino.

 

rodney2

 

El hombre tiene que aprender primero la Verdad.

Pero el Bien de la Verdad es antes que la Verdad,

pues toda Verdad únicamente puede venir del Bien.

(MAURICE NICOLL –El Nuevo Hombre)

 

Rodney Collin finaliza una carrera corta en economía en Londres, la cual nunca ejercerá, y traba contacto con grupos pacifistas y naturalistas, muy populares en Europa por aquellos tiempos previos a la guerra, ayudándolos a redactar periódicos, panfletos y revistas. Aunque no encuentra aún lo que anda buscando. Si algo tenía claro en aquel entonces, por lo menos, era el fuerte deseo de convertirse en escritor y vivir de sus publicaciones. Con ayuda de sus padres realiza un viaje a Galicia, en España, y pasará casi un año aprendiendo español y visitando las bibliotecas públicas, fascinado por las iglesias y el arte sacro del país. Todo ello consistirá en una importante preparación para sus futuros viajes e investigaciones en México y Sudamérica.

Gracias a sus conocimientos del idioma de Cervantes, es captado por el Servicio Secreto inglés y ejercerá como traductor e intérprete. La Segunda Guerra Mundial lo sorprenderá colaborando con el gobierno de su país; comienza un agitado periodo en el que a pesar de todo, no cesará de leer y escribir en su tiempo libre. Conoce a su esposa Jeanette en Londres y contrae matrimonio, compartiendo intereses y objetivos de carácter psicológico con ella. La chica también era una buscadora espiritual, desde muy joven se vinculó con un grupo relacionado con las enseñanzas de Krishnamurti, con el cual tenían contacto directo.

Rodney había publicado ya tres libritos sobre tópicos espirituales, una mezcla entre poesía y lenguaje teosófico, pero se encontraba indeciso entre apostar todo para convertirse en un escritor profesional o proseguir en cambio con su labor para el gobierno como experto en idiomas y traducción.

Encuentra por accidente en uno de sus viajes de trabajo, su primer libro relacionado con el Cuarto Camino, se trata de la obra: Un Nuevo Modelo del Universo, de Ouspensky, uno de los más densos y difíciles volúmenes del psicólogo ruso. Aunque afirmará años después que aunque en aquella ocasión no entendió nada, la personalidad de Ouspensky se trasluciría en sus letras y obra, consiguiendo cautivarlo y sembrándole el enorme deseo de encontrarse en persona con él.

Asiste a partir de entonces por primera vez a los grupos del Cuarto Camino, sobre todo a los que lideraba Maurice Nicoll en Londres, el cual contaba con numerosos seguidores, pero no consigue identificarse con el doctor Nicoll, quien a su vez habría sido discípulo de Carl Jung primero, y luego de Ouspensky en Inglaterra y de Gurdjieff en Francia. No le agradan del todo aquellas reuniones ni el estilo de monólogos del doctor y decide buscar directamente a su maestro: Piotr Ouspensky.

Gracias a algunas amistades de su madre, logra entrar en contacto con el psicólogo ruso por fin. Junto con Jeannette inician la asistencia a sus conferencias y ejercicios varias veces por semana, se entrevista personalmente con él y confiesa a su esposa que finalmente encontró “lo que andaba buscando”. Según sus propias palabras.

En la introducción de su más conocida obra: El Desarrollo de la Luz, escrita y publicada por Collins tras la muerte del maestro, Rodney confesará que no habló con Ouspensky en aquella ocasión de temas académicos o teóricos, sino que de inmediato entró en materia emocional, confesándole su deseo más hondo desde la infancia: llegar a ser escritor profesional.

Ouspensky le responderá que primero deberá someterse por años a la disciplina férrea y concienzuda del Cuarto Camino, y posteriormente las palabras y los libros emergerán por sí mismos. El Desarrollo de la Luz efectivamente, escrito poco después del fallecimiento de Ouspensky, consistirá en un compendio de todos los aprendizajes, tareas, discusiones, viajes y lecturas vividos por Collin en los casi quince años de trabajo con el psicólogo ruso.

Entre ambos existió una sólida relación no sólo intelectual: entre maestro y discípulo, sino también afectiva, de amigos, pues llegarán a estimarse bastante.

En la introducción del mismo libro, Collin describe su prolongada relación con Ouspensky. Por aquellos años el psicólogo ruso se había distanciado ya de su maestro Gurdjieff, prosiguiendo su propio trabajo de manera independiente. Tras la muerte del mago Gurdjieff Ouspensky se convertiría en el principal representante del Cuarto Camino, aunque ya existían diversos alumnos en Francia, Inglaterra y Alemania, quienes impartían sus propias conferencias y talleres, además de publicar sus textos independientes.

La Segunda Guerra Mundial impedirá el desenvolvimiento de los grupos de Ouspensky en Londres, y este se verá obligado a desplazarse a Nueva York para continuar con las escuelas y grupos fundados por Gurdjieff años atrás. Rodney Collin aprovecha su trabajo en el gobierno para viajar constantemente a América, acompañando a Ouspensky, ayudándolo a reunir grupos y encontrar lugares apropiados para impartir sus enseñanzas. Tras la etapa más cruenta de la guerra, se verán obligados a separarse durante varios años, sobre todo a partir del comienzo de la participación de los Estados Unidos en la misma.

Al finalizar el periodo más duro y sangriento, Ouspensky conseguirá regresar a Londres, pero sus alumnos lo encontrarán muy cambiado. En un momento dado, los instará a abandonar los métodos y las teorías del Cuarto Camino de manera tajante. Muchos de los alumnos y discípulos sufrirán cruentas decepciones, pues dedicaron demasiado tiempo y recursos a estudiarlos. Sólo unos pocos, entre ellos, Rodney Collin, comprenderán la enseñanza más secreta y profunda de su maestro: el verdadero Cuarto Camino, consiste en que cada quien encuentre su sendero individual, en su interior, y se transforme a sí mismo en su maestro y su propia escuela. No se trata, a la larga, de seguir a ningún maestro, sino en descubrir el Cuarto Camino en uno mismo.

Ouspensky fallecería al poco tiempo, víctima de un severo padecimiento renal. Crueles rumores señalaban por aquellos días que el psicólogo tenía una fuerte inclinación por la bebida. Rodney Collin y su mujer estarían con él en sus últimos días, como testigos de una atmósfera que ellos referirán como casi milagrosa,  de transmutación espiritual e inicio de un nuevo camino, más allá de la muerte.

  1. La Melodía de los Planetas

 

Hemos comenzado ya a considerar

el plan general de un cosmos y hemos visto cómo

-estando erigidos todos los cosmos conforme

a un mismo plan general-

cada parte de un cosmos menor

refleja y reacciona con la parte correspondiente de otro mayor.

 

(RODNEY COLLIN – El Espejo de Mercurio.)

 

 

Antes de morir, Ouspensky encargó una difícil tarea a un grupo de sus más allegados en Europa, entre los cuales se encontraban Rodney Collin y su esposa: escribir un compendio que sintetizara la relación entre todas las ciencias, todas las disciplinas de Occidente y Oriente, y sus equivalencias con los conceptos del Cuarto Camino.

Empero, la mayoría de los discípulos dejados tras su muerte se dedicaron a otras cosas: muchos abandonaron por completo las sendas espirituales. La Segunda Guerra finalizaba, dejando un continente derrumbado al cual era necesario reconstruir. Otros, como Maurice Nicoll, Orage y J. Bennet, emprenderían sus propias escuelas esotéricas, desarrollando un trabajo propio y publicando textos con total independencia de los demás grupos y células del Cuarto Camino.

Jeanne de Salzmann, una de las discípulas predilectas de Gurdjieff, se dedicaría a salvaguardar y difundir las obras completas y las partituras escritas por el mago. Quedándose por prescripción de Gurdjieff, como responsable de los derechos de todo su legado. Se decía que el mago le encomendó vivir más de 100 años para proteger y difundir su pensamiento, tanto en sus libros como en su obra musical.

A partir de entonces, sobrevendría una lluvia de publicaciones y fundación de escuelas místicas inspiradas en el Cuarto Camino, o cuando menos en su nombre, inauguradas por personas que incluso jamás tuvieron contacto directo con sus escuelas ni con ninguno de sus autores. Algunas de las cuales poco realmente tendrían que ver con sus conceptos reales. Mezclando el estudio del eneagrama con el yoga, por ejemplo, o la astrología, el psicoanálisis y las danzas con otras filosofías singulares. Incluso vulgarizando hasta cierto punto las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky.

De tal manera que Collin se vio por completo solo tras la muerte de su maestro, enfrentado con la tarea de terminar con el encargo dejado por Ouspensky. Estudió y trabajó a un ritmo tremendo, con la intención de culminarlo, asimilando un libro por día y escribiendo hasta veinte horas diarias. En breve tiempo pariría una de las más importantes producciones bibliográficas del Cuarto Camino: El Desarrollo de la Luz, un modelo del cosmos desde esta escuela, el cual sería una continuación del pensamiento esotérico científico iniciado por Ouspensky desde sus años juveniles.

Collin dejaría muy en claro el papel de los planetas como filtros que condensan y proporcionan a la luz emanada por el sol, su muy particular esencia, perfume y ritmo musical. De manera que cuando dicha luz llega al planeta Tierra, ya se encuentra bastante influenciada y matizada por la energía de cada planeta del Sistema Solar, ejerciendo su poder específico sobre los habitantes de la misma. Entre ellos la psicología del hombre.

Rodney Collin desarrollo una fascinante clasificación de las energías, los tipos psicológicos e incluso la anatomía humana y su funcionamiento glandular de acuerdo al trabajo de cada planeta del Sistema Solar:

  1. Mercurio (La activación del organismo, la capacidad de iniciar actividades y emprender nuevos proyectos cada día. Su órgano anatómico humano de influencia directa es la tiroides, propiciando la respiración, echando andar los pulmones y el resto del sistema respiratorio).
  2. Venus (Encargado de la reproducción y el aumento poblacional de cualquier especie, incluso el de grasa y sobrepeso en los organismos. Su órgano correspondiente de influencia anatómica es la paratiroides, así como el resto de tejido conectivo del organismo: nervios periféricos, grasa, tendones, huesos. A los cuales puede ayudar a su aumento de dimensiones y volumen).
  3. Marte (La agresión y Violencia, Movimiento Externo, Lucha y Fuga. Su órgano de influencia son las glándulas suprarrenales. Responsable de las grandes eras de invasión y guerra en los humanos).
  4. Júpiter (La curación del organismo, el Sistema Inmunológico, los reflejos involuntarios y la consciencia corporal. Su órgano de influencia es la pituitaria posterior).
  5. Saturno (La Inteligencia, la planeación, la resolución de problemas y el pensamiento científico. Su órgano es la corteza cerebral y algunos de los huesos, como el cráneo humano).
  6. Urano (Sexualidad, Sensualidad y Emociones superiores. Su órgano de influencia es las denominadas gónadas o glándulas sexuales: ovarios y testículos).
  7. Neptuno (La espiritualidad y el pensamiento superior. Su órgano es la Glándula Pineal, mejor conocido desde la antigüedad como el Tercer Ojo. Del cual apenas se conocen muchas de sus funciones y que permanece inactivo, encapsulado en una válvula de grasa sobre todo en la mayoría de las personas adultas).
  8. El Sol (Es el Padre de Todos los Planetas, su órgano de influencia es el Timo, ubicado por encima del corazón. Presuntamente el timo actuaría durante la infancia y la adolescencia, contribuyendo al crecimiento físico y emocional de niños y adolescentes. Fosilizándose en la edad adulta y resintiéndose su falta de actividad en la ausencia de sentimientos apasionados y de amor a la vida).
  9. La Luna (Es hija de la Tierra, su órgano de influencia es el Sistema Linfático, encargado de la digestión y procesamiento de alimentos, líquidos y sustancias orgánicas).

 

  1. Migración a México y transmutación final en la Catedral de Cusco, en Perú

 

Tras la muerte de Ouspensky y de la publicación del Desarrollo de la Luz, Rodney Collin emigraría a México con su esposa y algunos de sus primeros discípulos. Se dice que un maestro no es realmente maestro, sino hasta la muerte de quien lo inició en el conocimiento sagrado.

En Tepoztlán, Morelos, proyectarían la creación de la Editorial Sol, iniciando las primeras traducciones al español de los libros de Ouspensky y Gurdjieff, así como de algunos autores destacados como Jiddu Krishnamurti e incluso teosóficos, como Mabell Collins y Alice Bailey.

En Tepoztlán fundarían su escuela espiritual, iniciando un fuerte trabajo espiritual con los primeros alumnos norteamericanos y latinos. Desarrollando investigaciones y estudios paralelos en astrología, eneagrama, Tarot, medicina tradicional, a los cuales comienzan a integrarse estudiantes de toda América Latina.

Rodney Collin recorre primero México, realizando estudios de campo en las pirámides y sitios sagrados como Teotihuacán. De ahí partirá hacia Perú y Brasil con los mismos objetivos. Collin estaba convencido de que los diversos centros ceremoniales de América Precolombina fueron diseñados por personajes de gran inteligencia, pertenecientes a la Humanidad Consciente, ya desaparecida, como aquellos que proyectaron las pirámides de Egipto y las catedrales góticas europeas.

Sería en Cusco, Perú, tras experimentar una fuerte experiencia espiritual en la torre de su Catedral, que sufriría un infarto fulminante, desplomándose posteriormente desde el campanario de la misma, hasta el fondo de su plaza.

Sus familiares y amigos señalarán que varios días previos, había sido presa de fuertes estados de éxtasis emocional, vislumbrando lo que en breve tiempo sería un drástico proceso de transmutación energética y de viaje, más allá de la muerte.

¿Quién es el psicólogo P. D. Ouspensky?

Ouspensky-with-camera

 

  1. La Primera Crisis Espiritual      

Piotr Ouspensky renunció en diversas ocasiones a varios privilegios. Primero al bachillerato, a principios de 1900, cuando tenía quince años y marchó  a San Petersburgo  para unirse al ejército.

Sería rechazado debido a su juventud y Piotr se vería obligado a regresar a Golosnovska, un modesto pueblecito muy lejano de la capital rusa, ubicado en Bielorrusia, en donde sus padres se dedicaban a la agricultura y a criar conejos, palomas y gallinas.

Nunca rehusaría desempeñar labores físicas y manuales, por lo que posteriormente referiría en sus escritos, incluso amaba la agricultura y respetaba sobremanera el trabajo de los campesinos. También tendría que renunciar a su premura por enlistarse y esperar durante varios años más antes de ser admitido en el servicio.

Durante los casi cinco años en que se dedica al campo con su padre, cultiva no sólo la tierra, sino que por su propia cuenta desarrolla el estudio de la filosofía, las religiones, las matemáticas, la psicología y la química. Llegando a tener un dominio muy importante de ellas sin jamás pisar un aula escolar.

A los diecinueve años renuncia totalmente a la posibilidad de ir a la universidad. Y esto es del todo una renuncia consciente. En uno de sus textos autobiográficos, escritos en su etapa de madurez: Un Nuevo Modelo del Universo, señala que en delante se dedicaría por completo a estudiar y aprender por sí mismo. Al parecer desde entonces, su búsqueda iría mucho más allá de lo que  las instituciones educativas oficiales podían brindarle.

A los diecinueve años consigue unirse por fin al ejército, sin dejar jamás las investigaciones personales realizadas durante las noches, tras extenuantes jornadas de entrenamiento y labor militar. Ahondando al mismo tiempo en los campos del saber en apariencia más distantes: biología, yoga, psicología, medicina, física, química, lógica, esoterismo, epistemología.

Aprovechando sus conocimientos por demás bastos, es asignado a una unidad de exploración durante la guerra ruso-japonesa, primero como chofer, posteriormente como artillero, experto en explosivos, mecánico, enfermero. Durante una incursión cerca de la costa del Pacífico, cuando es evidente que los ruso perderán frente a los japoneses, Ouspensky es capturado  por el ejército enemigo junto a varios de sus colegas. Recluido en un campo de forzados en el frente de Siberia durante meses.

Es durante su reclusión, contando con apenas veinticinco años, ante el peligro de ser fusilado por los japoneses, teniendo como única posesión un ejemplar de la Biblia, que padece su primera experiencia mística. Algo que más tarde calificaría él mismo como el inicio de su despertar.

Al punto de ser fusilado junto con algunos de sus camaradas, Ouspensky es liberado junto con un grupo de prisioneros, tras la firma por parte de los zares rusos de la rendición ante el emperador japonés.

Cuando regresa del frente, P. D. Ouspensky ya no es el mismo, sus padres y amigos no le reconocen más.

Iniciará una intensa búsqueda espiritual. Abandonará definitivamente la vida militar, se convertirá en periodista, psicólogo, conferencista y escritor independiente.

Esta búsqueda lo llevará por viajes en distintos orbes: India, Persia, Turquía, Afganistán.

No será sino hasta su regreso a San Petersburgo, en su propia patria, donde encontrará a su verdadero y definitivo maestro.

  1. El encuentro con G. Gurdjieff

El encuentro entre el psicólogo Ouspensky y el mago Gurdjieff es legendario. Equivale al enfrentamiento entre el racionalismo científico, la intuición y la magia.

Ouspensky era un ferviente seguidor de Emanuel Kant, Wilhelm Wundt y Albert Einstein, creyente en la fuerza legítima del pensamiento racional y las ciencias occidentales. Empero, la búsqueda del lado oculto de la vida y lo “milagroso” nunca le había dado tregua. Antes de conocer a Gurdjieff, peregrinó entre monasterios diversos, sectas y escuelas esotéricas de cualquier tipo, en busca de un maestro que le iniciara en una nueva percepción de “otros mundos”. Se dice que en la India sería admitido de inmediato en la sede de la Sociedad Teosófica, pero no era lo que él buscaba.

Gurdjieff por su parte, poseía poderes mentales, aprendidos no sólo en la teoría, sino que era bastante versado en el dominio práctico y corporal de diversas tradiciones sufís, hinduistas y cristianas esotéricas. En compañía de un grupo de amigos interesados en el conocimiento de sí mismos, dieron con la pista de una escuela antiquísima, cuyas bases se asentaban en el desierto de Afganistán.

Desde el inicio Gurdjieff actuó con Ouspensky como un maestro ante su alumno, transmitiéndole poco a poco su conocimiento. Estaba claro que el acceso a la enseñanza del Cuarto Camino, la escuela psicológica de Gurdjieff, únicamente podía producirse gradualmente. Esto quiere decir que el estudiante o iniciado era guiado por Gurdjieff poco a poco, a veces pareciendo que el objetivo o fin de un determinado ejercicio o práctica no estaba claro o no existía.

Varios años trabajaron y recorrieron juntos Gurdjieff y Ouspensky, a lo largo de todo Rusia, evadiéndose de las guerras civiles y la Revolución Comunista. Luego por Asia Central, Europa, incluso América. Intentando abrir escuelas del Cuarto Camino y buscando dar a conocer su enseñanza. Teniéndose que mover constantemente y reiniciando cada vez de nueva cuenta en un nuevo país, debido al momento de entreguerras que les tocara vivir.

Gracias a Gurdjieff, Piotr Ouspensky conseguiría no sólo ampliar su conciencia y establecer contacto con lo “milagroso”, como tanto anhelaba. Sino también brindarle un giro por completo distinto a toda la cantidad de conocimientos enciclopédicos que acumulara hasta antes de conocer a su maestro. Aterrizándolos, encontrando conexiones entre los conceptos, equiparando teorías y sobre todo volviendo más reales y concretas tantas definiciones teóricas que llevaba a cuestas.

Según Gurdjieff, existe una diferencia fundamental entre saber y comprender. El saber es acumulativo, expansivo, cuantitativo, se define por la cantidad de conceptos, explicaciones, verdades sustentadas y demostradas que posee alguien. Tal como han hecho la mayor parte de sabios y científicos de Occidente.

Por su parte, la comprensión, en apariencia sencilla, consiste en mantener una misma verdad durante años, e ir profundizando en ella de diferentes modos y a diversos niveles, ahondando en ella con el paso del tiempo y la disciplina interior. Entendiéndola no sólo con la mente, sino también con el corazón.

Sabemos que hemos comprendido algo y que no sólo lo hemos aprendido o memorizado mecánicamente, cuando caemos en la cuenta, inclusive después de años, que hasta ahora hemos podido comprender algo que era evidente y que por alguna razón antes no podíamos entrever ni elucidar.

  1. La inevitable separación

A inicios de la Segunda Guerra Mundial, Ouspensky comenzó a experimentar desazón ante las nuevas iniciativas y el rumbo que tomaban las enseñanzas de Gurdjieff.

Piotr señala en sus escritos autobiográficos que por primera vez pudo separar el pensamiento de Gurdjieff, al cual comprendía cada vez más y le era crecientemente más útil, de la persona del maestro.

Esta era por cierto, justo una de las enseñanzas promulgadas por el Cuarto Camino: aprender a no identificarse con las personas y las circunstancias. Vencer y erradicar los sueños y las idealizaciones. Independizarse y lograr separarse de su maestro tras un largo periodo de formación.

No era que tuviese algo en contra del mago, o que considerara erróneo su proceder. Se trataba de que simplemente Ouspensky necesitaba seguir otro rumbo, iniciar su propio camino, ser él mismo ahora un maestro.

A finales de los años 30 su separación sería definitiva

Ouspensky partió hacia Inglaterra, donde iniciaría sus propias conferencias y grupos, con sus correspondientes alumnos. Quienes poco tenían que ver directamente con Gurdjieff.

Por su parte, el maestro y mago partiría hacia América, en donde encontraría gran cantidad de alumnos y seguidores nuevos. Convirtiéndose en un tremendo hablante del inglés y conocedor de la cultura norteamericana.

 

 

 

 

G. I. Gurdjieff: La Lucha de los Magos

GeorgesGurdjieff3

 

  1. La Lucha de los Magos

“La Lucha de los Magos”: anunció esa mañana el conservador diario de San Petersburgo.

Era el año 1914. Rusia sufría las embestidas y consecuencias de la Primera Guerra Mundial.

Crisis internas y externas en su sociedad preparaban el escenario para la Revolución de Octubre que sobrevendría.  Casi inmediatamente después de acabar con la última Gran Guerra Mundial, ya se presentía en el aire el olor a sangre, pólvora, muerte  y fuego de la siguiente matanza.

No sólo una cruenta ruptura económica y de clases agitaba al País Blanco, también las hambrunas y el descontento social cundían.

Sectarias y subversivas ideologías nacían y se propagaban, confundiendo o encendiendo al pueblo con violentos y febriles ánimos. Los errores estratégicos y militares cometidos por el Zar, su ingenuidad y prepotencia, en breve le costarían el trono, su vida y la de su familia.

Los valores de los grupos de la sociedad oscilaban entre un materialismo ramplón, consecuencia de nocivas lecturas de Marx y Engels, así como un cristianismo místico primitivo, casi medieval.

Nuevos mesías emergían a cada paso prometiendo la salvación: hipnotistas, líderes revolucionarios, anarquistas, socialistas, espiritistas, conspiradores políticos. Todos confluían, se enfrentaban, copulaban, en una densa y explosiva coctelera social. El espíritu brillaba por su ausencia.

Al joven psicólogo y periodista P. D. Ouspensky le desagradó el título del espectáculo: “La Lucha de los Magos”. Escuchó que la dirigía un hindú, luego alguien le dijo que se trataba de un griego del Cáucaso. Pensó que sería un nuevo mercachifles, un farsante, uno más de los múltiples estafadores que visitaban San Petersburgo, anunciando que venían de la India o del Extraño Oriente, para transmitir y mostrar profundas enseñanzas, con la oscura finalidad de engordar sus bolsillos, aprovechándose de la curiosidad e ignorancia del público.

Todo lo que sonara misterioso y oriental resultaba muy rentable desde aquel entonces.

Recortó el anuncio del periódico y por alguna inexplicable razón, lo guardó entre sus cuadernos. Acababa de llegar de la India, previamente buscó maestros, escuelas espirituales, quería algo más. Así que el anuncio de un nuevo místico en su ciudad no lo entusiasmó demasiado.

  1. El Hombre del Mostacho

 

Gurdjieff

 

 

Lo encontró a los pocos días en la terraza de un café de San Petersburgo. Lo impresionó a la distancia el amplio y prolongado mostacho, su estatura imponente y la corpulencia de su dorso. Mostrando una fortaleza y vitalidad poco comunes. El brillo de su cráneo por completo rapado. Luego una voz gruesa y cristalina, límpida, atrapó sus oídos. Un rudo acento caucásico al hablar: persa o afgano mezclado con ruso oriental o griego, quizá. Sobre todo los ojos penetrantes, comprensivos y profundísimos, traspasaban a sus interlocutores, desnudando sus almas e inhibiéndolos.

Resultó imposible no escucharlo sin fascinación. Se sentaron en la misma mesa. El joven Ouspensky era escéptico, desilusionado de los misticismos y las escuelas espirituales. No quería nuevos maestros, ni prometedoras enseñanzas. No creía ni esperaba nada. Tras una búsqueda espiritual de años, luego de su regreso de la India, se volcaba de nuevo en el raciocinio y el análisis científico.

La guerra y las prisiones, por donde transito en la última década, trastornaron los jóvenes nervios del psicólogo, se encontraba desilusionado, sensible en exceso y deprimido. Leía sin parar, abrevaba de los avances de las ciencias exactas: la física, la química y las matemáticas, en busca de un asidero, también de la literatura mística, teosófica y esotérica. Sin proponérselo, su encuentro con el mago cambiaría el rumbo de su vida y su trabajo.

Gurdjieff lo escuchó atentamente, enfocó con interés su mirada, y luego refutó tranquilamente cada argumento del joven periodista. Bebiendo una tras otra, decenas de tazas de café turco y fuerte armañac. Hablando despacio y sin perder un solo instante la calma. De las arraigadas creencias del novel psicólogo Ouspensky acerca de todas las cosas, no quedaría absolutamente nada en pie.

Gurdjieff nació en Armenia, en una pequeña ciudad del Cáucaso, conocida hoy como Georgia. Poseedor desde niño de una curiosidad insaciable, fue educado por un Pope de la Iglesia Ortodoxa, de quien devoraría toda su biblioteca. Preparándose con él, originalmente como médico y sacerdote de la Iglesia Griega Cristiana.

Durante la adolescencia emprendería viajes por la Ruta de Seda, Persia, Jerusalén, Palestina, Egipto, India. Ya como tratante de alfombras, sanador e hipnotista. O como maestro de danzas y organizador de espectáculos orientales. Aprendería de artesanos, alquimistas, cazadores, criadores de animales, cocineros, médicos tradicionales, incluso de los ladrones del Cáucaso, quienes le ayudarían a desarrollar una paciencia de santo, al permanecer durante días y días acechando en la estepa, sobre las rocas, con un rifle y sin mover un solo músculo.

  1. El Sufrimiento Consciente

Para comenzar con su trabajo psicológico, Gurdjieff aconsejó a Ouspensky no evadir en lo absoluto sus emociones negativas ni tampoco alimentarlas, sino vivirlas a plenitud, sentirlas en totalidad y observarlas a la distancia.

Sabiendo de antemano que el sufrimiento consciente lo volvería finalmente un individuo despierto. El Mago señaló que por lo general, el hombre dormido, el hombre que se vuelve combustible para la Luna, el hombre masa, vive sin querer sufrir, buscando exclusivamente el placer. Produciendo respuestas mecánicas y asociaciones mentales involuntarias, las cuales se encuentran por completo fuera de su control. Evadiendo las responsabilidades y los sufrimientos conscientes. Evitando cargar y llevar a cuestas, voluntariamente su propia cruz.

Le pidió a Ouspensky que no hablara absolutamente con nadie de sus dolencias espirituales, pues al contárselas a otros, las amplificaba y las vivía como mayores. El Sufrimiento Consciente era todo lo contrario: consistía en soportar por decisión propia las más crueles tareas y disciplinas, pero teniendo muy claro el objetivo que se lograría con ellas: ser dueño de Sí Mismo y vencer los hábitos negativos y automáticos.

A partir de entonces, Ouspensky se convertiría en uno de sus principales discípulos. Transcribiría sus enseñanzas orales, charlas y conferencias, en el que más tarde sería el célebre texto: Fragmentos de una Enseñanza desconocida.

Con el tiempo Gurdjieff se interesaría cada vez más por sus Danzas Sagradas, se avocaría en la redacción de su propia obra escrita: Relatos de Belcebú a su Nieto, y en componer música sacra con su armonio.

Viajaría a  Nueva York en varias ocasiones y encontraría ahí un nuevo hogar.

Por su parte, Ouspensky continuaría escribiendo, poniendo en práctica y difundiendo las enseñanzas del Cuarto Camino, pero por cuenta propia. Constituyéndose él mismo como un verdadero maestro.

 

Limitless: expandiendo nuestra mente a su máxima potencia

limitless-front-1

 

Hay seres cuyos poderes y atributos son mucho más elevados que los del hombre, y éste jamás ha soñado que pudieran existir. Mas, a pesar de esto, esos seres fueron en un tiempo lo que nosotros  ahora, y seremos en un tiempo como ellos son, y aún superiores, porque tal es el destino del hombre, a juzgar por lo que nos dicen los iluminados.

(EL KYBALIÓN)

 

  1. El escritor fracasado que encuentra una salida fácil y rápida para sus problemas

 

Edward Morra es un escritor fracasado en plena crisis creativa. Sin  contacto alguno con su familia ni amigos, con la hermosa novia a punto de abandonarlo debido a su mediocridad, una editora que aguarda sin muchas esperanzas la entrega de un manuscrito de novela que aparenta jamás llegar a finalizarse. El cual no logra por ningún motivo, pese a sus esfuerzos, avanzar, ni mucho menos culminar, aunque recibió ya un adelanto por el mismo. Su situación no parece tener salida alguna, contrariamente, cada día se agudiza más, hundiéndolo en la apatía, el fracaso y la depresión.

Se trata  sin duda, de un contexto narrativo con el cual muchos fácilmente se identifican de inicio.

Una mañana Morra encuentra en la calle a su ex cuñado, un dealer de fármacos ilegales, quien le facilita la primera probada de NZT. Una diminuta pastilla cristalina, la cual tras ingerirla, amplifica a la millonésima potencia su pensamiento, memoria y percepciones. El manuscrito queda terminado de un palmo, su editora no puede creerlo. Sus capacidades de socialización y de contactar con los demás, otrora atrofiadas o subdesarrolladas, aumentan, volviéndolo abierto, elocuente, inteligentísimo y encantador. Todo lo que no es cuando se encuentra en su estado cotidiano  “normal” y sin la influencia de la pastilla.

Desafortunadamente, el efecto del NZT, al igual que cualquier otro fármaco y sustancia artificial, se va. El viejo Morra regresa con  su incesante pesimismo, timidez, falta de iniciativa, miedos y total ausencia de fuerza de voluntad. Por lo que no tarda en recurrir a su ex cuñado de nueva cuenta para acceder a un poco más de droga. No sabe, o no quiere saber, que la primera toma que le obsequió, tan sólo fue un anzuelo para volverlo adicto y convertirlo en un sirviente o un esclavo adicto, a sus servicios.

Empero, el rumbo de las circunstancias dará un giro por completo inesperado. Su familiar es asesinado y Edward Morra tiene la suerte de hallar en su departamento el escondite donde éste tenía una dotación grande de NZT. A partir de entonces su suerte cambia: su novela será publicada, recuperará a su novia, su mente se volverá insaciable, dándose cuenta que lo suyo no es en realidad la creación literaria, como lo creyó toda su vida, si no las inversiones en la bolsa de valores, las finanzas, las relaciones públicas, las matemáticas, los idiomas y la política. Escalando socialmente a pasos gigantescos, con lo que sus problemas tampoco tardan en multiplicarse, atrayendo el interés de empresarios corruptos y mafiosos provenientes de Europa Oriental. Como él mismo dice en una parte de la cinta con voz en off: cuando se tiene algo, no tardan en quererlo también otros

¿Pero de dónde es que la inteligencia del personaje principal de Limitless, un filme del año 2011 basado en la novela The Dark Fields, logra extraer toda aquella cantidad increíble de capacidades y acervo de conocimientos?

De ninguna otro lugar más que de las propias experiencias almacenadas por su cerebro durante sus treinta y tantos años de edad. El NZT no hace más que facilitar la vía de acceso directa a todo lo que ya se tiene guardado en  el cerebro de antemano. La trama de la película plantea algo que es del interés de la ciencia psicológica desde los albores de los tiempos: en nuestra psique y en nuestro cerebro, poseemos ya todos los conocimientos necesarios para ser exitosos y auto realizarnos en nuestra vida. La historia todavía, según nuestro punto de vista, apunta aún más hondo: ¿Cuál es la finalidad de permanecer entonces tantos años al interior de un sistema educativo automatizado, mecánico, alienante, repetitivo, y sobre todo costoso, incluso décadas enteras, encerrados en aulas artificiosas, con licenciaturas, maestrías y doctorados la mayoría de las veces impracticables, si el cerebro humano, lo mismo que el resto de su organismo, realmente está diseñado para auto regenerarse, aprender por sí mismo e incluso curarse por sí solo?

El problema fundamental es que ignoramos, o hemos olvidado las claves adecuadas para acceder a la fuente de nosotros mismos y recuperar lo que es nuestro y se encuentra en nuestro interior.

  1. La mente enfocada y la vía de acceso a sus propios secretos

limitless003

 

Muchos hemos soñado con la posibilidad de ampliar la capacidad de nuestro pensamiento y percepciones. Alcanzando el éxito subsecuente en  nuestras vidas. El tema no es en lo absoluto novedoso, en realidad es un lugar común en toda la historia de la psicología: desde los textos más ancestrales en India, Egipto, Grecia, Israel, los cuales consistían en claves ocultas para desarrollar la conciencia y potencializar las funciones del cuerpo humano, el cerebro y la mente. Psicólogos antiguos, místicos y maestros desde épocas remotas, presentían que la evolución humana no se detenía de ningún modo en el ser humano tal como se conoce. Contrariamente, para ellos, éste no era más que un eslabón inmaduro y en ciernes, un punto de paso insignificante hacia un tipo de ser más avanzado y desarrollado. Al igual que la oruga no representa más que la antesala de lo que pronto será una bella mariposa.

Hay algo que señaló apenas de paso el psicólogo ruso L. S. Vygotsky hacia el final de su obra, tras muchos años de investigaciones sobre la relación entre el lenguaje y el pensamiento y cómo estimularlos: la clave de todo el desarrollo humano no está únicamente en su capacidad de razonamiento, sino en el desenvolvimiento natural y sano de sus emociones.

Algunas escuelas esotéricas plantearon el problema de una forma diferente: el ser humano como se conoce actualmente, no es el final de ninguna escala evolutiva ni mucho menos su prototipo súper-avanzado. Como creen y asumen firme e incluso fanáticamente, el evolucionismo y el liberalismo sociológico y psicológico que rigen nuestro sistema social y educativo. Todo lo contrario, apenas es el primer estadio en la evolución de unas capacidades y potencialidades que se encuentran subdesarrolladas o latentes en la inmensa mayoría de las personas.

La trama de la película Limitless en cierto modo se acerca a esta problemática, y la toca discretamente. Tal vez sin proponérselo. El ser humano común y corriente viven en un bajísimo nivel de funcionamiento psicológico y sobre todo emocional, sin utilizar apenas un mínimo de sus capacidades cognitivas y neurológicas, suficientes tan sólo para hacer como que trabaja y estudia, fungiendo roles predeterminados en donde se espera de él tan sólo lo más indispensable, además de volverlo  un ser consumista hasta el máximo. Aunque se sueñe a sí mismo, falsamente, que él es el mayor triunfo de la evolución de la Tierra, el pensamiento racional, la cumbre en el desarrollo de la historia humana, la ciencia y la tecnología. Un sueño hipnótico que por cierto, no hace más que contribuir a seguirlo manteniendo en su estado de subdesarrollo y atrofiamiento. Y es que si se está conforme con el nivel psicológico que se tiene y con el estado en que se vive, incluso si se considera que ya se alcanzó la cúspide, es lógico que nadie se pregunte si no hay algo más en la evolución para los seres humanos

Según algunas escuelas esotéricas, la clave se encuentra nuevamente, en cómo armonizar las funciones intelectuales con las emocionales y las corporales para hacerlo evolucionar hacia un todo armónico. Lo que se llamaba desde el inicio de los tiempos como la “consciencia” o el “despertar”.

¿En qué consistiría entonces, hipotéticamente hablando, un ser humano evolucionado o en vías de evolución, quien hubiese logrado desarrollarse, o estuviese en el camino del despertar?

Diferentes escuelas esotéricas nos brindan al respecto ciertas claves, no muy específicas u ocultas: vencer al ego, conocerse a sí mismo, identificar y erradicar a los falsos Yoes o demonios que habitan en su corazón. Vencer al ego y expulsar a los falsos Yoes consiste en el trabajo emocional de conocerse a sí mismo.

¿Qué sucedería con nuestra vida si lográsemos erradicar y exterminar todas las voces internas que nos hacen odiarnos a nosotros mismos, o conspirar con amargura contra los demás, aquellas que en el momento de encontrarnos en el camino de lo que realmente somos y deseamos, nos hacen extraviar, recalcándonos nuestras errores y culpas, resaltando nuestras debilidades, defectos y ocultando nuestras virtudes y cualidades? Desde luego que nuestra existencia sería muy diferente.

Al parecer, desde nuestro punto de vista, el NZT, quien es el fármaco protagonista de la película Limitless (2011), no hace más que silenciar las voces negativas o falsos Yoes, las cuales usualmente nos ametrallan y restan nuestras energías cotidianas, impidiéndonos el bienestar y el logro de nuestros sueños. Al quedar silenciada la parte negativa de la mente, esta puede enfocarse en los verdaderos objetivos y percibir su propia existencia tal como debe ser.

Sin la  negatividad que nos ataca día con día, la vía de acceso a todos los conocimientos, lecturas acumuladas, películas y programas televisivos contemplados, experiencias pasadas y el acervo general de una vida entera, se vuelve directo e inmediato. Nada entorpece el  trabajo de la conciencia ni la posibilidad de que ésta pueda entonces utilizar a placer lo que necesita para lograr sus objetivos. Sin tener nada ni nadie que la amedrente, entorpezca e incluso suplante su lugar.

  1. De la Pantalla Grande a la Serie de TV

La película Limiltless recibió durísimas críticas por parte de los medios especializados en el cine y también por detractores del uso de las drogas. Quienes no daban un peso ni un dólar por ella. Los primeros acusaron al guionista y director Neil Burguer de realizar un filme caótico narrativamente, en donde las escenas se suceden una tras otra, sin finalidad clara. Los detractores de los psicofármacos acusaron al director de promover el uso de las drogas. Sin embargo, la película no sólo logró recuperar el dinero que se invirtió en ella, sino que consiguió irse quedando paulatinamente en el imaginario colectivo, instalándose poco a poco en lo que podría llegar a ser una película de culto. Recordada en el futuro por los cinéfilos y por quienes logran ver algo más en ella. A tal punto que el protagonista, Bradley Cooper financió y produjo para la CBS la adaptación de la historia en formato de serie televisiva, la cual salió a penas en Octubre de 2015, estelarizada por el encantador Jake McDorman  y la hermosa Jennifer Carpenter como coprotagonista. ¡Y es que algo más debe haber en la historia, además de drogas y confrontación con el mundo del crimen!

En la actualidad, no existe un psicofármaco semejante al NZT, los que más se le acercan por el momento son los medicamentos de la familia de los nootrópicos, utilizados para el tratamiento de las demencias seniles, particularmente en la enfermedad de parkinson. Empero, sus efectos, según se han descrito, sobre todo en sujetos quienes no padecen ningún tipo de daño neurológico, no son para nada como se muestran en la película ni en la serie televisiva. Aunque la posibilidad de encontrar una llave de acceso rápida y fácil a todos los potenciales de la mente no deja de tentar ni seducir a muchos.

Pareciera que nada pudiese sustituir al trabajo espiritual y psicoemocional diario de enfrentar los propios demonios, identificarlos, asumirlos y erradicarlos del propio corazón. Los efectos de cualquier sustancia artificial introducida en el organismo siempre se perderán, incitando al consumidor a una nueva ingesta de la misma. Este es de hecho el drama que vive Edward Morra, protagonista de Limitless. Quien debe además asumir los catastróficos efectos secundarios del NZT.

Contrariamente, lo que se logre  conseguir a partir del trabajo espiritual en uno mismo, venciendo los propios malos hábitos, auto observándose y limpiando el alma, puede llegar a permanecer, incluso por la eternidad, tal como prometen los antiguos libros sagrados.

La Cuarta Dimensión, o la posibilidad de escapar de los límites de nuestra percepción

fortaleza 2

 

Existe asimismo en la naturaleza una fuerza mucho más poderosa, siquiera sea en otra forma que el vapor, y por medio de la cual, un solo hombre que pudiera apoderarse de ella y supiera dirigirla, trastornaría y cambiaría la faz del mundo. Esta fuerza era conocida por los antiguos, y consiste en un agente universal cuya ley suprema  es el equilibrio y cura dirección tiende inmediatamente al gran arcano de la magia trascendental.

(ELIPHAS LEVI –Dogma y Ritual de la Alta Magia)

 

  1. El Prisionero de la Fortaleza de Pedro y Pablo en San Petersburgo

El joven científico no tenía verdadera necesidad de asistir a aquellas tertulias sobre política y sociología, en compañía de revolucionarios, socialistas y anarquistas. Se preparó en la Universidad de San Petersburgo en física y matemáticas, también poseía profundos conocimientos de literatura y música. Leía poesía, filosofía y novelas sin parar y tocaba bastante bien el violín. Acababa de finalizar su doctorado, con una especialidad sobre vectores. Tenía una novia joven y hermosa: María, con quien se encontraba comprometido; en realidad la amaba bastante y en los duros años posteriores que sobrevendrían, tendría demasiado tiempo para darse cuenta de ello.

Apenas aplicara los exámenes de oposición y lograse ingresar a la misma universidad donde se graduó, ahora como docente, contraería nupcias con María. Teniendo la seguridad de un sueldo permanente como investigador y profesor. También contarían con una buena suma de dinero para iniciar su matrimonio, como parte de la dote de la muchacha, pues el suegro del científico era pariente lejano de la Zarina, por lo que poseía tierras, siervos y ganado.

En aquellos tiempos su futuro era bastante prometedor, años después pensaría y se lamentaría al respecto: si hubiese sido más cuidadoso con sus amistades y sus vínculos políticos, su historia habría sido muy distinta. Por lo menos en los siguientes veintitrés años lo consideraría en más de una ocasión. También llegaría un punto en el que, a pesar de todo, de ningún modo se arrepentiría por todos aquellos años vividos.

En lo absoluto, Nicolai Morosoff era un espíritu encendido y revolucionario, como la mayor parte de sus compañeros de reuniones. Todo lo contrario: mientras más abstractas las ideas, ya fuesen éstas filosóficas, esotéricas, literarias o matemáticas, más atraían su atención. En realidad era bastante conservador, tanto en su temperamento como en sus ideas científicas y espirituales. Aunque adquirió una férrea disciplina científica en la universidad y poseía una mente bastante abierta que no paraba de nutrirse, de reflexionar y hacer lecturas, continuaba yendo al servicio religioso a la Iglesia Ortodoxa Rusa, dos veces por semana en compañía de María.

La organización de huelgas y marchas era algo que a él  por lo menos tenía sin absoluto cuidado. Empero, en las tertulias no sólo se hablaba de política y de movimientos sociales. Entre los asistentes, algunos de los cuales habían llegado a ser muy amigos suyos, participaban no sólo obreros y anarquistas, sino científicos independientes y poetas, varios eran universitarios, otros completamente autodidactas, muchos de los cuales eran dueños de una poderosa cultura universal y un elevadísimo nivel de discusión, adquirido por su cuenta, en las bibliotecas públicas. Mucho más que en los aburridos grupos de estudio de la universidad o en las charlas sosas con damas y ancianos de la realeza, con los cuales crecieron tanto él como su prometida.

En las reuniones con los revolucionarios se hablaba de lo último en poesía, novela, física y biología en Europa. También sobre esoterismo, espiritismo y teosofía. Sus discusiones permitían abrir la mente y la ayudaban a no encasillarse en lo absoluto, ya sea en los límites de las ciencias académicas tradicionales, bastante estrechas, o en la especulación filosófica esotérica, en la cual se perdían bastantes almas ingenuas y extraviadas por aquellos días.

Todo ello fascinaba a Nicolai Morosoff, de una manera en que pronto no pudo dejar de asistir a aquellas tertulias, participar en sus discusiones y tomar nota de todos los autores y obras que se recomendaban, muchos de ellos proscritos por la policía zarista.

Cuando le pidieron que se suscribiera al Partido Revolucionario de 1870, nunca sospechó que esto le acarrearía problemas, siempre y cuando pudiera continuar participando de las reuniones y los grupos de estudio del Partido, mediante los cuales se ponía al corriente de las últimas novedades en literatura, ciencias, misticismo y teosofía.  Allí intercambiaba libros y tenía acceso a lecturas y materiales escritos que de ningún otro modo habría podido conseguir.

Pero cuando el emperador Alejandro II fue asesinado, su partido pasó a la clandestinidad de inmediato, la policía rusa infiltró sus reuniones y grupos de estudio. Mucho más rápido de lo que aquellos jóvenes idealistas, pensadores y soñadores pudieran darse cuenta, el Zar ordenó una redada con una lista de nombres en la que el de Morosoff figuraba entre los primeros, debido a su activa participación en los grupos de discusión y estudio, de personalidades subversivas a las que habría que encarcelar.

Se le detuvo mientras caminaba en la calle del brazo de María, la muchacha tardaría bastantes meses en comprender lo que sucedería realmente con Nicolai en lo subsecuente.

Lo perdió prácticamente todo de un palmo: su permiso para ejercer las ciencias en Rusia, la posibilidad de entrar a trabajar en la universidad, sus papeles y libros serían confiscados. Incluso el amor de su prometida se encontraba en peligro, ante la gravedad de su situación.

Morosoff no deseaba por ningún motivo que se vinculara a la muchacha con su actividad política.

Se le sometió a un largo juicio, acusado de conspiración y rebeldía, vinculado incluso con el asesinato del emperador. Recluido en la Fortaleza de Pedro y Pablo durante los primeros años de su condena, en lo que su juicio se desenvolvía, apenas podía encontrarse una vez al mes con María.

Aquello representó una verdadera prueba para el amor de los jóvenes novios.

A pesar de que sería desheredada por su familia al contraer nupcias con un prisionero político, caído en desgracia, María decide que su amor por Nicolai es mucho más grande. Finalmente, contando con un permiso especial del Zar, ambos se casan una helada y oscura mañana de domingo, en uno de los patios carcelarios, al interior de la Fortaleza de Pedro y Pablo, sin contar apenas con la presencia del Pope de la Iglesia Rusa y algunos cuantos compañeros de condena.

  1. Un lenguaje secreto en clave de los prisioneros y el exilio en Siberia
  2. Fortaleza-San-Pedro-San-Pablo

 

En la vida de la humanidad hay periodos que coinciden generalmente con la declinación de las civilizaciones, cuando las masas pierden irremediablemente la razón y se ponen a destruir todo lo que ha sido creado en siglos y milenios de cultura. Tales periodos de locura,           a menudo coinciden con cataclismos geológicos, con perturbaciones climáticas y otros periodos de carácter planetario, liberan gran cantidad de esta materia de conocimiento. Se hace entonces necesario un trabajo de recuperación sin el cual ésta se perdería. Es así como el trabajo de recuperar la materia esparcida del conocimiento coincide con la declinación y la ruina de las civilizaciones.

 

(GEORGE I. GURDJIEFF –Perspectivas desde el Mundo Real)

 

La policía imperial del Zar no conseguiría de ningún modo aprisionar jamás la inquieta mente de Morosoff a lo largo de su prolongado encarcelamiento.

A pesar de permanecer interminables horas confinado en el aislamiento, en una pequeña celda en donde apenas cabe su cuerpo recostado, Nicolai prosigue sus lecturas y reflexiones incansables sobre todos los temas posibles. Leyendo a la luz de un par de velas durante toda la noche. Intercambiando libros con sus compañeros, tratando de formar pequeños grupos de estudio en el poco tiempo libre que queda luego de sus extenuantes labores como prisioneros. Organizando charlas, conferencias y discusiones en los escasos espacios comunes con que cuentan. Inventando un código telegráfico secreto a base de sonidos efectuados sobre las rejas de sus dormitorios, para transmitir las más complejas ideas a sus colegas de cárcel sin ser molestados por la policía imperial.

De pronto, al interior de la cárcel, Morosoff se convierte en toda una personalidad, famoso por sus disertaciones y conferencias en el patio y en los dormitorios, dirigidas a sus compañeros.

Estimulado por la recepción que tienen sus palabras y disertaciones en el resto de los prisioneros, comienza a escribir bastante, no sólo cartas a amigos presos y en el exilio, en la misma prisión o en otras cárceles de Rusia y el extranjero, sino artículos de divulgación y al fin: sus primeros libros.

Sus ideas, al igual que la libertad de su pensamiento, comienzan a superar las paredes de la Fortaleza. María envía sus libros fuera de San Petersburgo, incluso al exterior de Rusia, hacia Francia, donde son editados y comienzan a ser leídos paulatinamente por los más diversos e impensables públicos europeos. Sin quererlo, gracias al confinamiento, repentinamente Nicolai Morosoff descubre su verdadera vocación: la de escritor, y su nombre trasciende las fronteras de la cárcel y de Rusia.

Morosoff escribía desde su perspectiva de científico matemático riguroso. Abordando temas espiritualistas y esotéricos: como las Revelaciones de San Juan, la alquimia, la magia, la telepatía, la Cábala, el Tarot, etc. Desde un punto de vista descriptivo, científico e imparcial.

En los largos años de su condena, logra publicar por lo menos diez libros sobre los más variados temas de carácter espiritual.

Curiosamente, y lo que más llama la atención de los escritos de Morosoff, sería el hecho de que aún cuando él abordaba temas como el espiritismo, la magia, la alquimia, con la intención de desarrollarlos científicamente y elucidar sus bases, como era tan buen escritor, sus libros conseguirían producir en los lectores un efecto contrario al que él deseaba, y en cascada. Mientras Nicolai trataba de exponer los escasos fundamentos científicos de diversos temas místicos de moda, sus seguidores se interesarían aún más por estos temas, estimulados a seguir profundizando en ellos.

Lejos de convertirse en un adversario de la magia y el esoterismo, como lo deseaba de inicio, sin quererlo y desde su prisión, llegaría a ser uno de sus principales promotores a finales del siglo XIX. Particularmente en Europa, en una época en donde el público se encontraba más que nunca  preso de un vacío espiritual y carente de una estructura mental a la cual asirse.

En la Fortaleza de Pedro y Pablo, en medio de su reducida celda, utilizando un lenguaje telegráfico secreto, exclusivo de él y sus amigos, sobre la base de discretos golpeteos en los barrotes de su dormitorio, para transmitir conocimientos, entablar conversaciones con sus compañeros y disertar sobre cualquier tema sin ser detectado por sus carceleros, la imaginación de Nicolai volaría más allá de las paredes de la Fortaleza, concibiendo una teoría del tiempo y el espacio que trascendiera la realidad de su confinamiento. De su pluma y de esa época, surgiría su Teoría sobre la Cuarta Dimensión.

Sería exiliado a Siberia, al campo de forzados de Schlüsselburg, a donde lo seguiría María y con quien no tardaría en reencontrarse finalmente, concibiendo cuatro hijas con su amada esposa en aquel sitio.

Pese a las duras condiciones de vida que imperaban en Siberia, por lo menos en el campo de concentración se les permitía a los prisioneros vivir al lado de sus familias y llevar una vida más o menos normal. En la medida de lo que en aquellos tiempos  y condiciones tan difíciles permitían.

Aunque debían realizar bastantes trabajos físicos, los prisioneros podían dormir y permanecer a diario con sus esposas e hijos, tener acceso a más libros y lecturas, practicar su religión, escribir y dar clases con cierta libertad, mientras su comportamiento resultara discreto.

En el campo de reclusión de Schlüsselburg, Nicolai proseguiría la escritura de sus libros y artículos y fundaría una escuela junto con otros compañeros intelectuales y prisioneros.

  1. Los Límites de la Estrecha Percepción Humana

 

Supongamos que, habiendo escapado de las murallas de nuestro Schlüsselburg, fuerais a bañaros al lago.

Como seres de tres dimensiones tenéis también las dos dimensiones que forman la superficie del agua. Ocuparéis un lugar definido en el mundo de los seres-sombras. Todas las partes de vuestro cuerpo que estén arriba o debajo del nivel del agua serán imperceptibles a ellos, y no arriba o debajo del nivel del agua serán imperceptibles a ellos, y no percibirán nada sino vuestro contorno, que es delineado por la superficie del lago.

 

(NICOLAY MOROSSOF – Carta sobre el Tiempo y el Espacio, dirigida a los compañeros prisioneros de Schlüsselburg)

 

Una de sus cartas redactadas en Siberia en sus años de madurez intelectual, dirigidas a sus compañeros de exilio, Morossof desarrollaría los esbozos de una interesante teoría científico-esotérica, la cual hablaría de una Cuarta Dimensión, más allá de las primeras tres, en las cuales habitamos la inmensa y común mayoría de seres humanos y animales de la Tierra.

En realidad Morossof no sería el primer escritor que hablara sobre la Cuarta Dimensión. Algunas décadas atrás, P. Hynton, un físico alemán, quien se diera a la tarea de conjugar las ciencias duras como la física, las matemáticas y la geometría con el espiritismo y algunos conceptos esotéricos, publicó una serie de artículos al respecto. Puede decirse que en realidad Hynton fue el primero en introducir en los lectores el concepto de Cuarta Dimensión. Más tarde el psicólogo ruso Piotr Demianovich Ouspensky abordaría en más de una ocasión el concepto de Cuarta Dimensión para hacer referencia y estudiar los estrechos límites de la percepción humana.

Morossof utiliza el método de analogías, creado por Hynton. Décadas después, también lo emplearía el físico judío Albert Einstein, al imaginar qué pasaría con el concepto de Tiempo, si pudiese ser visto a velocidades difíciles de concebir, como a las que viaja la Luz. Del mismo modo que Ouspensky, creando con el mismo método modelos mentales que permitiesen describir hipotéticamente las dimensiones superiores posibles de la percepción.

El método por analogías consiste en generar mundos imaginarios o modelos ficticios, los cuales sirven como referentes para estudiar las dimensiones del Espacio y el Tiempo que se encuentran fuera del alcance de la percepción humana. Posteriormente se comparan los modelos unos con otros y se infieren diversas conclusiones a partir de ello, creando escalas y categorías con las cuales terminan jerarquizándose y ordenándose dichos modelos. Es posible desarrollar toda una teoría científica con bastantes bases y sustentos tan sólo a partir de éste método psicológico. Así trabajan aún algunos físicos cuánticos y psicólogos cognitivos modernos en la actualidad, elaborando mundos mentales y construyendo experimentos psicológicos cuya comprobación tan sólo ocurre en sus mentes. A pesar de su sencillez inicial, los resultados de este tipo de trabajos consiguen ser aplicados a la más avanzada tecnología y a los más diversos campos del conocimiento, produciendo creaciones que tienen bastante repercusión en la vida moderna.

Así, utilizando modelos geométricos mentales para establecer analogías, nos encontraríamos con que las tres primeras dimensiones, en las cuales vivimos la mayoría de los seres humanos, de acuerdo con P. Hynton, Morossof y Ouspensky, poseerían las siguientes características.

  1. Primera Dimensión: Habitada por seres lineales, cuya psique se encuentra restringida exclusivamente a líneas. Su pensamiento sería equivalente, a poco más que el tamaño de puntos, como el caso de algunos insectos y organismos primitivos.
  2. Segunda Dimensión: Planos. La percepción de los seres que habitan en ella se encontraría limitada sólo a percibir planos, paredes, incapaces aún de apreciar figuras de dimensiones más complejas que líneas y planos. No poseen la capacidad de destacar perceptualmente las figuras de su fondo. Algunos insectos y mamíferos se encuentran en ella.
  3. Tercera Dimensión: La dimensión de los cuerpos. Es en la que habitamos los seres humanos, hay un mayor dominio del espacio, con la capacidad de apreciar la diferencia entre figura y fondo. A la cual los seres de las primeras dos dimensiones son incapaces de acceder.

Morossof llegaría a la conclusión de que la percepción humana en realidad es extremadamente limitada, ubicándose tan sólo un nivel dimensional por encima de la de los insectos y los mamíferos.

Aunque ilusamente atribuimos a nuestros sentidos y pensamiento poderes imaginarios y sin límites, en realidad y con la ayuda del lenguaje humano y la lengua, tan sólo podemos llegar a la distinción de las figuras de su contexto. Creando como resultado de nuestras categorías mentales y lingüísticas, complejas teorías para explicarnos e imaginar el mundo que nos rodea, pero al cual en realidad somos incapaces de acceder. Como el ciego que conoce el mundo a penas a tientas, con la punta de su bastón y de ahí procede a inventarse historias y teorías acerca de cómo es.

Es curioso cómo precisamente un prisionero político en la Rusia Zarista de finales del Siglo XIX, a partir de su encierro pudiese hacer volar su pensamiento y esforzarse por concebir en qué consistiría la Cuarta Dimensión, a la cual no tenemos acceso los seres humanos, debido a nuestros limitados aparatos sensoriales y al poco uso que le damos a diversas funciones de nuestro cerebro, las cuales se encuentran en desuso o en franco proceso de corrupción, debido a nuestro pobre estilo de vida, a la carencia de estímulos propicios y de una preparación adecuada.

Al intentar dar el salto hacia la Cuarta Dimensión, desafortunadamente, la formación como científico duro de Morossof le impidió ir más allá de señalar que aquella era la dimensión en la que habitaban los espíritus. Hasta ahí llegó y posteriormente se dedicó a escribir novelas, cuentos y tratados en donde reflexionaba sobre otros temas distintos.

Algunas décadas después, el joven psicólogo Piotr Ouspensky encontraría en sus viajes como periodista algunas de las cartas y libros publicados en el exilio por Morossof. Se dice que intentó contactarlo, luego de que el físico cumpliera sus 23 años de condena y retornara a su casa en San Petersburgo con su familia, pero descubrió que Morossof no concedía entrevistas y no recibía reporteros bajo ningún motivo. Dedicándose por completo a la investigación independiente, la escritura de sus libros y viviendo tan sólo de sus regalías como autor.

Ouspensky retomó el método de analogías trabajado por el escritor y comenzó a proyectar la construcción de lo que sería un modelo mental de la Cuarta Dimensión. Continuando el trabajo que Morossof dejó apenas esbozado décadas atrás.

Tras un par de años de reflexión, lectura y de aplicar diversos experimentos psicológicos como hipnosis, yoga y meditación,  llegaría a la conclusión de que la Cuarta Dimensión no se encontraba en otro lado, más que dentro del propio ser humano.

Si éste deseaba en realidad ir más allá de los límites de su percepción y tener acceso al mundo superior siguiente: la Cuarta Dimensión, tenía que dejar de buscar afuera y encontrar la manera de penetrar en sí mismo cada vez más, conociéndose, retirando sus prejuicios y esquemas mentales antiguos. Purificando su percepción gradualmente de todas sus pre-concepciones y juicios obsoletos.

Según Ouspensky, la Cuarta Dimensión a la que tan difícil le es acceder al ser humano, es la dimensión del Tiempo. ¿Qué ocurre cuando una persona fallece, a dónde se traslada luego de morir? Eran preguntas que se hacía Ouspensky luego de perder algunos de sus amigos y familiares en las grandes guerras de Rusia. Si no podemos saber a dónde van los seres humanos luego de perecer, es porque al morir se trasladan inmediatamente más allá del Tiempo. Son tragados por él. El tiempo es la categoría a la cual nos resulta tan complicado acceder y la dimensión siguiente a la que deberíamos de trascender, se respondió a sí mismo Ouspensky en sus fascinantes investigaciones. El Tiempo es la Cuarta Dimensión.

Según el psicólogo y físico ruso, la Cuarta Dimensión, la del Tiempo, sería circular. Por ello la sensación cíclica de que todo se repite, no sólo en la vida del ser humano, sino también en la historia humana, biológica, en la de los planeta, el sol y el Universo en general.

Ouspensky comprendió que el carácter circular del Tiempo y de la Cuarta dimensión, tenía bastante que ver con los símbolos de espirales y círculos trazados por los antiguos magos, psicólogos y alquimistas de diferentes épocas y tradiciones espirituales: la serpiente mordiéndose la cola: el enigmático ouroboro, que tanto fascinara a egipcios, griegos y chinos; el Eterno Retorno, el Tao, espirales descritos y trazados por sabios antiguos de todo el mundo, etc. Probablemente los pensadores, filósofos y médicos más antiguos lograron intuir que lo que había más allá de nuestros sentidos era circular y con forma de espiral. No pudiendo ser encontrado en lugar alguno más que al interior de nosotros mismos.

Años después, tras publicar el resultado de sus investigaciones en su famoso libro: Tertium Organum, Ouspensky se vio obligado a abandonar San Petersburgo y Rusia. Siendo ahora él quien tendría que exiliarse.

Con la llegada de los comunistas, Rusia cambiaría su nombre por el de la Unión Soviética, y San Petersburgo por otro nombre horrible: Petrogrado.

Desde su exilio en Inglaterra, P. D. Ouspensky se enteraría que los bolcheviques harían de Morossof un héroe, por haberse rebelado varias décadas atrás a la autoridad del Zar, a quien los comunistas asesinaran junto con la familia imperial, luego de su triunfo en la Revolución de Octubre.

Por su parte, Nicolai Morossof los dejaría hablar, no importándole demasiado el progreso ni los “avances” sociales, buscando tan sólo que le dejaran escribir en paz en su casa, viviendo con su familia y sobreviviendo exclusivamente de las regalías producidas por sus libros.

 

 

EL AUTOMAESTRO: Brujos, Curanderos y Sanadores Cosmopolitas

diablo brujos 

El amor conquista el mundo y todos sus temores,

cuitas y ansiedades.

Habla de algo que puede ser despertado en nosotros

y que es más fuerte que toda otra cosa en la vida.

Habla de algo que invierte los signos en nosotros

y lo hace de tal modo que lo que era activo

se vuelve pasivo y lo que era pasivo se vuelve activo.

Un hombre debe experimentar una inversión  dentro de sí

para que su Esencia se vuelva poderosa.

 

MAURICE NICOLL –Comentarios Psicológicos sobre las Enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky Vol. 2)

 

  1. Plantas de Café en la Rivera de Chapala

Lo primero que nos sale al paso en su casa es el olor del desayuno que ya está listo. Nos desmañanamos tomando el autobús de las 7:00 am en la Central Vieja para llegar a la hora de nuestra cita. Son las 9:30 y nuestros estómagos nos reprochan con gemidos la ausencia y el vacío infame de la mañana. La combinación de la canela con el café, conforma un aroma muy atrayente que se distingue desde media cuadra de distancia. Ella lo sirve con un chorrito de leche condensada y azúcar mascabado. Nuestras glándulas segregan saliva nada más al pensarlo, anhelantes. Ya casi no podemos esperar.

Nos acordamos cuando Enedina nos platicó que se trajo su primera mata de café de Chiapas, hace diez años, envuelta en periódicos y abrazada en el camión desde San Cristóbal de las Casas. Después vivir casi medio año y estudiar con don Lauro: un chamán muy famoso, aprendiendo el Masaje con Piedras y la Acupuntura Mexicana. Ahora ya tiene más de ciento ochenta plantas en su jardín, en plena Rivera del Lago de Chapala. El café que obtiene de ellas es para el autoconsumo de su restaurante, aunque siempre queda algún kilito de tostado artesanal para sus familiares o amigos.

“Hoy tenemos costillitas en chile pasilla, bistec a la mexicana, carne asada, frijolitos y torta de huevo con salsa de tomate…”

Nos dice Enedina al recibirnos sonriente en el zaguán de la entrada de su casa, donde atiende a sus clientes, ofreciéndonos su mano delgada y fina. Nos decidimos por la opción de costillas con la obligada porción de Frijoles de Boda. Alguna vez nos explicó ella que en la mayoría de los pueblos de la Rivera les llaman Frijoles de Boda,  porque cuando los fríen con manteca, les revuelven salsa de birria para darles más sabor. Resultan tan sabrosos que hay quienes sólo piden frijoles para el almuerzo, y no andan nada equivocados.

Su nuera: Cristy, una morena gordísima y de sonrisa bondadosa, quien se encarga de tortear, nos saluda también y promete mandarnos una generosa dotación de “calientitas”.

En las pequeñas mesas de madera ya hay instalados bastantes comensales de la más diversa ralea: pescadores, jornaleros, albañiles, burócratas, profesores y muchos empleados de la Comisión Federal de Electricidad. Al mirarlos echar el diente a una tortilla con frijoles y huevo con chile o de pancita en salsa verde, una de sus especialidades, nos acordamos también del esposo de Enedina, quien trabajaba en la Comisión.

Hace casi treinta años que Enedina enviudó, su marido reparaba unas instalaciones de alto voltaje en Mezcala cuando  resbaló de una de las más altas  y peligrosas torres. Quedó agarrado por la pierna de un cable, rostizándose. Su cuerpo permaneció colgado toda la noche, recibiendo descargas fortísimas de la corriente eléctrica con la que alimentaban la zona entera del Lago. Lo encontraron hasta el día siguiente, achicharrado e irreconocible.

Enedina dice que la experiencia de identificar su cadáver carbonizado fue la cosa más espantosa que haya vivido. Sus niños estaban muy pequeños cuando todo eso pasó. Ella nunca trabajó antes, fue muy consentida desde niña, primero por sus padres y luego por su marido, quien la adoraba y siempre se esforzó para que nada le faltara. La experiencia, según sus palabras, casi la vuelve loca. Duró casi tres años en una depresión profunda. Pero también fue la oportunidad para descubrir, una vez sorteada la crisis, su misión en la vida: sus dotes como cocinera y sanadora.

  1. La Discípula de la Húngara

A las doce del día, luego del desayuno, nos reunimos sus alumnos de Masaje, Herbolaria y Acupuntura. Enedina enseña la Acupuntura Mexicana, la cual todavía no es tan conocida. Ella dice que don Lauro, su Maestro, les explicaba que los pueblos mayas y toltecas la practicaban desde la misma época que los chinos. Con ella curaban y atacaban casi cualquier enfermedad. Enedina no utiliza agujas, como en la técnica oriental, sino punzones de madera, jade, obsidiana o cuarzo de distinto calibre. Luego de dar un masaje con sus dedos por las partes principales del cuello, cráneo, espala, brazos y coxis, relajando al paciente, oprime con sus punzones cuidadosamente diversas áreas de los huesos y músculos, las cuales corresponden a los distintos órganos internos del cuerpo: hígado, riñones, páncreas, vaso, etc.

Somos cerca de doce personas, que nos reunimos una vez al mes, en una sesión de todo el día. Hay gente que viene desde la Ciudad de México, exclusivamente para estudiar la técnica que ella enseña. Entre sus alumnos nos encontramos psicólogos, médicos internistas, terapeutas físicos, tanatólogos, psiquiatras, gente común que viene a aprender, etc.

Enedina no cobra una cuota definida por sus clases, dice que la cooperación es voluntaria:

“Lo que quieran darme, lo que gusten…”

Tampoco tiene un costo fijo por sus terapias, masajes y limpias. Hay quienes damos cien pesos, de acuerdo a nuestras posibilidades, aunque percibimos que debe haber quien le paga por su cuenta hasta más de mil.

Se nos ocurre pensar que su casa se sostiene con las ventas de su restaurante, que tampoco es caro: los desayunos cuestan 30 pesos e incluyen café y frijoles con refile y todas las tortillas que se pueda comer. Sabemos también que a mucha gente no le cobra por sanarla y realizarle limpiezas energéticas. A nosotros nos alivió de un dolor lumbar que según algunos especialistas, requería intervención quirúrgica. Nos acordamos siempre de la manera tan delicada en que sus dedos suaves nos aflojaban los músculos de la cara y el cráneo, para luego lancear los meridianos de los brazos, plantas de los pies y hombros con unos punzones de jade que le trajeron de Guatemala. Tras cuatro sesiones de terapia no volvimos a sentir jamás molestias de ningún tipo.

Los gringos la buscan para que los cure porque sabe hablar bien el inglés. Enedina es muy discreta y jamás presume de sus conocimientos de medicina tradicional ni idiomas, aunque sabemos que viene gente del extranjero sólo para tratarse con ella:

“…A mí me enseñó a leer el café una húngara cuando yo era muy niña. -Nos platica en esta ocasión-. Me dijo que si yo la enseñaba a tejer con gancho y agujas, ella me enseñaría a leer los restos del café. La señora era del Líbano, no hablaba muy bien español, pero también sabía leer las cartas y usar el péndulo para curar y hacerle consultas, duramos casi dos años enseñándonos mutuamente. Desde entonces comencé a interesarme por todos estos rollos…”

Al mismo tiempo que habla, narrándonos fragmentos de su vida, se encuentra insertando semillas de caléndula en la oreja de un voluntario, para mostrarnos la técnica de auriculoterapia utilizada por los toltecas desde tiempos inmemoriales.

  1. El Automaestro

Un joven chamán en potencia

empieza por ser considerado en la comunidad como un “enfermo”,

atrapado en una abrumadora crisis psicológica

que se expresa en una profunda confusión mental

e incluso en enfermedad física.

Si se puede curar, entonces puede ser un chamán…;

enloquecer o morir. Sus opciones son limitadas.

 

(SHELDOM B. KOPP –Gurú, Metáforas de un Psicoterapeuta)

 

A don Joaco lo conocimos por Enedina. Ella nos mandó con él, nos contó que fue su maestro de Tarot y de otras técnicas de magia y medicina ancestral. Llegamos la primera vez por una consulta de cartas y una limpia. Desde entonces no hemos dejado de venir cuando menos dos veces al mes a visitarlo y estudiar con él.

Un autobús suburbano nos lleva a lo largo del todo el Periférico Sur de la Ciudad, hasta la parte donde el camino está más descuidado y la placa del pavimento necesita mayor mantenimiento. Es un poblado pobre y echado en el olvido, ya casi nadie habla de él más que para mencionar sus malas noticias. Anteriormente era un rancho muy famoso por su Viacrucis y sus fiestas patronales, aunque éstas casi se perdieron con el paso de los años y la intromisión de las costumbres urbanas.

La pequeña comunidad prácticamente fue absorbida por el crecimiento impío de la ciudad, más allá del periférico. Muchos fuereños llegaron a vivir alrededor y transformaron forzosamente la vida cotidiana de la gente con sus costumbres nuevas, no necesariamente positivas. Abundan la drogadicción, el alcoholismo y los asaltos. Una pequeña sociedad que antes presumía de ser muy comprometida con sus celebraciones de Semana Santa, la Bendición de los Animales y las Pastorelas de Diciembre. Ahora se encuentra casi en vías de extensión.

Atravesamos, no sin tomar ciertas previsiones, la Plaza Principal con su kiosco oxidado y basuriento. Después de las 6 de la tarde ya no es tan seguro transitar para los que no somos de por allí.

Caminamos hasta la última calle, la cual lleva a las afueras del pueblo, donde comienza el Río, que antaño proveía de carpas tilapias, bagres, culebras, ranas, salamandras, tortugas y patos para la dieta de los lugareños. Antiguamente su remanso surtía de agua potable buena parte de dos municipios del Oriente de la Ciudad. Hoy está completamente contaminado por las empresas cercanas y las colonias nuevas de interés social, que desaguan su pestilencia sobre él. Ya no vive nada en su lecho, más que peligrosas larvas de moscos, cucarachas de agua y otras sabandijas acuáticas, portadoras de enfermedades, y un olor muy difícil de sobrellevar.

Nos cuesta trabajo imaginar las historias que nos narra don Joaco, de cuando el pueblo era famoso por su río y su Viacrucis. Cuando las familias organizaban  días de campo en la orilla, pescando con anzuelo y tarraya, friendo carpas en aceite  con papas sobre discos de arado, con carne asada en las brasas y tacos de frijoles recalentados. Dicen que venía gente de la Ciudad y de más lejos a pescar y a convivir.

La casa de don Joaco es de adobe y se encuentra justo frente al río. A pesar del olor de los contaminantes y desagües, muchísimos fuereños vienen a atenderse con él y a consultarlo. A sus pacientes no parece importarles ni la suciedad del río, ni los objetos de desecho, ni animales muertos que ahora transportan sus aguas.

Se abre la pesada puerta de tablones de su entrada, aparece la mano fortísima y bonachona de don Joaco. Emergen sus ojos aceitunados y observadores. Al atravesar el pasillo de su sala, nos va envolviendo el concierto a todo volumen de decenas de periquitos australianos, canarios, palomas habaneras, calandrias, loros, cardenales y gorriones que viven en sus jaulitas, en el corral de don Joaco. Muy pronto comienza a hablar el brujo, es un grandísimo y animado conversador:

“…Hace veinte años me dijo don Lauro que mi mujer me estaba embrujando…Don Lauro me aconsejo: -¡Vete hasta el fondo de tu patio a buscar en tal maceta de tal rosal…! ¡escarbas, y en el fondo vas a encontrar el mal…!- Y ahí estaba justamente aquello…”

Nos dice don Joaco mientras tomamos asiento en su chiquigüite, como llama a un pequeño cuartito en donde realiza sus limpias, lecturas y trabajos energéticos. Don Joaco  tuvo que aprender magia y brujería casi a la fuerza, cuando descubrió que su mujer le estaba haciendo trabajos de magia negra para dañarlo y quedarse con su casa y su dinero. Hasta entonces había llevado la vida común y corriente de un albañil. Tuvo que aprender a defenderse en un plano por completo invisible, al que casi nadie voltea a mirar en estos días.

Un día encontró en un libro de rituales mágicos una rara invocación al Maligno, la realizó a la media noche con las instrucciones que venían en ella y desde entonces su vida cambió. Al poco tiempo conoció a don Lauro, también maestro de Enedina y se fue a vivir a San Cristóbal de las Casas más de tres años para estudiar con él.

“¡…No…!  Una vez don Lauro nos pidió a un grupo de alumnos suyos que nos acostáramos en el suelo, entonces se sentó de repente arriba de mi barriga. Y yo, como lo respetaba mucho, no me moví para nada. Apenas podía respirar, pero no era capaz de pedirle que se quitara de encima, aunque me estaba lastimando. Entonces don Lauro nos dijo a todos: -¿Saben por qué éste está así de jodido…? Porque permite que cualquiera haga lo que quiera con él, porque es un dejadote, cualquiera se le puede sentar encima-. Entonces salté como un resorte y boté a don Lauro. Entendí que tenía que darme a respetar y aprender a defenderme yo solo de cualquiera…”

Parte de lo que nos han enseñado don Joaco y Enedina en estos años, es la necesidad de enfrentar nuestros temores, a curarnos y resolver nuestros problemas por nosotros mismos. En un mundo donde impera el dominio, la manipulación y el control externo de las personas a partir del miedo y la sugestión, la necesidad de ser el propio maestro, el automaestro, es una señal de que algunos brujos y sanadores como ellos no andan tan perdidos.

Un automaestro, tras haber adquirido una enseñanza espiritual, sigue por su cuenta su camino, tomando a la vida ahora como su única maestra, enfrentando sus obstáculos y peligros y haciéndose más fuerte cada vez que los sortea.

  1. Un Artesano en Europa

“Estuve viviendo en Chiapas varios años con don Lauro, con él me acerqué por primera vez al Tarot y la verdad me hice muy bueno para interpretarlo, desde entonces es mi principal instrumento de trabajo. También aprendí masajes, la limpieza espiritual con huevo, chile seco y ramas de mezquite, a correr temascales y a usar la Acupuntura Mexicana. Pero a los tres años me echó de su casa, ya no quería que yo dependiera de él. Todo lo que podía aprender con él ya lo había aprendido. Ahora tenía que atender a mis propios pacientes. Yo todavía no me sentía seguro para curar personas, necesitaba una señal…”

Don Joaco abandonó su oficio de albañil, se fue de Chiapas y retomó su gusto adolescente por la música. Se hizo de una guitarra y tras recordar un par de acordes, se unió a un mariachi tradicional, compuesto por huicholes y mestizos. Anduvieron tocando en todas partes. Por cosas del destino, como él dice, los invitaron a presentarse en un festival de música folclórica en Barcelona, en España. Cuando iban a regresar, aprovechando un permiso de la Unión Europea, don Joaco se separo de sus compañeros músicos y viajó hasta Alemania, Holanda y Suiza, viviendo de tocar su guitarra en trenes, plazas públicas, fabricando y vendiendo huaraches y pulseras que los europeos supieron valorar muy bien. Se dio tiempo para leer bastante, cuanto libro caía en sus manos sobre diferentes temas, también conoció a muchas personas en el camino. Visitó la ciudad natal de uno de sus grandes maestros: el médico y mago Teofrasto  Paracelso.

Fue en una plaza de la ciudad de Colonia que se animó a realizar su primera lectura de Tarot en una banca, a una muchacha que según sus palabras, era muy bonita y estaba muy necesitada de ayuda. Don Joaco se comunicaba en un inglés mocho, pero suficiente para darse a entender con los alemanes. Entonces trabajaba con un antiguo Tarot Egipcio, editado por un tal Dr. Moore, que le obsequió don Lauro, el cual es ya muy difícil de conseguir, según nos platica en cada oportunidad.

Ese primer trabajo resultó un éxito. Gracias a él comprendió que debía regresar a México, reconstruir su casa frente al río y atender a la gente de su comunidad, que lo necesitaba más que nunca.

  1. Cuando su Mano se convirtió en Cuchillo

Brujas-volando

Don Joaco arroja un leño en la hoguera que realizamos en mitad de su patio. Son casi las doce de la noche. A nuestro alrededor impera el total silencio y una calma completa. Apenas se oyen algunos ladridos que se pierden en la lejanía. El río no parece descansar ni siquiera a esta hora, incluso  su cauce se escucha más activo que en la tarde.

Algo al interior del fuego estalla en el momento en que don Joaco nos describe sus conversaciones y diálogos con espíritus del Bajo Astral y con el Maligno. Suelta una ronca carcajada y las llamas parecen calmarse, amedrentadas con el poder de su voz de bajo. Sus ojos verdosos y revolcados, nos recuerdan siempre una imagen de Pancho Villa.  Ambos deben parecerse un poco, o uno podría ser la reencarnación del otro. Según nosotros.

Sus manos se vuelven igualmente poderosas que su voz, cada que arroja los maderos a la hoguera, avivándola, también cuando extraen las cartas de sus dos mazos de Tarot: el Egipcio del Dr. Moore y el Ryder White. Con los que trabajamos ahora. Sus manos parecen cortar como dos cuchillos, los poderes de la noche, en el momento en que abren las cartas y las parten para volverlas a unir de nueva cuenta. Es todo un maestro con las cartas.

En esta ocasión, tras hablar largo y tendido sobre los últimos Arcanos Mayores del Tarot, especialmente sobre el arcano XX: El Juicio Final, y sobre El Sol y La Luna, nuestra clase deriva hacia la necesidad de aprender a orar adecuadamente.

Don Joaco nos enseña a rezar el Padre Nuestro con una fuerza del corazón tremenda, de una manera conmovedora, llena de ímpetu y amor. Nos indica que si es rezado con la suficiente convicción y alma, puede convertirse en un sortilegio poderosísimo capaz de alejar todos los temores, espantar los males y ayudar a proveer cualquier tipo de necesidad. Según él, el Padre Nuestro originalmente era una oración dirigida al Dios del Sol: el Dios Padre.

“El Padre Nuestro es la única oración que le dio Dios directamente a los hombres…”

Pronuncia categórico, con una voz que resulta más ronca que en cualquier momento de la noche. Luego pega un profundo trago a su botella de mezcal.

De pronto, nosotros caemos en la cuenta que tanto don Joaco como Enedina, son entre otros, brujos y chamanes, representantes de un antiguo y hermoso orden de valores que reaparecen cada cierto tiempo. Cuando las comunidades necesitan de ellos más que nunca, para ayudar a la gente a plantearse de nueva cuenta aquellas cosas que son importantes: la necesidad de voltear hacia sí mismos y mirar en sus corazones.

Sus centenares de aves se encuentran bien dormidas en las jaulas a esta hora, uno de sus cinco perros comienza a ladrarle a la nada. Un estridente coro de grillos inicia sus chirridos de manera ensordecedora. Don Joaco dice que aquí los grillos, cucarachas y ratas, mutaron y se desarrollaron sobremanera, debido a los contaminantes que segrega el río. Aunque nunca nos encontramos hasta ahora con ninguno de ellos, la verdad es que esos grillos y ratas gigantes nos asustan más que las invocaciones de don Joaco dirigidas a los seres del Inframundo.

Ambos nos ponemos de pié tras largas horas de charla, estudio y de buen mezcal. Guardamos en nuestro morral de lana un mazo nuevo del Tarot Egipcio del Dr. Moore, que el brujo nos obsequió el día de hoy.

Don Joaco nos brinda un abrazo muy cálido. Pronto nos iremos a dormir a su chiquigüite, como él lo llama, donde nos permite pernoctar cada vez que tenemos la oportunidad de venir a estudiar con él. Nos retiramos y sólo se queda la fogata en su patio, encendida y murmurante.

Un Día en la Vida del Psicólogo Ouspensky

Ouspensky-with-camera

 

Algunos hasta llegan a ponerse en contacto

con alguien que pertenece al Círculo Consciente de la humanidad.

Con alguien que ha renacido, que es reconcebido, tal como

los discípulos se pusieron en contacto con Cristo.

(MAURICE NICOLL –Comentarios Psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff  y Ouspensky)

 

 

Las manos que trabajan son más santas

que los labios que hablan.

(SAI BABA)

 

1

Una leyenda cuenta que había una primera versión de la novela, publicada por encargos en un diario de San Petersburgo de antes de la revolución, en 1905. Mucho antes que el psicólogo y escritor Piotr Ouspensky entrara en contacto con George Gurdjieff.

La intención del primer relato, era retratar las impresiones emocionales de sus primeros años: su fracaso e inadaptación a los sistemas escolares tradicionales, su vida en la granja de sus padres, sus amores de juventud, sus lecturas algo indisciplinadas, sus viajes y búsquedas espirituales, igualmente erráticas.

La personalidad del psicólogo Ouspensky ya despertaba bastante interés en algunos círculos de San Petersburgo.

La novela fue modificada en 1915, años después de que Ouspensky hubiera conocido  a Gurdjieff, que incluso huyera del terror instaurado por Stalin y los bolcheviques en Rusia. Su editora en Londres iría a verlo hasta Estambul, donde por entonces radicaba, iniciando sus conferencias y talleres psicológicos por cuenta propia, tratando de independizarse del trabajo de Gurdjieff, en compañía de su joven esposa y tres pequeños hijos. Algo entre Gurdjieff y Ouspensky se habría quebrantado interiormente. El psicólogo ya no estaba completamente convencido del trabajo del mago, aunque continuaba respetándolo y apreciándolo, y esto seguiría hasta el fin de sus días. Sin embargo, la ruptura aún no era del todo pública, pasarían poco más de diez años antes que los seguidores de ambos personajes se dieran cuenta de su distanciamiento irresoluble.

Su editora se llevaría de regreso a Inglaterra cuatro volúmenes que recopilaban sus escritos, iniciados antes de la guerra y revisados en los últimos meses: Tertium Organum, Un Nuevo Modelo del Universo, Charlas con un Diablo y Un Día en la Vida de Iván Osokin. La mujer le dejaría al psicólogo la invitación para ir a vivir y trabajar a Londres. En ese entonces, los rusos blancos, entre quienes se hallaba Ouspensky y su familia, se refugiaban en Oriente Medio y aún no consideraban la necesidad de emigrar a Occidente y alejarse todo lo posible del holocausto rojo de Stalin. No tardarían en ser alcanzados por el terror de los comunistas. Más tarde Ouspensky y los suyos se verían obligados a tomar la invitación de sus amigos en Londres.

En esa segunda versión de 1915, que rápidamente sería traducida al inglés y al alemán para ser publicada, la novela Un Día en la Vida de Iván Osokin, poseería un nuevo personaje: un mago quien le otorgaría a Osokin la oportunidad de retroceder en el tiempo para corregir todos los errores, reparar los daños hechos durante sus desastrosos estudios en el Internado y recuperar el gran amor de su vida.

Solamente quienes tenían conocimiento de la influencia de George Gurdjieff en la vida de Ouspensky, sabían que el primero, innegablemente era el mismísimo mago de la novela.

2

Por medio de cierta deducción, se descubre que Iván Osokin es una especie de extraño homónimo de Piotr Ouspensky. Ya en los años treinta, mucho después que Ouspensky y su familia abandonaran Turquía y fueran a radicar a Londres, el psicólogo les revelaría a algunos discípulos, que en su familia siempre hubo dos nombres que se repetían recurrentemente: los Pedros y los Ivanes. Por una parte, los Pedros eran nobles, disciplinados, tranquilos y muy leales. Empero, los Ivanes eran iracundos, irresponsables, apasionados e impulsivos, al mismo tiempo que algo artistas. Entre estos últimos había pintores, filólogos, poetas, músicos y bohemios.

Aunque a Ouspensky, como él decía, le había tocado ser Pedro, algo en él también poseía mucho de todos  sus Ivanes ancestros. Pedro el de sentimientos nobles y férrea disciplina para el trabajo y el estudio, e Iván el terrible y artista; ambos seres combatieron durante años en la vida interior de Ouspensky. El contacto con Gurdjieff y el trabajo dentro del sistema del Cuarto Camino, proporcionarían el material alquímico para que ambos personajes se fusionaran en el ser del psicólogo Ouspensky y dejaran de enfrentarse. La unión espiritual entre Personalidad y Esencia, que es la meta fundamental del trabajo en las escuelas del Cuarto Camino.

3

Gracias a los artilugios del Mago, Iván Osokin tiene la oportunidad de regresar en el tiempo a sus turbios años en la escuela, con la intención de recuperar sus estudios perdidos y de intentar rescatar el gran amor de su vida: la bella Zenaida, quien aparentemente le ha dejado para casarse con un hombre más rico.

En el momento que Osokin tiene una segunda oportunidad de corregir todos sus errores y sus nefastas decisiones, se da cuenta que no puede hacer nada. Ciertas tendencias internas, muy poderosas, lo impelen a fracasar una y otra vez de nueva cuenta, tomando los mismos y retorcidos caminos de siempre, las acciones equivocadas del pasado y las decisiones mal encausadas.

Osokin lucha al inicio, se opone al curso inevitable de los acontecimientos, pero no logra hacer nada por cambiar su vida. Todo sucede exactamente como en el pasado, de la misma manera inmodificable que ocurrió alguna vez.

Una broma de mala entraña le hace dibujar en las paredes del Instituto una serie de burlas e insultos hacia sus profesores y poner anteojos a la estatua de uno de los santurrones de la academia. Osokin sabe en su corazón que alguna vez, u otras tantas cien  más, ya hizo lo mismo y tuvo que sufrir las consecuencias implacables. Empero, nada logra detener sus impulsos subversivos. Para entonces ha olvidado que se trataba de su última oportunidad para corregir su pasado, ha olvidado también al Mago y el objetivo de su retorno hacia el pasado. Sus impulsos destructivos lo derrotan: desfigura las paredes de la biblioteca y modifica la estatua de la escuela. Inevitablemente es expulsado, perdiendo para siempre la oportunidad de ganar un título escolar e ir a la Universidad de San Petersburgo. Su vida dará un giro nefasto del cual le será cada vez más difícil retornar.

Por fin acaba desilusionando a Zenaida, quien le ama por sobre todas las cosas. A Osokin le ocurre con ella lo mismo que con la escuela, no puede evitar sabotear y destruir su relación con su novia, aunque la adora. Zenaida le abandona para irse a vivir al campo, cansada de la irresponsabilidad y las reacciones negativas de Osokin.

Entonces, por milagro, encuentra nuevamente al mago, se acuerda que se le había concedido una última oportunidad, finalmente se da cuenta que la ha perdido y ha fracasado.

Pero el Mago se apiada una vez más de Osokin, ha querido que el muchacho aprendiera que el destino es inmodificable, que lo único que puede hacerse con la vida, es aceptarla y no identificarse con ella: una de las enseñanzas fundamentales del Cuarto Camino: llegar a convencerse de que la mayoría de los hombres no puede hacer nada ni tampoco puede modificar su vida, aunque crean que no es así. Lo único que resta es tratar de modificar la propia vida internamente, no identificándose ni apasionándose con los acontecimientos externos, de manera que estos no le afecten a uno tanto.

Una única petición es emitida por el Mago: Osokin deberá someter su voluntad y su vida entera a las recomendaciones y enseñanzas de él. Esta es otra de las enseñanzas del Cuarto Camino: si quiere desarrollar una verdadera voluntad, el alumno deberá entregarse y trabajar sin cuestionar las tareas recomendadas por su maestro.

En un último instante, gracias a las revelaciones de su maestro, Osokin descubre que Zenaida ha rechazado a su pretendiente millonario. Gracias al trabajo de no identificarse y a seguir los consejos del Mago, se le abre un resquicio de oportunidad para luchar por su amada y una leve posibilidad de modificar su vida para bien.

4

La Ley de la Recurrencia siempre fue muy importante en el sistema psicológico de Ouspensky, consistía en la repetición de los patrones de vida de las personas, con la finalidad de  que aprendieran de ellos estudiando su propia vida, no identificándose con ella y descubriendo lo insignificantes que son los destinos humanos. Sólo mediante la comprensión profunda, la aceptación y la modificación del propio ser es que es posible transformar el curso de los acontecimientos de la vida humana. Dejando de luchar por cambiar los eventos exteriores y comprendiendo que el único que debe y puede cambiar, es uno mismo interiormente.

Incluso hacia sus últimos días, cuando vivía en Londres y Nueva York, el psicólogo Ouspensky se divertía negándose a responder cuando algunos de sus seguidores le preguntaban si Osokin y él eran la misma persona. Secretamente, el anciano Ouspensky había comprendido un secreto casi incomunicable: el hecho de que sólo cada uno de nosotros es capaz de cambiar su propia vida, y esto a cuestas de un enorme trabajo y lucha interna.