Jack Kerouac: el vababundo budistas que escribía como niño

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Desconfío de cualquier tipo de budismo o de cualquier filosofía o sistema social que rechace el sexo.

(JACK KEROUAC – Los Vagabundos del Dharma)

 

  1. Un Pacto de Semen entre dos amigos.

Jack Kerouac realizó un pacto espiritual con su amigo, casi hermano: el poeta, naturalista y orientalista Gary Snyder. No efectuaron un pacto de sangre, como en los antiguos ritos paganos o en la brujería ancestral, porque ambos eran budistas zen y dentro de éste los rituales son sencillos y austeros. Apenas practicaban la simple meditación y la oración, de preferencia al aire libre.

Su pacto consistía en que aquel que muriera primero y transitara al Otro Mundo antes, regresaría desde el Más Allá para entregarle las llaves del Cielo al que sobreviviese.  Al igual que en las antiguas hermandades y fraternidades esotéricas.

No tuvieron que cortar sus muñecas para extraer sangre y juntar el plasma del uno con el del otro para luego ingerirlo. Lo único que bebían era garrafas enormes de vino tinto, oporto y agua helada de los ríos de los Estados Unidos, en sus múltiples viajes, escaladas, autostops y campamentos desde la Costa Este a la Oeste y viceversa.

Su juramento mutuo fue simple: se tomaron de las manos y abrazaron afectuosamente durante su última caminata juntos, prometiendo permanecer unidos y echarse la mano en la búsqueda de la iluminación, incluso más allá de la muerte. Poco después Gary Snyder tomaría un barco rumbo a Japón para estudiar idiomas orientales y budismo en un templo en Kioto. Y Kerouac proseguiría sus viajes a lo largo de las interminables carreteras americanas, leyendo sin parar y escribiendo las que serían sus míticas novelas. Lo hicieron mientras se encontraban en las montañas de California, siguiendo la añeja ruta de paso que utilizaba Jack London, a quien admiraban, en sus exploraciones, varias décadas atrás. Acampando, escalando y bebiendo simplemente agua casi congelada de los ríos norteamericanos.

En cambio, un par de años antes, sí realizaron un pacto de semen, al compartir a la misma hermosa chica: Rossy, acostándose con ella primero Snyder y luego Kerouac, quien estaba enamorado secretamente de ella desde que era novia de su mejor amigo. Por mucho tiempo, el escritor Jack  Kerouac adoró a Rossy, la entonces novia de su hermano, y no podría acceder a ella hasta que Snyder no se hubiera separado de ella para emparejarse con una hermosa morena de ojos verdes: la enigmática Psyche.

Todo ello podemos conocerlo siguiendo la pista a la trama de una de las más aclamadas novelas de culto de Jack Kerouac: The Dharma Bums (Los Vagabundos del Dharma). En ella Kerouac no utilizó su nombre verdadero ni el de Snyder, el suyo lo cambió por el del sencillo aprendiz de escritor: Raymond Smith y el de Snyder fue cambiado por el del legendario personaje de su novela: Jappy  Ryder. El protagonista de su historia no es Ray Smith –o Kerouac- como pudiese pensarse, aunque él es el narrador, sino Jappy –Gary Snyder-. En ella Ray no sólo es su amigo, casi hermano, es prácticamente su discípulo, con el aprende sobrevivencia y campismo en las montañas de California, también asimila de su amigo las nociones y técnicas básicas de budismo zen y meditación, del mismo modo que se prepara para ser el enorme novelista y narrador que llegaría a ser con los años.

Gary Snyder –o Jappy-, es un joven poeta y antropólogo de ascendencia judía, quien traduce poemas chinos y japoneses antiguos desde su idioma original, conoce varias lenguas, ha estudiado en tres de las mejores universidades de los Estados Unidos y fue criado por una pareja de leñadores ecologistas y librepensadores en una cabaña junto con su hermana, en las montañas de Oregon.

Kerouac por su parte es un aprendiz de escritor y budista, descendiente de una familia de migrantes franceses y canadienses, con varios de sus miembros en el ejército. Incomprendido por su madre, sus hermanos y su cuñado, quienes piensan que está loco por el estilo de vida que lleva: dedicado a la meditación, a viajar de autostop casi sin un dólar en la bolsa y a leer y escribir. El único quien comprende un poco al extraño vagabundo budista y muestra  aprecio y empatía hacia él es Loui, su pequeño sobrino, hijo de su hermana, además de sus tres perros golden.

Ray –o Kerouac-, y su cuñado, tendrán un amargo enfrentamiento cuando Raymond regrese a su casa materna para las fiestas de Navidad. Ray pasará tardes y noches enteras en las montañas heladas del norte de Washington en compañía de sus tres viejos perros, quienes lo esperan cada año para acompañarlo en sus meditaciones budistas en invierno, al pie de un gigantesco pino. Su cuñado se enfurecerá al ver cómo lo aman sus perros, reclamándole que él ha invertido bastante dinero en ellos como para que se los lleve sin correa al bosque. La única verdad es que su familia no lo comprende e incluso le teme, como fervientes católicos que son, a excepción de su madre y Loui, el sobrino. Raymond Smith no tardará en dejarlos nuevamente, al final de las fiestas decembrinas, para proseguir sus correrías por las carreteras americanas, a través de las cuales llegaría incluso hasta la Ciudad de México.

  1. El Viaje a Francia en busca de sus Orígenes

 

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Jappy Ryder –Snyder- acapara la atención de todas las chicas al interior del grupo de hippies, anarquistas, hippsters, escritores y filósofos, quienes décadas después serían conocidos como la Generación Beat. No sólo las mujeres, sino todos los amigos aman a Jappy. Incluyendo Raymond.  Ray se siente sólo, incomprendido por su familia, con muy poco éxito con las mujeres y sin lograr publicar aún sus escritos. Encuentra consuelo meditando largas horas bajo los árboles, en las montañas y escribiendo y estudiando sin descanso.

Poco antes de marcharse a Japón los amigos deciden hacerle una fiesta de despedida a Jappy. La fiesta será memorable, realizada en una cabaña en las montañas de California. Kerouac cuenta que la celebración duró casi cuatro días de bebida, sexo, drogas, música y convivencia bajo los pinos del helado bosque. Jappy deambulará desnudo, cargando una garrafa de vino tinto por entre los invitados. Pronto, otros le imitan, despojándose de sus ropas, bailando, precipitándose a las habitaciones de la cabaña y a furtivos rincones del bosque para entregarse al sexo con las chicas o con otros muchos.

Hacia el cuarto día de la fiesta, Kerouac y Snyder se escaparán durante la madrugada para recorrer una vieja ruta de paso trazada por Jack London en sus relatos a través de las montañas. La ruta los llevará hasta el mar, en ella es en donde realizarán su pacto espiritual con el fin de seguir siendo hermanos después de la muerte. El viaje será intenso, místico y melancólico, pues es la antesala del viaje de Snyder a Oriente. Los jóvenes artistas ignoran si volverán a verse alguna vez. Desde la montaña pueden admirar a lo lejos la ciudad de San Francisco y su mítico y gigantesco puente.

Cuando regresen se producirá la despedida definitiva: Snyder tomará el carguero rumbo a Japón, no sin antes hacer el amor rápida y apasionadamente con Psyche dentro de su camarote. Los amigos lo contemplarán partir a través del Océano Pacífico y perderse en su lejanía infinita.

A partir de entonces los rumbos de ambos escritores tomarían senderos muy distintos. Snyder permanecería varios años en Oriente, estudiando idiomas, literatura y budismo. Regresando mucho después para convertirse en profesor universitario y asesor de diversos institutos en Norteamérica. Kerouac conseguiría publicar primero su legendaria novela On the Road, situándose en las filas de los escritores norteamericanos más leídos. Le seguirían una serie de éxitos literarios que a pesar de todo, no conseguirían alejarlo de la bebida ni de las drogas.

Kerouac emprendería un viaje rápido a Francia, en busca de sus ancestros y de los orígenes de su apellido, el cual se remonta hasta una familia de emigrantes europeos, quienes irían a vivir a Canadá. De esta experiencia surgiría todo un libro de viajes en Europa.

Muchos críticos señalan la influencia indudable de la música de jazz en la escritura de Kerouac, mucho más que la del rock, al cual el escritor despreciaba, aunque el surgimiento del mismo coincidió con sus éxitos literarios. Se ha señalado en diversas ocasiones que la escritura de Kerouac sigue el ritmo sincopado de piezas semejantes a las de Miles Davis, Chet Baker y Charly Parker, a quienes escuchaba mientras leía y escribía. Sin embargo, al leerlo y dejarnos llevar por sus obras, nosotros experimentamos el misticismo y la libertad de unos relatos escritos como si fueran las tiernas fantasías de un niño. Los temas y tópicos de sus capítulos se suceden caprichosamente, del mismo modo que los viajes y andanzas por las carreteras y bosques de sus personajes. No hay rumbo fijo, sólo la espontaneidad del momento, la acción pura sin propósito, como buenos aprendices de monjes budistas.

El primero de ambos escritores en cumplir el pacto espiritual sería Kerouac, quien fallecería a los 47 años de una fuerte hemorragia interna, producto de su alcoholismo. Snyder todavía viviría muchos años, llegando a la vejez, convirtiéndose en un anciano sabio, experto en antropología, meditación y religiones. No sabemos si en algún punto Kerouac retornaría desde el Más Allá, como lo prometió, para entregarle a su amigo y hermano, las Llaves del Cielo.

 

 

 

 

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