Deja de buscar empleo, ¡Autoempléate!

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Tu trabajo consiste en descubrir cuál es tu trabajo y, entonces, entregarte a él de corazón.

(GAUTAMA BUDA)

 

Ningún trabajo es malo, lo malo es “tener” que trabajar.

(DON RAMÓN, Personaje de la Vecindad del Chavo del Ocho)

 

¡Deja de buscar empleo, autoempléate!

Yo cesé de buscar empleo hace muchos años. No sé si recomendarte lo mismo, incluso no debería hacerlo, no me corresponde, pero puedes continuar leyendo, si te es útil.

Por mi parte, durante años,  envié solicitudes laborales y correos electrónicos con mi currículum vitae. En la búsqueda de un trabajo que me resultase a la vez interesante y lo suficientemente remunerado. También envié a editoriales, concursos y revistas, hasta el hartazgo, artículos, cuentos, guiones y novelas. A veces casi rogando que me publicasen mis escritos. Proyectando algún día convertirme en un autor que viviese de su obra.

Y siempre hubo como respuesta el ominoso silencio, el vacío hueco y anónimo de la bandeja de entrada de mi correo web, como un boomerang mutilado que casi no recibía regresos. A lo cual debía interpretar forzosamente como un no rotundo e irrevocable. ¿Qué más me quedaba?

En algunos lugares respondieron ocasionalmente: “gracias, nosotros nos comunicamos…” o, “muy amable… ya no nos busqué…”, “por el momento todas nuestras plazas están ocupadas..”, “revisaremos su propuesta, ténganos paciencia… a veces tardamos en contestar, eh…”, y:  “ en breve nosotros nos pondremos en contacto con usted …”

A todo el mundo le ha sucedido, aunque sea alguna vez, incluso a los que redactan y enuncian esas respuestas, iguales a muros gélidos e impenetrables, alguna vez también les dijeron que no. Aunque olvidaron cuánta desesperanza, incluso depresión puede producir un no. Por ello son expertos en replicarlos posteriormente para otros, y hay quien disfruta diciendo no en cuanto puede.

Empero, en esta vida debemos  aprender  sobreponernos a los no. Jamás darle el gusto a nadie de vernos caer en el abismo, mucho menos hundirnos en la tristeza y el desánimo que nos impida continuar luchando. ¡Cómo no! ¡O cómo que sí…!

¡Deja de buscar empleo, autoempléate!

Ahórrate la espera desgastante de respuestas que jamás llegarán.

Detente un momento, introspecciona, comienza la reflexión, siéntate, medita, para el tiempo, haz una lista, enumera tus habilidades. Realiza un recuento: ¿qué cosas sabes hacer mejor que otros, incluso mejor que la mayoría? No importa que tengas estudios universitarios, incluso de postgrado: te aconsejamos ir más allá en esta ocasión.

Puede ser que en esta etapa te des cuenta que tantos años en la universidad no sirven tanto como te dijeron que servirían a la hora de salir a la calle y a la vida real. O peor aún, puede llegar a ser posible, que todo lo que dicen que venden y enseñen las universidades y los grandes sistemas educativos, o la inmensa mayoría de todo lo que ostentan enseñar, no sirva en realidad para un soberano… Más que muy poca cantidad de todo aquello, como en el caso de cuando se recolectan unos pocos granos ínfimos de oro molido, tras cernir toneladas inútiles de arena y rocas inservibles. En pocas palabras (lo siento por la mayoría de los fanáticos de la educación formal): puede ser –pero sólo puede ser- que todas tus licenciaturas y postgrados te estorben realmente para resolver problemas verdaderos, tanto de tu vida personal como de la laboral.

Ahora volvamos a ti: remóntate hasta tu más tierna infancia, lo que te fascinaba desde niño, aquello que disfrutabas más que ninguna otra cosa en la vida; en lo que eras hábil sobremanera y con lo que asombrabas a los adultos y a los demás chicos: resolver ejercicios matemáticos, preparar gelatinas, dibujar, decorar pasteles, tocar la guitarra, el armonio o el xilófono, investigar sobre historia universal, cortar el cabello, dibujar, pintar con acuarelas, reparar toda clase de objetos, leer los restos del café, hornear pasteles, coleccionar cualquier clase de rarezas,  capturar y vender insectos, interpretar la baraja española, entrenar mascotas, fabricar pequeñas artesanías, dar masajes en los pies,  pintar y decorar uñas, aprender y hablar otros idiomas, etc.

Recupera tus grandes pasiones: la escritura, la música, la cocina, la escritura, el yoga, practicar deportes en los que destacaste en el pasado; la astrología, la mecánica, la electrónica. Algunas de ellas quizá las desarrollaste por tu propia cuenta, o las aprendiste autodidactamente. ¡Qué mejor oportunidad para utilizarlas ahora como medios de autoempleo!: diseñar páginas web, armar blogs, ayudar niños a hacer sus tareas escolares, hacer reparaciones en casa, criar animales, la homeopatía, la acupuntura y la reflexología que estudiaste algunas vez pueden serte útiles ahora. Cualquier cosa que se encuentre oculta y relegada entre tus gustos y en tus capacidades más hondas.

Vuélvete en todo un profesional de las grandes cosas que te apasionan, ofrece servicios con ella, elabora productos u organiza cursos en donde enseñes a otros a practicarlas. O todas esas cosas y más.

¡Deja de buscar empleo, autoempléate!

Aquellos quienes han conseguido vivir de lo que aman o sobrevivir económicamente en la vida gracias a sus habilidades más personales, nos revelan un avanzado proceso de autoconocimiento y una poderosa fuerza de voluntad.  Incluso un cierto nivel de desarrollo espiritual, aunque las grandes mayorías de individuos zombificados no lo vean o no les importe en lo absoluto.

Primero identifica tus áreas fuertes, tus habilidades y aptitudes, tus pasiones, casi siempre olvidadas, sobre todo si te encuentras en una etapa de tu vida no muy grata ni sencilla.

Luego comienza a ejercerlas paulatinamente, tranquilo, sin esperar fundar una gran empresa o un imperio en un día. Céntrate en crear y ofrecer servicios, también en comercializarlos e incluso en capacitar a otros en aquello en lo que tú eres todo un experto.

Ve de lo menos a lo más, empieza en pequeña escala. Limpia el terreno, como quien dice. Las grandes oportunidades  llegarán si existe un campo fértil, bien cuidado y preparado previamente. Es decir, una vez que te constituyas como un profesional de tus pasiones, la gente no evitará conocerte o recomendarte para posteriores proyectos más grandes.

A la primera oportunidad, la cual será enviada por el Universo, captura tu primer cliente. Y brinda un servicio de la mejor calidad, tanto en el proceso y el producto, como en tu actitud, que sea la mejor y verdaderamente de humildad y servicio. Que la gente se lleve algo en sus manos y en su corazón, aunque aquello que vendas sea hasta cierto punto intangible. Y esto es lo que más vale.

Publica algunos anuncios de inicio, si quieres, pero no demasiados, ni centres toda tu esperanza en ellos, ni tampoco esperes una cascada imparable de clientes corriendo hacia ti como respuesta. La paciencia es parte obligada de todo proceso importante. A veces la cosa puede llegar a ser lenta, pero no abandones ni abortes por ningún motivo.

La experiencia te enseñará que como dicen, y con mucha razón: la mayor publicidad es la que se genera y transmite de boca en boca.

¡Deja de buscar empleo, autoempléate!

Libérate gradualmente de las instituciones y las empresas, vuélvete autónomo, piensa por ti mismo, comenzando con tu propia familia: que no te importe lo que digan de ti por dedicarte a lo que te dedicas, siempre y cuando sea algo que ames y te reditúe.

Y finalmente: ¡deja de buscar empleo, autoempléate, pero ya!, no te asustes cuando los noticieros y la personas en sus charlas triviales y nocivas anuncien la actual crisis económica como la peor de la historia, porque la humanidad siempre y desde el principio de los tiempos ha vivido en crisis. Lo cual es parte de que por algo sea humanidad.

Aquellos quienes han llegado a ser realmente libres, independientes y autosuficientes, se encuentran vacunados contra todas las crisis económicas y sociales, o por lo menos mayormente capacitados para enfrentarlas y salirles al paso. Esta capacidad humana de adaptación y sobrevivencia, que siempre ha existido, a la cual ahora quisieron etiquetar con el nombre de resilencia

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