Un Día en la Vida del Psicólogo Ouspensky

Ouspensky-with-camera

 

Algunos hasta llegan a ponerse en contacto

con alguien que pertenece al Círculo Consciente de la humanidad.

Con alguien que ha renacido, que es reconcebido, tal como

los discípulos se pusieron en contacto con Cristo.

(MAURICE NICOLL –Comentarios Psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff  y Ouspensky)

 

 

Las manos que trabajan son más santas

que los labios que hablan.

(SAI BABA)

 

1

Una leyenda cuenta que había una primera versión de la novela, publicada por encargos en un diario de San Petersburgo de antes de la revolución, en 1905. Mucho antes que el psicólogo y escritor Piotr Ouspensky entrara en contacto con George Gurdjieff.

La intención del primer relato, era retratar las impresiones emocionales de sus primeros años: su fracaso e inadaptación a los sistemas escolares tradicionales, su vida en la granja de sus padres, sus amores de juventud, sus lecturas algo indisciplinadas, sus viajes y búsquedas espirituales, igualmente erráticas.

La personalidad del psicólogo Ouspensky ya despertaba bastante interés en algunos círculos de San Petersburgo.

La novela fue modificada en 1915, años después de que Ouspensky hubiera conocido  a Gurdjieff, que incluso huyera del terror instaurado por Stalin y los bolcheviques en Rusia. Su editora en Londres iría a verlo hasta Estambul, donde por entonces radicaba, iniciando sus conferencias y talleres psicológicos por cuenta propia, tratando de independizarse del trabajo de Gurdjieff, en compañía de su joven esposa y tres pequeños hijos. Algo entre Gurdjieff y Ouspensky se habría quebrantado interiormente. El psicólogo ya no estaba completamente convencido del trabajo del mago, aunque continuaba respetándolo y apreciándolo, y esto seguiría hasta el fin de sus días. Sin embargo, la ruptura aún no era del todo pública, pasarían poco más de diez años antes que los seguidores de ambos personajes se dieran cuenta de su distanciamiento irresoluble.

Su editora se llevaría de regreso a Inglaterra cuatro volúmenes que recopilaban sus escritos, iniciados antes de la guerra y revisados en los últimos meses: Tertium Organum, Un Nuevo Modelo del Universo, Charlas con un Diablo y Un Día en la Vida de Iván Osokin. La mujer le dejaría al psicólogo la invitación para ir a vivir y trabajar a Londres. En ese entonces, los rusos blancos, entre quienes se hallaba Ouspensky y su familia, se refugiaban en Oriente Medio y aún no consideraban la necesidad de emigrar a Occidente y alejarse todo lo posible del holocausto rojo de Stalin. No tardarían en ser alcanzados por el terror de los comunistas. Más tarde Ouspensky y los suyos se verían obligados a tomar la invitación de sus amigos en Londres.

En esa segunda versión de 1915, que rápidamente sería traducida al inglés y al alemán para ser publicada, la novela Un Día en la Vida de Iván Osokin, poseería un nuevo personaje: un mago quien le otorgaría a Osokin la oportunidad de retroceder en el tiempo para corregir todos los errores, reparar los daños hechos durante sus desastrosos estudios en el Internado y recuperar el gran amor de su vida.

Solamente quienes tenían conocimiento de la influencia de George Gurdjieff en la vida de Ouspensky, sabían que el primero, innegablemente era el mismísimo mago de la novela.

2

Por medio de cierta deducción, se descubre que Iván Osokin es una especie de extraño homónimo de Piotr Ouspensky. Ya en los años treinta, mucho después que Ouspensky y su familia abandonaran Turquía y fueran a radicar a Londres, el psicólogo les revelaría a algunos discípulos, que en su familia siempre hubo dos nombres que se repetían recurrentemente: los Pedros y los Ivanes. Por una parte, los Pedros eran nobles, disciplinados, tranquilos y muy leales. Empero, los Ivanes eran iracundos, irresponsables, apasionados e impulsivos, al mismo tiempo que algo artistas. Entre estos últimos había pintores, filólogos, poetas, músicos y bohemios.

Aunque a Ouspensky, como él decía, le había tocado ser Pedro, algo en él también poseía mucho de todos  sus Ivanes ancestros. Pedro el de sentimientos nobles y férrea disciplina para el trabajo y el estudio, e Iván el terrible y artista; ambos seres combatieron durante años en la vida interior de Ouspensky. El contacto con Gurdjieff y el trabajo dentro del sistema del Cuarto Camino, proporcionarían el material alquímico para que ambos personajes se fusionaran en el ser del psicólogo Ouspensky y dejaran de enfrentarse. La unión espiritual entre Personalidad y Esencia, que es la meta fundamental del trabajo en las escuelas del Cuarto Camino.

3

Gracias a los artilugios del Mago, Iván Osokin tiene la oportunidad de regresar en el tiempo a sus turbios años en la escuela, con la intención de recuperar sus estudios perdidos y de intentar rescatar el gran amor de su vida: la bella Zenaida, quien aparentemente le ha dejado para casarse con un hombre más rico.

En el momento que Osokin tiene una segunda oportunidad de corregir todos sus errores y sus nefastas decisiones, se da cuenta que no puede hacer nada. Ciertas tendencias internas, muy poderosas, lo impelen a fracasar una y otra vez de nueva cuenta, tomando los mismos y retorcidos caminos de siempre, las acciones equivocadas del pasado y las decisiones mal encausadas.

Osokin lucha al inicio, se opone al curso inevitable de los acontecimientos, pero no logra hacer nada por cambiar su vida. Todo sucede exactamente como en el pasado, de la misma manera inmodificable que ocurrió alguna vez.

Una broma de mala entraña le hace dibujar en las paredes del Instituto una serie de burlas e insultos hacia sus profesores y poner anteojos a la estatua de uno de los santurrones de la academia. Osokin sabe en su corazón que alguna vez, u otras tantas cien  más, ya hizo lo mismo y tuvo que sufrir las consecuencias implacables. Empero, nada logra detener sus impulsos subversivos. Para entonces ha olvidado que se trataba de su última oportunidad para corregir su pasado, ha olvidado también al Mago y el objetivo de su retorno hacia el pasado. Sus impulsos destructivos lo derrotan: desfigura las paredes de la biblioteca y modifica la estatua de la escuela. Inevitablemente es expulsado, perdiendo para siempre la oportunidad de ganar un título escolar e ir a la Universidad de San Petersburgo. Su vida dará un giro nefasto del cual le será cada vez más difícil retornar.

Por fin acaba desilusionando a Zenaida, quien le ama por sobre todas las cosas. A Osokin le ocurre con ella lo mismo que con la escuela, no puede evitar sabotear y destruir su relación con su novia, aunque la adora. Zenaida le abandona para irse a vivir al campo, cansada de la irresponsabilidad y las reacciones negativas de Osokin.

Entonces, por milagro, encuentra nuevamente al mago, se acuerda que se le había concedido una última oportunidad, finalmente se da cuenta que la ha perdido y ha fracasado.

Pero el Mago se apiada una vez más de Osokin, ha querido que el muchacho aprendiera que el destino es inmodificable, que lo único que puede hacerse con la vida, es aceptarla y no identificarse con ella: una de las enseñanzas fundamentales del Cuarto Camino: llegar a convencerse de que la mayoría de los hombres no puede hacer nada ni tampoco puede modificar su vida, aunque crean que no es así. Lo único que resta es tratar de modificar la propia vida internamente, no identificándose ni apasionándose con los acontecimientos externos, de manera que estos no le afecten a uno tanto.

Una única petición es emitida por el Mago: Osokin deberá someter su voluntad y su vida entera a las recomendaciones y enseñanzas de él. Esta es otra de las enseñanzas del Cuarto Camino: si quiere desarrollar una verdadera voluntad, el alumno deberá entregarse y trabajar sin cuestionar las tareas recomendadas por su maestro.

En un último instante, gracias a las revelaciones de su maestro, Osokin descubre que Zenaida ha rechazado a su pretendiente millonario. Gracias al trabajo de no identificarse y a seguir los consejos del Mago, se le abre un resquicio de oportunidad para luchar por su amada y una leve posibilidad de modificar su vida para bien.

4

La Ley de la Recurrencia siempre fue muy importante en el sistema psicológico de Ouspensky, consistía en la repetición de los patrones de vida de las personas, con la finalidad de  que aprendieran de ellos estudiando su propia vida, no identificándose con ella y descubriendo lo insignificantes que son los destinos humanos. Sólo mediante la comprensión profunda, la aceptación y la modificación del propio ser es que es posible transformar el curso de los acontecimientos de la vida humana. Dejando de luchar por cambiar los eventos exteriores y comprendiendo que el único que debe y puede cambiar, es uno mismo interiormente.

Incluso hacia sus últimos días, cuando vivía en Londres y Nueva York, el psicólogo Ouspensky se divertía negándose a responder cuando algunos de sus seguidores le preguntaban si Osokin y él eran la misma persona. Secretamente, el anciano Ouspensky había comprendido un secreto casi incomunicable: el hecho de que sólo cada uno de nosotros es capaz de cambiar su propia vida, y esto a cuestas de un enorme trabajo y lucha interna.

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